Afirman que la necesidad de ayuda espiritual aumentó

Gabriel Ponce y Fernanda Suescum son dos de los colaboradores del Ministerio que se instaló en enero en La Calera

La iglesia Ministerio Presencia de Dios colabora desde enero con familias con ciertas carencias materiales, pero se ven sorprendidos por el incremento de personas que requieren ayuda más allá de un alimento

Gabriel Ponce y Fernanda Suescum son dos de los colaboradores del Ministerio que se instaló en enero en La Calera
Gabriel Ponce y Fernanda Suescum son dos de los colaboradores del Ministerio que se instaló en enero en La Calera

En barrio La Calera funciona un espacio donde ofrecen ayuda a las familias de la zona más allá de lo material y que viene creciendo desde el momento en que se instaló, en enero de este año. Se trata de la iglesia Ministerio Presencia de Dios, que está ubicada sobre Granaderos Argentinos 1353.

Gabriel Ponce y Fernanda Suescum son dos de las tantas personas que forman parte de esta entidad religiosa que brinda contención social y explicaron que “nuestro trabajo se basa en ayudar porque hay familias muy necesitadas, pero no tan sólo de un alimento, sino también de ayuda espiritual”.

“Nos llama la atención porque empezamos en enero, hace ocho meses y para nuestra sorpresa se incrementa permanentemente el número de personas y familias que participa de las reuniones y que solicita ayuda espiritual, tanto del barrio como de otros lugares”, confió Fernanda.

Según explicaron, “la gente que llega lo hace con alguna carencia, ya sea física o social, con problemas familiares o de adicciones, y nosotros les brindamos cierta ayuda, pero donde aparecen los límites humanos es donde apelamos a la fe”. En ese sentido, Gabriel remarcó que “principalmente los problemas tienen que ver con las familias o problemas en parejas; hoy son muy comunes las familias ensambladas entonces puede haber dificultades para criar hijos de una pareja anterior o hay casos también de violencia”. “Viene gente con cierta amargura o heridas de la infancia, y hasta hubo casos de personas que pensaban quitarse la vida”, sostuvo Fernanda.

Claro que, además de esta ayuda espiritual, el trabajo que llevan adelante también responde a las necesidades básicas insatisfechas con las que se encuentran. “Los ayudamos con bolsones o económicamente. En el tema de las adicciones podemos derivarlos a algún profesional en algunos casos, pero cuando la persona llega con amargura, conflictos, es ahí donde la fe obra y recibe una ayuda espiritual”, apuntó Gabriel.

“Hoy también estamos haciendo otro tipo de trabajo que es que estamos plantando árboles en las casas, en el barrio y en otros sectores. Llevamos más de 100 árboles plantados. Y hacemos trabajos con los niños. Días atrás hubo más de 120 niños festejando su día”, resaltaron.

Más allá de las carencias que observan, “creemos que la necesidad empieza en el interior” y por eso afirman que “cuando se suple esa necesidad se ve reflejado en el exterior porque cambian la manera de pensar y nace en ellos el querer estar cada día mejor”. “Hemos visto muchos cambios en familias, en personas, durante este tiempo y cuando trabajamos en equipos las personas que reciben esas ayudas solas comienzan a invitar a amigos, familiares, conocidos y vienen de otros lados”.

Actualmente, no sólo los vecinos del barrio La Calera asisten, “sino también de la zona, ya que viene gente de Tío Pujio, James Craik, Oncativo, Arroyo Cabral”.

Gabriel insistió en que “todo empieza ante una carencia en la parte emocional, y para eso hay un proceso que se llama de sanidad interior”. Y explicó que “cuando la persona está bien interiormente mejora su imagen, mejora su calidad de vida, empieza a tener proyectos, sueños, mejora su manera de relacionarse con los demás. Todo nace de tener un corazón sano”.

Actualmente, se reúnen prácticamente todos los días, con reuniones para hombres, mujeres, consejería o las reuniones generales de los domingos. Son más de 30 voluntarios los que pertenecen y asisten a más de un centenar de personas. El Ministerio Presencia de Dios es una iglesia bautista con más de 95 años de vida en el país. Actualmente está liderada por el psicólogo y escritor Bernardo Stamateas.

 

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