Advierten que sólo se habla de adicción a drogas prohibidas

Calabrese subrayó que la tasa de suicidio de jugadores empedernidos es tres veces mayor a la del conjunto de todas las otras adicciones a lo que fuere

Hizo referencia a lo que sucede con el juego que deriva en tragedias personales y familiares. Cuestionó con dureza la “supuesta guerra a las drogas” en México y Colombia

Calabrese subrayó que la tasa de suicidio de jugadores empedernidos es tres veces mayor a la del conjunto de todas las otras adicciones a lo que fuere
Calabrese subrayó que la tasa de suicidio de jugadores empedernidos es tres veces mayor a la del conjunto de todas las otras adicciones a lo que fuere

El licenciado Alberto Calabrese, coordinador del equipo de Adicciones de la Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones, sostuvo ayer que socialmente se advierten las adicciones a drogas como cocaína, marihuana o sustancias similares, relegándose a las demás, que también generan enorme daño.

El especialista dialogó con EL DIARIO en un alto de la primera de las Jornadas de Fortalecimiento de la Red de Servicios de Salud Mental con eje en adicciones, que lleva adelante el Consejo Municipal de la Salud junto a la Nación.

En ese marco, dijo que “no atender otras cuestiones de adicciones es ignorar que tenemos un impacto real de todas las sustancias prohibidas sumadas en el 0,6% de la población mundial según datos de 2010 -ya muy superados-, cuando en el caso del alcohol o el tabaco hablamos de indicadores cercanos al 5% mundial”.

Asimismo, subrayó que “los jugadores empedernidos tienen una tasa de suicidio tres veces superior a la del conjunto de todos los otros adictos a lo que fuere” y precisó que “quienes consumen alcohol tienen el índice de criminalidad mayor”.

En este contexto, criticó las supuestas acciones desarrolladas por algunos países en contra de la droga, y las consecuencias que esto trajo. Citó el caso de México, que “decidió a través de Calderón hace 8 años y medio declararle la guerra frontal a las drogas, y el resultado es de 140 mil o 150 mil muertos y entre 30 mil a 60 mil desaparecidos, que virtualmente están muertos”.

“Estados Unidos el año pasado le vendió 1.500 millones de dólares de armas al Gobierno y se sabe que los narcotraficantes compraron el otro equivalente en armas para pelearse contra el Ejército y la Marina que patrullan las calles so protexto de controlar el narcotráfico”, graficó.

“Si alguien me puede decir que esa guerra justifica esa diferencia es un cínico”, aseveró Calabrese. “Colombia tuvo el plan Colombia, que no tiene otro objetivo que liquidar a las FARC y que incide en el Valle de Cauca, que se ha bombardeado literalmente no con bombas de dinamita sino con una fumigación hasta el hartazgo, por la que hoy nacen chicos con malformaciones, hay osteosporosis en personas y animales, las aguas están contaminadas, los suelos también, todo para suprimir las drogas en un país en el que todos comercian con drogas. Lo que se quiere ahí es suprimir al grupo más combativo contra el régimen, y mientras tanto con ese cuento, como en México, el Ejército sale a la calle y controla a la gente en un país como México con el 52% bajo la línea de pobreza. Lo que hace el Ejército no es controlar el narcotráfico”, aseguró.

Mientras, otro tipo de adicciones son silenciadas. Se refirió por ejemplo a la adicción al sexo, poniendo el caso de un actor de fama internacional que “se enfermó producto de eso y de su falta de cuidado” o a la adicción a la telefonía celular o a la tecnología.

“Corea tiene un problema severo, con un nivel de tecnologización altísimo. Es una de las potencias industriales emergentes más importantes del mundo, producen de todo y su adicción principal es a medios de comunicación. Hoy hay personas que están en esa condición acá, ocurre que no le prestan atención”, describió.

“Parece que la droga prohibida es la única que produce algún daño y nos olvidamos por ejemplo que el adicto a la velocidad y la transgresión con el auto es una persona que busca la muerte en otro sistema, teniendo la adrenalina de ir a 230 si no no está contento”, ahondó.

Para él, con este obviar a otras adicciones y centrarse en las drogas prohibidas “se sitúa el enemigo afuera, se le da una presencia que va mucho más allá de lo que corresponde y permite sostener el trabajo de un montón de gente, desde el mero operador terapéutico de una comunidad a un tipo de un organismo de seguridad, más la gente que está en el organismo específico del Estado”.

“Después de haber estado durante 30 años yendo a Naciones Unidas, ver que se cambian comas, se agregan puntos, se saca una palabra y se pone otra, en vez de perro ponen can y creen que hicieron un avance, uno dice: esto es una farsa. Y es una farsa que sale cara, gracias a eso pasa lo que ocurre en México”, destacó.

-Pero no es lo mismo ser adicto a la cocaína que al celular, ¿o sí?

-La adicción es un proceso por el cual sin esa suma te sentís nadie. Entonces te constituís en lo que estás haciendo. Esa persona adicta hace de la cocaína o el celular el objeto inclusivo para él, es decir que lo incluye; significativo, que le da pertenencia, sentido de vida y le permite soslayar lo que para él es cotidianamente imposible de asumir. Es una suerte de esclavitud, mientras más esclavo estás, más endeudado estás, más difícil es salir, pero no importa el objeto que sea. Se calcula que hay 2 millones de alcohólicos en el país, cosa que no hay de drogas prohibidas ni de casualidad, pregúntale entonces a un tipo que es adicto al alcohol si se siente feliz, si puede vivir sin eso y si no le está destruyendo la vida.

La jornada impulsada por el municipio y Nación contó con una fuerte concurrencia de público, en el Hotel  Ameriam. Continúa hoy con acreditaciones desde las 8 de la mañana
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“Se hace poco” ante la adicción al juego

Consultado sobre el abordaje de la adicción al juego en el país, Calabrese admitió que la Argentina “hace poco”.

“En España hay un Instituto Nacional del Juego, lo que es paradojal porque está frente a la caja nacional del juego. Uno sale y va al otro espacio”, ironizó. “Acá no, directamente no se lo considera un problema”, explicó.

Contó su experiencia al frente de una entidad de bien público “que fue la primera que se dedicó a este tema (Fondo Ayuda Toxicológica) y en una ocasión jugadores anónimos nos pidieron reunirse en el lugar, que era muy grande, de 900 metros cubiertos cuadrados. Cuando vinieron los jugadores nos taparon, las 50 personas que trabajábamos no teníamos adonde estar”.

Recalcó que “las historias de los jugadores eran las mismas que los de que consumen drogas, habían vendido a la madre en cuotas para sacar un mango más, habían estafado a todos los amigos, le habían mangueado a la abuelita, todas las mismas historias que la gente les atribuye a los que tienen adicción a las drogas”.

“Esto es ponerse anteojos oscuros para no ver algo y para el resto me los saco y miro”, ilustró.

Consultado sobre el porqué no se aborda la problemática del juego, evaluó que la cuestión “está tolerada o incorporada a la cultura e incluso fomentada, porque es fuente de ingreso para el Estado importante”. “Diría que es una manera de recaudación indirecta. Pagamos impuestos en la medida que adquirimos un billete de lotería, de quini o lo que fuera y a la vez tenemos que tributar el 30% si ganamos. Es una fuente de ingreso para el organizador, que en este caso es el Estado. No le damos importancia pero está incorporado, he visto gente que ha dejado la vida”, apuntó.

La precaución

El profesional indicó que si bien “hay condiciones para caer” en una adicción, hay que ser precavido. “Como actividad precautoria pienso que la gente tiene que tener el cuidado de no abundar en lo que siente que tiene una cierta labilidad. Una persona que dice tener tolerancia alcohólica y va a una fiesta y toma diez copas, y sale medio mareado y no le da importancia porque no tiene una fiesta todos los días es un ejemplo a analizar. A estas capacidades hay que mirarlas con cuidado porque nadie está exento de tener las condiciones como para que frente a una vicisitud, frente a alternativas desfavorables o golpe de la vida que son difíciles de absorber, decaigan”, advirtió.

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