Advierten sobre riesgo de las micotoxinas en la alimentación

El especialista sugiere la implementación de buenas prácticas en las etapas de cosecha y almacenamiento de cultivos que sirven de materia prima alimenticia

El docente e investigador  de la UNVM, Gustavo Clemente, brindó detalles sobre estas sustancias producidas por algunos hongos que son tóxicos tanto para el hombre como para los animales y que afectan sobre todo al sector agrícola, de los alimentos, avícola y ganadero

El especialista sugiere la implementación de buenas prácticas en las etapas de cosecha y almacenamiento de cultivos que sirven de materia prima alimenticia
El especialista sugiere la implementación de buenas prácticas en las etapas de cosecha y almacenamiento de cultivos que sirven de materia prima alimenticia

“Las micotoxinas son un grupo de metabolitos secundarios de origen fúngico que presentan una elevada toxicidad, tanto para el hombre como para los animales. Su producción se incrementa con el estrés hídrico, las altas temperaturas y los daños generados por insectos”, sostiene Gustavo Clemente, titular de la Cátedra de Forrajes Conservados en la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), al opinar sobre la temática.

La presencia de estas sustancias producidas por algunos hongos en los cultivos que sirven de materia prima, resulta en una problemática que los productores están obligados a enfrentar ya que puede resultar nociva para los futuros consumidores finales de productos alimenticios.

“Las micotoxinas pueden ser producidas en todas las etapas, desde la semilla al comedero, por lo cual contar con protocolos de trabajo (buenas prácticas) y trazabilidad de cada una de las etapas, permitiría identificar cuál es el período más crítico para enfatizar los procesos de prevención y reducir, de esta manera, los efectos de una micotoxicosis sobre los consumidores finales”, manifiesta el especialista que se desempeña en la casa local de altos estudios.

“Para el caso de una micotoxicosis, se deberían considerar una serie de factores importantes. En primer lugar, el manejo agronómico, que incluye la elección de materiales resistentes (enfermedades), rotación de cultivos, uso de semilla de alta calidad y libre de enfermedades, riego suplementario, densidad de plantas, fechas de siembra, control de roedores y aves, control de insectos y utilización de eventos de protección, manejo integrado de plagas, enfermedades y malezas con el fin de evitar situaciones de estrés al cultivo”, también expresó.

 

Cosechar bien y almacenar mejor

El catedrático de la UNVM, también se refirió a otros momentos donde la atención de los productores debe incrementarse para evitar complicaciones.

En alusión al tiempo de la cosecha consideró que debe realizarse “en el momento oportuno, regulándose la cosechadora para obtener un grano sano, seco y limpio. La mayor presencia de las micotoxinas se encuentra en la periferia del grano, por lo que, granos quebrados o altas concentraciones de partículas menores a tres milímetros aumentan la superficie de colonización por parte de microorganismos micotoxigénicos”, precisó.

“Además, los equipos de cosecha y transporte, deben presentar condiciones de higiene que eviten la diseminación de los granos. Es muy importante la planificación de la logística de transporte y secado, ya que en este intervalo el granel puede presentar condiciones predisponentes para el crecimiento de microorganismos y producción de micotoxinas”.

Respecto a las condiciones de almacenamiento, advirtió que “las condiciones de alta temperatura y humedad, aireación e inoculo primario provenientes del campo son determinantes en el incremento de la síntesis de micotoxinas en el grano de maíz”.

“El control de la actividad del agua y la temperatura son aspectos claves para inhibir la presencia de estos hongos. En esta etapa, es importante resguardar los materiales sin contaminación, de los posibles contaminados”, manifestó.

“En caso de almacenar en silo- bolsas, la conservación de la hermeticidad es un aspecto determinante, lo que obliga a extremar los cuidados de la misma”, sostuvo además.

Por último, y haciendo hincapié en el posalmacenamiento, apuntó que “esta etapa puede abarcar la propia exposición del material al ambiente en la estructura de almacenamiento mientras es retirada del mismo, un nuevo transporte al centro de consumo y/o industria alimenticia o para ser suministrado en el campo directamente a los animales”.

Print Friendly, PDF & Email