Cuatro condenas en dos juicios

Patricio Rojas (izquierda) y Rubén Cardo recibieron las penas más altas de la jornada y seguirán en la cárcel

Por un asalto en Dalmacio Vélez, un par de robos y por narcomenudeo

Se trata de Rubén Cardo, Patricio Rojas, Flavio Casas y Violeta Quinteros, quienes recibieron penas de siete, cinco, cuatro y tres años de prisión, respectivamente, aunque en el caso de la última, la sanción fue en suspenso y recuperó la libertad

Flavio Casas y su pareja, Violeta Quinteros, junto al abogado Jorge Bustos, en un pasaje del juicio realizado en la víspera

Tres hombres y una mujer fueron condenados ayer en la Cámara del Crimen de Villa María en sendos procesos orales y públicos por una serie de episodios delictivos cometidos el año pasado en Dalmacio Vélez y en esta ciudad.

Las penas más altas recayeron en Rubén Omar Cardo (34) y Patricio Daniel Rojas (19), quienes llegaron a juicio acusados de haber asaltado con un cuchillo a un vecino de Dalmacio, mientras que Flavio Rodrigo Casas (28) y su pareja, Violeta Guadalupe Quinteros (27), comparecieron por un robo -el primero- y por narcomenudeo.

Cardo, alias “León Flaco”, recibió una sanción de siete años de prisión efectiva tras ser declarado coautor de “violación de domicilio” y “robo calificado por uso de arma blanca” y autor de “daño”. Además, como registraba un antecedente por una pena impuesta por la Justicia de Río Cuarto, se lo declaró reincidente y deberá cumplir íntegramente la pena impuesta.

En el mismo juicio compareció Rojas, que también fue hallado culpable de “violación de domicilio”, “robo calificado por uso de arma blanca” y “encubrimiento” y recibió una condena de cinco años de cárcel. Sin embargo, como se trata de un convicto primario, con buena conducta y una pericia psicológica favorable podrá acceder al beneficio de la “libertad condicional” cuando cumpla las dos terceras partes de la sanción, o sea tres años y cuatro meses.

El hecho más grave que se les atribuía se produjo el 19 de junio de 2017, cuando ambos ingresaron al domicilio de Juan Ciravegna (71), en Dalmacio Vélez, y amenazándolo con un cuchillo le sustrajeron 3.000 pesos en efectivo.

Ambos sujetos también estuvieron vinculados con otro robo perpetrado por esos días, aunque como no se pudo probar que lo hayan cometido, uno de ellos fue declarado culpable de “encubrimiento”.

Las víctimas de ese segundo hecho delictivo fueron dos ciclistas brasileños que pernoctaron en Dalmacio, detrás de una estación de servicio, a quienes les sustrajeron las ruedas de ambas bicicletas y una mochila en la que guardaban prendas de vestir y otros elementos.

Cuando la Policía allanó la casa de Rojas encontró los objetos robados a los turistas.

A poco de comenzada la audiencia de debate y tras la lectura de la acusación, tanto Cardo como Rojas declararon negando los hechos, pero quedaron al descubierto minutos más tarde cuando testimonió la víctima del asalto domiciliario.

Ciravegna no solo los sindicó sin titubear como los autores del robo del que había sido víctima, sino que, visiblemente indignado, declaró que conocía a ambos del pueblo y que hasta los había ayudado económicamente en varias oportunidades.

“Les presté plata, les di de comer y me vienen a robar”, enfatizó el septuagenario al comparecer en la sala. Asimismo, dijo que los ladrones le pusieron “un cuchillo en cada lado” y lo despojaron del dinero que tenía.

El juicio fue presidido por la camarista Eve Flores de Aiuto y contó con la participación del fiscal Francisco Márquez y de los abogados defensores María Cristina Rivera de Cerutti (asistió a Cardo) y Eduardo Rodríguez (Rojas).

 

Robo y narcomenudeo

En el otro juicio, Flavio Casas fue condenado por haber asaltado un negocio con una pistola de juguete y tanto él como su pareja, Violeta Quinteros, fueron hallados culpables de tener drogas para comercializar en la modalidad de narcomenudeo (venta en pequeñas cantidades).

Casas recibió una pena de cuatro años de prisión efectiva y seguirá en la cárcel algún tiempo más, mientras que a la mujer le impusieron una sanción de tres años de prisión en suspenso y pudo recuperar la libertad. En rigor de verdad, Quinteros estaba cumpliendo prisión domiciliaria en su casa de barrio Eva Perón por ser madre de varios hijos menores y por padecer un serio problema de salud.

Uno de los hechos por los que fue juzgado Casas se produjo el 25 de enero de 2017 cuando, junto a otro sujeto, entró en un negocio de venta y reparación de teléfonos celulares y utilizando un arma de juguete (réplica de una pistola 9 milímetros) con evidentes fines de robo.

El atraco se registró en el negocio “Dr. Celular”, ubicado en Santiago del Estero al 1400, donde los ladrones intentaron llevarse varios teléfonos, pero el dueño del local se resistió. En tanto, el 24 de agosto la Policía allanó el domicilio de la pareja y secuestró envoltorios con marihuana y cocaína, por lo que ambos fueron procesados por “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización”.

Sin embargo, ayer Casas desvinculó del hecho a Quinteros, diciendo que no tenía “nada que ver” con venta de las drogas, por lo que finalmente ella fue condenada por “tenencia simple de estupefacientes” y le impusieron una sanción de ejecución condicional.

La audiencia de debate fue presidida por el juez Félix Martínez y, además del fiscal Márquez, como defensor intervino el abogado villanovense Jorge Bustos.

Print Friendly, PDF & Email