Docente de la UNVM compuso la música de “Soldado argentino solo conocido por Dios”

Una escena del filme de Fernández Engler
Claudio Vittore

Escribe: Juan José Coronell
ESPECIAL PARA EL DIARIO

El pasado jueves se estrenó en más de 120 salas de todo el país la película “Soldado argentino solo conocido por Dios”, del director Rodrigo Fernández Engler. Esta ficción/drama bélico, es la segunda película del santafesino, que actualmente vive en Córdoba y ya hizo anteriormente Cartas a Malvinas, que se filmó en el año 2007. Es una película que se basa en tres partes: pre-guerra, el conflicto y la posguerra, con la otra “lucha” que tuvieron los soldados al volver de las islas, en cuanto a la inserción a la sociedad.

En entrevista con EL DIARIO, Rodrigo comentó que “tiene muchos tópicos y personajes diferentes. Buscamos que la mayoría de la gente se sienta identificada con ella”. Además sostuvo que “la idea es rendir homenaje, pero también aportar para que se hable del tema y no solamente los 2 de abril”. “Es una herida abierta, hay mucho por hacer, pero desde la educación y la cultura que son nuestra arma fundamental”.

 

“Es un disparador enorme”

Marian Bertolini y Fabio Di Tomaso son dos de los protagonistas. El primero lleva a cabo a Juan Soria que “es un poco el hilo conductor y narrativo de la película, porque con él se habla de tres etapas: una previa donde es un chico con afinidades artísticas y sensibles, lo llaman para la conscripción y lo llevan a Malvinas; luego la parte bélica que les toca avistar si vienen o no los ingleses y luego es una elipsis de tiempo, es el regreso y posguerra. Como queda una persona, qué cosas tiene que vivenciar y pasar”. Fabio se pone en la piel del subteniente Quiroga, basado en un personaje real que es el subteniente Reyes. El tuvo a cargo la “sección Gato”, donde asumieron varias misiones con 36 hombres y en una de ellas ven el desembarco de los ingleses y deben dar alerta. Después se tienen que replegar a Puerto Argentino sin municiones, caminando 60 kilómetros sin equipos, municiones y demás”.

Sobre hacer los personajes Fabio comentó que “la base es encarar con respeto y responsabilidad sabiendo del material sensible de trabajo” y Mariano lo vio como una responsabilidad enorme por eso se juntó “con veteranos y un cuerpo de psicólogos para hacerse una hoja de ruta sobre las patologías más comunes”, siempre “entregando el corazón para que llegara a la emoción”.

“Queremos que sirva para hacer memoria, para reflexionar. Debe haber justicia y verdad para separar la paja del trigo, porque se meten a los que pelearon en la misma bolsa de la dictadura y no fue así. Pero también para mirarnos a nosotros mismos y ver cómo actuamos. La película en eso también da esperanzas y habla desde lo humano, por eso es diferente”, concluyeron.

Una escena del filme de Fernández Engler

La felicidad de Vittore

El coordinador de la Licenciatura en Composición Musical de la Universidad Nacional de Villa María, Claudio Vittore, fue el encargado de ponerle música a la película. Luego del pedido, tuvo dos meses y medio para trabajar. Tras una cantidad de elogios recibidos en la avant premiere, habló con este matutino para contar cómo es esto de hacer música para películas.

 

-¿Desde dónde encaraste la música para esta película?

-Lo primero es que a Rodrigo Fernández Engler, lo conozco por haber sido alumno mío en La Metro. Yo compuse para la primera película de él, que fue “Cartas a Malvinas”. Aquella vez no había tanto presupuesto, por eso ahora le dije que había que invertir en música, porque podía estar bien la idea, pero la realización y el acabado es muy importante. Por eso grabamos con la Orquesta Metropolitana y después el registro se hizo estudio nuevo que está en Traslasierra.

Desde el punto de vista compositivo, siempre mi música tiene que ver con el movimiento, por hacer mucha música de teatro. También cada vez que pude hice cortos, documentales. Y en esta película que no sólo en lo musical, sino en lo colectivo del hecho cinematográfico, convierte a Córdoba en un polo interesante de la Argentina.

En esta película hubo una dificultad que es que tuvo dos partes: una bélica y otra civil. Y hay que buscar dos lenguajes para eso y cómo, cuándo y dónde se pone y funciona la música. Rodrigo sabe de música, así que tuvimos discusiones interesantes pero el productor quedó interesante.

 

-¿Cuál creés que fue el aporte de la música a este trabajo?

-La música aporta a la banda de sonido la idea de algo verosímil, no de verdad. Porque no es verdad que suene lo que suena en las escenas, cuando pasa en la vida real. Como músico de cine, ese es un aspecto de la composición muy particular y muy especial. La música tiene que ser acorde a lo que se ve, en cuanto a la dimensión. Hay que buscar un equilibrio y en ese sentido en la parte bélica nos permitió poner una cantidad música importante.

 

-¿Cómo te viste después de hacer esta película, desde lo profesional y lo personal?

-Con una felicidad personal por haber participado de una película hecha en Córdoba, con gente querida nuestra y que me parece que tiene un nivel muy importante de relato, guión, estética, visual. Por otro lado, muy tocado de que sea esta temática.

Esta película puede ser una contribución social de reivindicar y finamente y traer a la memoria un hecho que tapamos y nos tocó profundamente, en lo personal por un hermano que se salvó de ir a la guerra. Y lo importante, es que se lo puede traer a la conciencia social desde un lugar artístico, ya que como dijo Aristóteles en su poética, esto no es verdad pero puede ser superador.

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