Ante la indiferencia de los jefes policiales y el incumplimiento del Gobierno provincial

En el día 29/12/2015 se cumple el primer aniversario del fallecimiento de mi hermano, Miguel Angel Ramos, quien dejara de existir a resultas de un accidente de tránsito, mientras viajaba desde esta ciudad (Villa María) hacia la ciudad de Córdoba cumpliendo sus obligaciones, junto a compañeros de trabajo -policías todos ellos-, quienes lamentablemente también perdieron sus jóvenes vidas.

Esa muerte -como todas- conmovió profundamente a la sociedad y muy particularmente al cuerpo policial. Pero con el paso del tiempo y por razones obvias, el dolor por esas trágicas desapariciones sólo permaneció profundamente arraigado en nosotros, sus seres queridos.

Mis padres, Carmen Ramos y Barbarita Isabel Galián, son quienes más fuertemente sintieron el impacto de esa ausencia, que todavía hoy les resulta muy difícil asumir en su corazón; como se ha dicho, al vivir nos preparamos de alguna manera para la muerte de nuestros padres, como parte de un proceso natural, pero nada nos puede preparar para la muerte de nuestros hijos, algo impensado en la vida del ser humano.

Esos pobres “viejos” no han encontrado consuelo. Y lo que más me entristece es la indiferencia de las autoridades policiales quienes, más allá de una cálida reunión concretada por el gentil personal de la fuerza que viajó en esa oportunidad hasta esta ciudad y nos concedió una muy humana entrevista.

En ningún momento se nos concedió información alguna acerca de las extrañas circunstancias del accidente en cuestión, del cual sólo tenemos el relato de los diarios de esa época, relato del cual surge, entre otros elementos, que podrían haber sido seis los ocupantes del vehículo siniestrado.

Y con relación al resarcimiento económico que mis padres recibirían, nada han percibido hasta el momento, salvo una justa suma de dinero en concepto de gastos funerarios.

Iniciaron el correspondiente reclamo administrativo, aportando toda la documentación que se le solicitaba, el cual no arrojó resultado alguno, circunstancia que los obligó a judicializar su pretensión, llegando a esta vía por su precaria situación económica y sin entender el porqué de la reticencia de nuestro Gobierno provincial de abonar lo que la ley reconoce como un resarcimiento digno y justo ante tal pérdida.

Presento este reclamo con la finalidad de que esa solicitud sea atendida prontamente, para evitar que el paso del tiempo lleve a la cruel situación de que seamos los herederos de nuestros padres quienes, tarde ya, seamos llamados a cobrar.

 

Liliana Beatriz Ramos – DNI Nº 17.414.757

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