“Clímax”, en su punto justo

Harén convocó a dos bailarinas para dotar de mayor sensualidad a su puesta

En escena, rompieron la guitarra de chocolate

Harén convocó a dos bailarinas para dotar de mayor sensualidad a su puesta
Harén convocó a dos bailarinas para dotar de mayor sensualidad a su puesta

El sábado por la noche se llevó a cabo el festival “Clímax” en Mundo Rojo, una interesante iniciativa que logró converger a bandas de diferentes estilos, con un “stand up” más exposiciones de fotos e ilustraciones, stands con venta de libros, CD, prendas, objetos de autor y artículos musicales. Aunque no tuvo la convocatoria esperada (350 personas), a pesar de la difusión y promoción previas.

Organizada por la banda local Harén, como devolución de gentilezas a la invitación del grupo INerstorm de Río Cuarto, la propuesta terminó mutándose y ampliando con la participación (en el cierre de la consolidada formación electrofunk De la Rivera), la actuación de Juan Pablo Amante en los ínterines musicales (con su personaje La Yanni Amante), el Dj Mayco Vera, junto a fotografías de María Victoria Habegger, Annette Morale, Flor Garello, Paula Monesterolo y Pablo Costantino Felipe y dibujos de Matías Manzanelli. Sobre el escenario, tras los embates enérgicos de Vane «Suixy» Dúcculi de INerstorm, sorprendió la puesta de Harén, con un agregado sorpresa. Su poderosa vocalista, Julie Aiello, dotó de mayor sensualidad a su performance teatro/musical invitando a las bailarinas Flor Tisera y Evelyn González (coreografiadas por Cristian Rueskorosky), en un par de interpretaciones. Cabe mencionar que tanto la banda local como el crédito riocuartense comparten tanto el liderazgo femenino como un repertorio plagado de temas en inglés.

 

Se comieron la guitarra

Aunque, la nota de color de la velada lo ofreció la anunciada “guitarra de chocolate” (una réplica exacta de una Gibson Les Paul del músico “Cacho” Aiello), que fuera destrozada en escena y luego repartida al público. Vanina Gómez, la autora de tan peculiar obra -única en el país-, comentó que le demandó dos días de trabajo y utilizó para ello cerca de 6 kilos de materia prima, entre chocolate negro y blanco. Las cuerdas fueron los únicos aditamentos no comestibles.

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