Crítico de Gill, el radicalismo dice que Villa María «es una ciudad cara»

En el presupuesto “no se hace mención a los ingresos que se generarían por la municipalización del servicio de agua, cloacas, desagües pluviales y planta depuradora”, indicaron desde el radicalismo

lHablan de sobretasas y consideran que al mantenerse la potestad del Ejecutivo de modificar tributos, la aprobación en el Concejo Deliberante puede ser solo “una cuestión simbólica”

En el presupuesto “no se hace mención a los ingresos que se generarían por la municipalización del servicio de agua, cloacas, desagües pluviales y planta depuradora”, indicaron desde el radicalismo

“Villa María es una ciudad cara. Cuando se hacen las cuentas de lo que se le paga al municipio, el vecino no solo debe sumar lo que le viene por cedulones, sino también los impuestos municipales que paga con los servicios de luz, gas y telefonía”.

Esto señaló el comité radical de esta localidad, presidido por Marcelo Barotto (foto), al dar su visión por escrito en el marco del tratamiento legislativo de los proyectos de presupuesto y tarifaria para el año próximo.

En el documento, el centenario partido es crítico de las herramientas principales con las que aspira a contar el Gobierno de Martín Gill el año que viene, aunque esto no tendría un correlato con la decisión que adoptarían sus concejales, Nora Landart y Gustavo Bustamante, quienes respaldarían los proyectos oficiales.

En un pronunciamiento público, la Unión Cívica Radical apuntó que el municipio tiene previsto recaudar en el próximo período 342 millones de pesos más que este año a través de las distintas tasas, un dinero que “se detrae del consumo, del ahorro y la inversión”.

“Al igual que años anteriores se le otorga al Ejecutivo la potestad de modificar tributos en contra de lo establecido por la Carta Orgánica Municipal, y puede convertir la aprobación de la tarifaria, por parte del Concejo Deliberante, en una cuestión simbólica”, advirtió el partido en otro párrafo, haciendo referencia a la posibilidad legal de ajustar las tasas a lo largo del año, algo que el intendente Martín Gill no ha hecho desde que asumió.

En otro orden, el radicalismo señaló que en el presupuesto “no se hace mención a los ingresos que se generarían por la municipalización del servicio de agua, cloacas, desagües pluviales y planta depuradora”.

Y en otro ítem, tras darse el detalle de lo que se prevé recaudar por el impuesto OIM (un 48% más que lo presupuestado en el 2017), advirtió que “por alumbrado público se recauda mucho más de lo que gasta”.

También hablan de “distorsiones que deberían corregirse, teniendo en cuenta el alto costo que representan”. Por ejemplo, “se aplica sobre las empresas telefónicas una tasa del 4% en concepto de contribución que incide sobre la actividad comercial, industrial y de servicios, que lo traslada directamente a los usuarios, tal como constan en las facturas, es decir, los usuarios terminan pagando las contribuciones que corresponden a las empresas telefónicas”.

“También existen, para financiar obras, sobretasas que se aplican a las facturas de gas y sobre prácticamente el resto de las contribuciones municipales, cuando para ello está la coparticipación, además de que la mayoría de las obras actuales se financian con fondos provinciales y/o nacionales o son ejecutadas directamente por la provincia”, indicó el radicalismo.

 

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