Barotto pidió recuperar el control de las calles

Siniestros viales – El presidente de la UCR se expresó a través de un documento

El titular del comité local reclamó que se implementen acciones inmediatas del Estado para ordenar el tránsito

A raíz de los siniestros viales ocurridos durante el fin de semana pasado, uno con saldo luctuoso, el presidente de la UCR Villa María, Marcelo Barotto, reclamó al Ejecutivo que conduce Martín Gill que de forma urgente implemente políticas que lleven a ordenar el tránsito para facilitar la circulación y evitar siniestros.

Barotto hizo público el reclamo de medidas a través de un documento que lleva su firma.  

“Nuestra ciudad concentra el movimiento económico, social y cultural de una vasta zona, impactando favorablemente en el desarrollo local y regional, pero también todo ese movimiento genera algunas consecuencias adversas, potenciadas muchas veces por la ausencia de políticas públicas, como se observa en el tránsito local.

Los distintos indicadores y los diagnósticos sobre el tránsito nos muestran resultados preocupantes, que requieren una inmediata acción del Estado municipal para recuperar el control de la calle, que se fue perdiendo con el correr del tiempo. No podemos seguir naturalizando la cantidad de accidentes que ocurren en nuestras calles, como si la culpa fuera del otro y no asumimos las responsabilidades que nos competen de acuerdo al rol que ocupamos dentro de la sociedad.

Ya sabemos que el Estado municipal concesionó al servicio de estacionamiento medido, beneficiando a un privado con la recaudación, pero que no cumple con las obligaciones contractuales más elementales, como la colocación de cartelería, pintado de las sendas peatonales, líneas de demarcación, etcétera, un mal ejemplo sobre el manejo de recursos públicos, a pesar de las críticas, desde el municipio se lo sigue sosteniendo.

Las autoridades municipales anunciaron con bombos y platillos la compra de una máquina para la colocación de pintura vial en caliente, que iba a cambiar la fisonomía monótona y con pocas medidas preventivas de nuestras calles, con una señalética que iba a marcar un antes y un después en el tránsito de la ciudad, pero ese impulso inicial se desvaneció.

Otro ejemplo es el transporte urbano de pasajeros, para quienes no son usuarios habituales se torna prácticamente imposible utilizar el servicio, porque la gran mayoría de las paradas de colectivos no están señalizadas y demarcadas correctamente, no cuentan con la cartelería con los recorridos y en pocos casos con las garitas de seguridad y confort para los pasajeros. El transporte público debería ir suplantando a la utilización del automóvil, pero en el caso de nuestra ciudad es una utopía, porque no están dadas las condiciones básicas para generar las demandas por parte de aquellos potenciales usuarios.

La semaforización de los bulevares y arterias sin la adecuada sincronización generan taponamiento en el tránsito en horas picos, además, los desvíos hacia otras calles internas, lejos de ser una solución, generan mayor peligro de accidente. El incremento de la cantidad de vehículos en circulación y la gran mayoría intentando confluir hacia el centro de la ciudad, en algún momento va a hacer imposible que se pueda circular o para los peatones, cruzar la calle. Pero si le agregamos otro factor, que se ha vuelto recurrente en los últimos tiempo, como es el de estacionar en doble fila, el tránsito de la ciudad va a requerir de un temple muy especial.

Podemos seguir enumerando una serie de puntos que conforman una larga lista de anomalías, pero los crecientes índices de siniestralidad y la pérdida de calidad de vida de quienes habitamos en esta ciudad, requiere que las autoridades municipales implementen políticas públicas que tengan por objetivo volver a retomar el control de la calle. Los funcionarios deben darse cuenta de la realidad que estamos viviendo, ya no queda más tiempo para las explicaciones y/o excusas, hay que pasar a la acción para que no tengamos que seguir lamentando más accidentes con consecuencias graves y el despilfarro de recursos en servicios que terminan siendo ineficientes”, dice el texto enviado por Barotto a nuestra Redacción.

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