El Club Unión Central cumple 110 años

Unión hoy, con la fachada del club y la ilusión de concretar un viejo sueño

ANIVERSARIO AMARILLO Y NEGRO

El popular club villamariense hoy está celebrando un nuevo año de vida, que lo convierte en uno de los pioneros del deporte de la ciudad

La entidad 34 años atrás, cuando el gimnasio todavía no contaba con el techo ni con el aspecto que presenta hoy

El Club y Biblioteca Unión Central, uno de los clubes más antiguos de la ciudad, hoy conmemora los 110 años de vida desde que fuera fundado, un 8 de junio de 1908.

Fue en esos últimos días del otoño de ese año, cuando dos de las primeras entidades deportivas con que contaba una población de apenas cuatro décadas de existencia decidieron unirse. En esa, por entonces, pequeña localidad comenzaba a jugarse un deporte al que llamaban el de “los ingleses locos”, que con los años arrasaría multitudes.

En esos tiempos aparecieron los clubes Uruguayo, San Martín, American, Central Juniors, Pampero y Rawson, entre otros.

El fútbol comenzaba a ser cada vez más popular y la demanda de contar con entidades más organizadas generó que se reunieran los dirigentes de Rawson y de Central Juniors, a concretar la fusión de ambos para emprender una empresa más ambiciosa, y con ella el surgimiento de una nueva entidad.

 

La nueva Comisión

La primera Comisión Directiva estuvo integrada en su totalidad por ingleses, empleados del ferrocarril, aunque colaboraban algunos conocidos vecinos de la próspera población. En realidad, todos los clubes mencionados habían tenido sus orígenes en la empresa ferroviaria y la flamante fusión no fue la excepción.

El superintendente del ferrocarril, Henry Harris, fue el primer presidente,  acompañado en esa primera Comisión Directiva por los hermanos Silvester, Alfredo Velch, Matheus Geiltse y se sumaron otros integrantes nacidos en la floreciente Villa, como Domingo Villalba, Alfonso Pavone, Jorge Rodríguez, Federico Plá y los hermanos Signot.

La reunión se hizo en uno de los galpones de máquinas ubicado a la altura de la hoy avenida Leandro N. Alem y ese 8 de junio de 1908 quedó conformada la entidad.

La voluntad y el buen criterio hicieron que en plena discusión por los colores (algo que ha generado en décadas posteriores que fracasaran otras uniones), la elección terminara siendo una anécdota risueña. En el momento de la discusión pasó un vagón con una banderilla con los colores de Vía Libre: negro y amarillo, a rayas.

La nueva entidad conservó la cancha de Central Juniors, ubicada en un cuadro dentro del ferrocarril, entre las calles Entre Ríos y Corrientes. La idea fue conservar ese lugar con el nombre de Unión Central.

La entidad obtuvo su personería jurídica en 1913 durante la presidente de Angel Bescos, que le dio un gran impulso a la misma.

El fútbol fue su primer deporte y entre los integrantes de aquel equipo estuvieron Sinday Boll, Tindor, J. Dry, Beiltse, Evans, Maisons, Alfredo Velch, Domingo Villalba, José Torres, Alfredo Silvester, Pedernera, Nuez, Camporini y algunas publicaciones del club a lo largo de la historia mencionan hasta a Juan Furió.

Posteriormente, Unión empezó a usar la Plaza de Ejercicios Físicos (hoy denominada Plaza Manuel A. Ocampo), pero en 1919 la Municipalidad lo desalojó y tuvo que instalarse “de apuros” en un terreno ubicado detrás de la Escuela del Trabajo (IPEM 49), donde logró su primer título en la Liga Villamariense de Fútbol.

En 1938, con la presidencia de Vicente Baromei, Unión Central adquirió los terrenos ubicados sobre los márgenes del río Tercero (hoy Ctalamochita), pero a los pocos meses la Municipalidad se los expropió para construir el balneario municipal, obra que recién se concretó 25 años más tarde.

Meses después se instaló definitivamente en la calle Brasil 235, hoy calle José I. Rucci; fueron sumando obras, como las canchas de bochas (que ya no están).


Varias figuras

Fueron varios los destacados que pasaron por el club, como Miguel “Zurdo” López, José Omar “Pepona” Reinaldi, Miguel “Tatá” Requena, Rubén “Cachorro” López, Miguel “Pelado” Montes, entre otros. Entre los técnicos que pasaron y lograron títulos se encuentran Mario Requena, Jorge “Chacho” Peñaloza (también fue jugador), Hugo Sánchez, Aureliano “Pelé” Sánchez y Marcelo Santoni.

Igualmente, son muchos más los que guardan un lugar en las históricas páginas del club.

 

El básquetbol

En 1946 comienza a jugarse al básquetbol en el club, aunque hubo que esperar hasta la temporada 1956/57 para lograr el primer campeonato local, donde brillaron nombres que dejaron una marca imborrable en la entidad: Delfor Menard, Luis Rissi, Omar Costa, José María “Chuchi” Costa, Hugo Magnano, además de otros como Pizzo, Folces, Sánchez y Cuadros.

En 1957/58 lograron el segundo título, en el torneo siguiente fueron subcampeones y el 60/61 se logró uno de los torneos más recordados. Luego de igualar la primera colocación con su gran rival de esos años, Rivadavia de Arroyo Cabral (se ganaron mutuamente durante el torneo, ambos de visitante), tuvieron que desempatar en la cancha de Sparta (por entonces ubicada en bulevar España y Catamarca, en barrio Ameghino). El partido fue vibrante y los aurinegros se quedaron con el título.

Pero, sin lugar a dudas, una de las etapas más recordadas por sus seguidos fue a mediados de los 80, cuando luego de clasificar en el Regional cordobés jugó en la flamante Liga Nacional C, clasificando el 7 de diciembre de 1987, derrotó a Alberdi de Tucumán y clasificó para jugar la Liga Nacional “B”, la segunda división en el país en ese momento. Aquel equipo inolvidable contó con la presencia de varios jugadores estadounidenses, entre los que se recuerdan Douglas Shouse, Mike Coleman y Gregory Kelly, y otros jugadores como Carlos y Eduardo Menard, Daniel Barrientos, Néstor Virgolín, Alan Pereyra y Gustavo Bomprezzi.

 

Estos tiempos

La vieja calle Brasil, desde hace años pasó a denominarse José Ignacio Rucci, pero ahí sigue firma la centenaria entidad. Hoy el presidente es Oscar Gatario y el club renueva desafíos y sueños.

La entidad busca nuevos objetivos y renovados proyectos. Sigue trabajando con el esfuerzo de cada día, como aquellos primeros dirigentes que un día decidieron fundar un nuevo club y grabarle a perpetuidad los colores amarillo y negro.

Print Friendly, PDF & Email