Educadora destaca una iniciativa de la Municipalidad y otra de EL DIARIO

Magi nos felicitó por nuestro suplemento “Entre perros y gatos”, que además de textos sobre las mascotas, tiene su espacio para el humor
Magi nos felicitó por nuestro suplemento “Entre perros y gatos”, que además de textos sobre las mascotas, tiene su espacio para el humor

Escribe Magíster María Teresa Magi
Especial para EL DIARIO

La mayoría de las veces nos dirigimos a los medios de comunicación para presentar nuestras quejas por una situación de injusticia que hemos tenido que soportar o alguna otra razón que nos ha afectado negativamente.

Esta vez, en cambio, mi motivo es mucho más agradable, ya que consiste en destacar dos iniciativas que considero altamente positivas, cada una en su esfera de acción pero que, pensándolo bien, están conectadas por pertenecer ambas al ámbito de la educación, ya sea formal o informal.

La primera que quisiera nombrar es la originada en la Secretaría de Educación de la Municipalidad de Villa María, a cargo de Margarita Schweitzer, que se propone brindar asesoramiento a escuelas primarias y secundarias de nuestra ciudad.

Como exdirectora del Colegio Nacional de Villa María entre los años 1992 y 2004 puedo dar testimonio de la orfandad en que nos encontrábamos las autoridades de los colegios oficiales cuando nos tocaba enfrentar situaciones difíciles en las relaciones institucionales en un tiempo de grandes cambios.

Un ejemplo de esto fue la supresión del séptimo grado de la noche a la mañana con la trasnochada consecuencia de encontrarnos al comienzo del año lectivo con alumnos que ingresaban a primer año (seis divisiones) con un año menos de edad, sin haber tenido tiempo los docentes de adecuar sus programas -y lo que es más importante- sus esquemas mentales, a esta situación.

Además, el ciclo de especialización -establecido únicamente en la provincia de Córdoba- el proyecto educativo institucional, el cierre de las escuelas técnicas y la reubicación de docentes jefes de taller en asignaturas que no eran su campo de conocimiento, la creación de la cátedra de Tecnología con más horas cátedra que Lengua en el tercer año del ciclo básico unificado, y que podía ser dictada tanto por profesores del área de Economía como por los de Tecnología -cuasi inexistentes en esta ciudad- sin que se supiera bien cuál era su lógica interna, etcétera.

Todo esto causó un gran sufrimiento institucional que derivó en desencuentros entre los docentes y, más puntualmente, entre éstos y las autoridades de los colegios (o por lo menos el mío).

Pero todo esto no era lo peor. Lo muy malo es encontrarse sin recursos de ningún tipo ante las problemáticas de los alumnos que eran muchas, si recordamos los años que estamos cronicando. ¿Qué hacer ante niños que carecían de muchas cosas necesarias para poder seguir mínimamente concurriendo al colegio? ¿Cómo apoyar al que sospechábamos (y a veces era más que una sospecha) había caído en el consumo de drogas?

¿Cómo tratar las consecuencias del maltrato familiar? Los “oficiales”, a diferencia de algunos de gestión privada, no teníamos psicopedagogos, ni asistentes sociales que nos asesoraran sobre estos fundamentales temas del devenir de la tarea docente. Acá debo hacer un reconocimiento a “mi” cooperadora, que bajo la presidencia del señor Bigani escuchó mis clamores y, si vamos a ser sinceros, aguantó mis “aprietes”, para sacar de las magras arcas de la cooperadora el sueldo de una psicopedagoga que trabajaba dos horas, tres veces por semana, ayudando a dar forma a los muchos proyectos que se llevaron a cabo con los docentes y directivos para beneficio de los alumnos.

Entre estos podemos mencionar las jornadas para elaborar con ellos el código de convivencia, las asambleas de la UN, ya que nuestros alumnos no podían viajar para participar en las organizadas por la provincia, la Estudiantina del Día del Estudiante, las Olimpíadas de Biología (Gracias Liliam O’Dwyer, actual directora del colegio) y tantos otros.

Pero esto no era ni remotamente suficiente para poder brindar asistencia a los alumnos que lo necesitaran y eso era una frustración más que combatir para poder seguir adelante.

Entonces, toda ayuda que la Municipalidad pueda brindar a los establecimientos educativos, especialmente a los más desprotegidos, no tengo dudas que será calurosamente bienvenida.

La segunda iniciativa que quisiera destacar es la publicación del suplemento de EL DIARIO dedicado a los animales. Hace mucho tiempo que los proteccionistas destacamos como de urgente necesidad -entre otras también así de urgentes- la de concientizar a la población sobre asuntos tales como la necesidad de castras a sus animales para reducir el número de “callejeritos” que no “son de la calle”, sino que han sido abandonados en ellas.

O la ineludible obligación de castigar conductas aberrantes hacia ellos. O la de terminar con espectáculos donde son hostigados y heridos hasta la muerte para que no se terminen los pingües negocios que se hacen con sus carreras, corridas, peleas donde las apuestas están al orden del día.

El presentar aspectos simpáticos o anecdóticos protagonizados por nuestras mascotas es una ayuda para que las personas los vean como lo que son: seres capaces de amar hasta dar la vida por sus amos, como seres capaces de heroísmo, de sacrificio, que nos alegran la vida, que nos visten y -lamentablemente- de los cuales nos alimentamos sin que se observen las leyes (si las hay) que regulen las actividades relacionadas con este ítem.

Por este medio, vuelvo a ofrecer mi colaboración, como ya lo hiciera en varias oportunidades de manera escrita, para aportar material para este suplemento que viene a llenar un espacio vacío en la comunicación en nuestra ciudad.

Vaya mi reconocimiento a los autores de estas iniciativas, así como mi ferviente deseo que el éxito los acompañe y que éstas se prolonguen en el tiempo.

 

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