­­Comencemos por el Balneario

Mientras varias entidades ambientalistas debaten acerca de la utilidad de la decisión de Recursos Hídricos de la Provincia de quitar islas al río para aminorar el efecto de las crecidas, en un punto de la ribera villanovense se están arrojando toneladas de escombros con la finalidad aparente de proteger a un barrio. Varios vecinos enviaron a nuestra Redacción fotografías que documentan esos trabajos que se realizan ¿con autorización de esa misma dependencia? La foto que ilustra esta página fue tomada desde el sector del barrio Palermo conocido como “Playa Zeta”. Así las cosas, da la impresión de que asistimos a un lamentable “sálvese quien pueda” y no a una auténtica política de Estado de prevención de las inundaciones

Escribe Luis Tuninetti DE ECO SITIO

 

 

Mientras varias entidades ambientalistas debaten acerca de la utilidad de la decisión de Recursos Hídricos de la Provincia de quitar islas al río para aminorar el efecto de las crecidas, en un punto de la ribera villanovense se están arrojando toneladas de escombros con la finalidad aparente de proteger a un barrio. Varios vecinos enviaron a nuestra Redacción fotografías que documentan esos trabajos que se realizan ¿con autorización de esa misma dependencia? La foto que ilustra esta página fue tomada desde el sector del barrio Palermo conocido como “Playa Zeta”. Así las cosas, da la impresión de que asistimos a un lamentable “sálvese quien pueda” y no a una auténtica política de Estado de prevención de las inundaciones
Mientras varias entidades ambientalistas debaten acerca de la utilidad de la decisión de Recursos Hídricos de la Provincia de quitar islas al río para aminorar el efecto de las crecidas, en un punto de la ribera villanovense se están arrojando toneladas de escombros con la finalidad aparente de proteger a un barrio. Varios vecinos enviaron a nuestra Redacción fotografías que documentan esos trabajos que se realizan ¿con autorización de esa misma dependencia? La foto que ilustra esta página fue tomada desde el sector del barrio Palermo conocido como “Playa Zeta”. Así las cosas, da la impresión de que asistimos a un lamentable “sálvese quien pueda” y no a una auténtica política de Estado de prevención de las inundaciones

Por estos días se ha generado una gran controversia a raíz de la orden de la Secretaría de Recursos Hídricos de la provincia de Córdoba de remover islas del cauce del río, con la idea que el agua siga su camino más rápido.

No hace falta ser un gran conocedor de la dinámica de los fluidos para darse cuenta de que apenas a unos cientos de metros río abajo de las islas, se encuentra el Balneario y que ahí sí vuelve a ralentizarse el paso del agua.

En definitiva, por más que saquen las islas, el agua se seguirá embalsando en la zona en caso de una nueva inundación. Afortunadamente, a nadie se le ocurre volar el Balneario, pero sería interesante comenzar a pensar una solución a esta situación, que es el verdadero problema en cuanto a este punto.

Si se recorren las costas, pueden verse los efectos de las dos inundaciones pasadas en ambas márgenes del río.

Dos años y todavía no se remedió. ¿Recursos Hídricos no dio la orden? ¿Por qué hacer algo tan extremo como remover islas cuando se ha hecho lo básico en dos años? ¿Por qué el dragado del río no sea hace longitudinalmente y únicamente se realiza en sectores de fácil acceso?

Afortunadamente, el ingeniero Edgard Castelló afirmó en medios de la ciudad que existe un estudio hidráulico que demuestra la necesidad de remover las islas. Bienvenido sea, pero resulta que la simple palabra no basta. Es necesario darlo a conocer para informar y poder en todo caso expresarse sobre la base crítica de un documento oficial, la realidad es que hasta el momento ninguno de los actores sociales que cuestiona estas tareas ha podido verlo. Es más, ni siquiera sabemos qué islas sacarían.

 

¿Y el aviso de proyecto?

Tema aparte es que legalmente no basta sólo un estudio hidráulico, sino que éste debe formar parte de algo más complejo que es un Aviso de Proyecto sujeto a Estudio de Impacto Ambiental, documento que tiene una diferencia bastante notoria con lo que menciona el secretario de Recursos Hídricos.

Es decir, que si la administración cordobesa no tiene este estudio, está incumpliendo una ley provincial.

Hasta el momento, los pedidos de informes fueron a parar a algún cajón difícil de abrir, aún cuando por la Ley 10.208, en sus artículos 21 y 54 a 62, puntualiza que las autoridades están obligadas a responder.

Todavía no vencieron los plazos de la primera nota, pero seguramente estaremos presentando otra más en los próximos días.

Lamentablemente, las topadoras avanzan más rápido que el correo interno del Gobierno provincial.

Casi un cuento de ciencia ficción resulta el comentario de que será remediada la extracción y remoción de islas con forestación en las orillas.

Si borran del cauce las islas mayores, resultará más que interesante para la comunidad científica encontrar en la orilla la cantidad y calidad de la biomasa de las islas y ni hablemos del punto de vista ecosistémico.

Resulta lamentable que este tipo de acciones que involucran a toda la población de una ciudad no tengan mínimamente un espacio de difusión y debate por parte de las autoridades de aplicación.

 

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