El galgo Pipo

Hace un tiempo, Patricia Sniezck, proteccionista de nuestra ciudad, rescató a este galgo que encontró malherido y abandonado en la calle. Con amor, lo cuidó y lo convirtió en un sano perro llamado Pipo

Pipo apareció hace unos meses en la vereda del colegio Rosarinas, asustado y lastimado. Dadas las condiciones en las que fue encontrado y la reciente aprobación de la Ley contra las carreras de galgos, se puede inferir que fue víctima de un descarte galguero. Además, tenía señas de haber estado atado durante mucho tiempo.

Patricia Sniezck, proteccionista local, rescató a este galgo que apareció malherido y abandonado. Junto con su amiga Katy lo cuidaron y lo convirtieron en un sano perro que llamaron Pipo.

Cuando lo encontraron era un animal temeroso y desconfiado, estaba muy dolorido y lleno de garrapatas.

Patricia quería cuidarlo ella misma, pero no tenía dónde poder tenerlo. Por suerte, consiguieron que una amiga lo tenga en un hogar de forma provisoria.

Allí estuvo durante unos meses, hasta que se curó. Pipo tiene una demodexia, por lo que necesitó un tratamiento largo. De ahí fue a vivir un tiempo a una guardería canina y luego a otro hogar provisorio.

Con los meses, cuando le estaban buscando un lugar definitivo donde pueda vivir, una familia de Buenos Aires quiso adoptarlo y Pipo viajó hasta allá a su encuentro. Pero al final, la familia no se lo pudo quedar.

Katy, quien ayudó a Patricia a encontrarle hogar y cuidarlo, fue a buscarlo hasta allá y lo trajo de vuelta a Villa María, hace aproximadamente un mes.

A su regreso, las dos protectoras decidieron que era mejor tenerlo cerca, vigilado y cuidado y ahora están buscando una nueva familia.

Por el momento está viviendo con Patricia y no se le despega. Si bien al principio era desconfiado, hoy su carácter es dócil, está lleno de alegría, es muy vital y se merece una familia que lo quiera.

El can vivió en distintos hogares provisorios durante su recuperación, pero ahora necesita y merece un hogar definitivo. Por eso está buscando alguien que lo adopte y poder borrar así, definitivamente, todo su pasado de abandono.

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