Condenaron a dos hombres y dos mujeres por comercializar drogas

Cunín Fernández junto a su pareja, María Sosa. A él le impusieron una condena de cuatro años y seguirá en la cárcel, mientras que la mujer recibió una pena en suspenso y recuperó la libertad

NARCOMENUDEO – Penas de cuatro y tres años de prisión, efectiva y en suspenso

Se trata de Héctor “Cunín” Fernández, su pareja María Sosa, Ramón Reina y su sobrina Ramona Yáñez, quienes fueron juzgados en dos audiencias diferentes. En un tercer juicio, Martín Galíndez recibió una sanción de tres años de cárcel por varios delitos contra la propiedad

Una pareja villanovense y dos vecinos de barrio Roque Sáenz Peña (tío y sobrina) fueron condenados ayer en sendos juicios realizados en la Cámara del Crimen de Villa María por narcomenudeo.

La pena más alta recayó en Héctor Alejandro Fernández (33), un jornalero con frondosos antecedentes que recibió una sanción de cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo tras ser hallado culpable del delito de “comercialización de estupefacientes”.

Fernández, alias “Cunín”, llegó a juicio privado de la libertad al igual que su concubina María Jorgelina Sosa (38), a quien se le impuso una condena de tres años en suspenso por “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización” y pudo recuperar la libertad apenas concluyó la audiencia.

La pareja había sido detenida el 12 de julio de 2017, durante un procedimiento policial realizado en la vivienda que ocupaban en calle Comercio al 1200, en barrio Florida de Villa Nueva, donde habían montado un quiosco de venta de drogas.

Al allanar el inmueble, los investigadores secuestraron 39 dosis de clorhidrato de cocaína, 77 gramos de picadura de marihuana y otros elementos relacionados con la comercialización de drogas.

La audiencia fue presidida por la camarista Eve Flores de Aiuto y contó con la participación del fiscal Francisco Márquez, del abogado Eduardo Rigalt (ejerció la Defensa de ambos imputados) y la secretaria Gabriela Sanz.

A la hora de los alegatos, el titular del Ministerio Público pidió la misma pena para los dos (cuatro años), mientras que el defensor solicitó que la sanción fuera de tres años y que, en el caso de la mujer, fuera en suspenso ya que es madre de seis hijos menores y debe cuidarlos.

Finalmente, la presidenta del tribunal unipersonal le impuso a “Cunín” Fernández cuatro años de prisión efectiva, multa de 4.000 pesos y declaración de reincidencia, mientras que a Sosa la condenó a tres años de cárcel de ejecución condicional y ordenó su libertad por el tiempo que llevaba entre rejas.

 

Ramón Reina y su sobrina Ramona Yáñez también fueron condenados por explotar un quiosco de venta de drogas en el Roque Sáenz Peña. El hombre seguirá en la cárcel algún tiempo más

El tío y su sobrina

En tanto, un hombre de 61 años y su sobrina de 35 también fueron condenados en otra causa por narcomenudeo, acusados de explotar un quiosco de drogas que funcionaba en barrio Roque Sáenz Peña.

En un juicio oral y público de trámite abreviado, Ramón Reina recibió una pena de tres años de prisión efectiva por “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización”, mientras que a Ramona Yáñez se le impuso una sanción de un año y cuatro meses en suspenso tras ser declarada culpable de “tenencia simple de estupefacientes”.

A mediados del año pasado, efectivos de la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA) allanaron el domicilio de Reina, secuestraron varios envoltorios que contenían picadura de marihuana y constataron que se trataba de un punto de venta de drogas al que concurrían vecinos del sector.

En el mismo operativo, la FPA requisó la vivienda de Yáñez, ubicada al lado de la de su tío, y allí también incautó alrededor de 200 gramos del mismo estupefaciente.

El camarista Félix Martínez, presidió el debate, que tuvo como actores judiciales al Márquez, a las defensoras oficiales Silvina Muñoz y María Cristina Rivera de Cerutti y al secretario Guillermo Picco.

 

Galíndez fue el quinto condenado

Primera condena

En el tercer juicio del día, Martín Alejandro Galíndez (29) recibió una condena de tres años de prisión de cumplimiento efectivo, luego de confesar su participación en tres robos perpetrados en Villa María en 2011, 2013 y 2015.

Galíndez, quien al momento de ser detenido (casi un año) se ganaba la vida como arenero, fue declarado autor responsable de “robo calificado por uso de arma se fuego cuya operatividad no se pudo acreditar”, “robo agravado por la participación de un menor” y “robo simple”.

La audiencia de debate, que se realizó bajo la modalidad de trámite abreviado, fue presidida por el juez René Gandarillas y de la misma tomaron parte el fiscal Márquez, el abogado Pablo Maccarini y el secretario Picco.

Por el tiempo que lleva entre rejas, el joven convicto primario quedó a un paso de obtener la “libertad condicional”.

 

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