Exhumando “joyas” del griego y del latín

Los traductores Carlos Blanch, Juan Kalinowski y Luis Sánchez, del Centro de Filología

Durante este año el ente universitario ha publicado dos libros: “Sermones…” y “El desarrollo del concepto de Apocatástasis”. Les seguirán tres nuevas producciones de diferentes autores

Los traductores Carlos Blanch, Juan Kalinowski y Luis Sánchez, del Centro de Filología
Los traductores Carlos Blanch, Juan Kalinowski y Luis Sánchez, del Centro de Filología

No es común que una ciudad joven y de tendencia progresista como Villa María contemple en su seno actividades propias de una metrópolis tradicionalista, como es la traducción de libros en lenguas muertas, la recuperación de la literatura colonial y (sobre todo) el incentivo a cultivar un espíritu y una metodología de monasterios europeos y cordobeses.

Sin embargo, hace siete años y con la creación del Centro de Filología Clásica y Moderna (CFCM), la UNVM le ha hecho un lugar a estos “monjes” del Siglo XXI, a este reducido pero infatigable grupo de filólogos y traductores que, desde un aula pequeña, se codean cada día con los manuscritos de Lucrecio, Escoto Eriúgena y Gregorio de Nisa.

Su director desde 2008, el doctor Alfredo Fraschini, sostiene que “la mayor dificultad a la hora de las traducciones pasa por la actualización de las citas referidas por los autores. Sin embargo, nuestro desafío principal es hacer que el texto sea lo más fiel posible al lector de hoy y ponerlo a su alcance”.

Bajo estas consignas tan sencillas como generosas, el CFCM ha presentado en abril la versión digital de una tesis de grado con altura de tratado: “El desarrollo del concepto de Apocatástasis en el pensamiento de los padres griegos de la Iglesia entre los Siglos II y IV”, del magíster Carlos Blanch, quien, además, es miembro y traductor del Centro.

Se trata del análisis de un término fundamental para entender el misterio de la resurrección y la restitución de la condición humana tras la segunda venida de Cristo. Luego, en junio, aparecieron los “Sermones”, formados por el “Discurso sobre los difuntos” del monje griego Gregorio de Nisa (Siglo IV) y la “Homilía sobre el prólogo del Santo Evangelio de Juan”, del monje irlandés Juan Escoto Eriúgena (Siglo IX). Las traducciones estuvieron a cargo del propio Fraschini (del latín de Scoto) y del mismo Blanch, aclarando el griego de Gregorio.

Sin embargo, y a fin de año, el CFCM ha concluido tres nuevas traducciones que verán la luz en pocos meses. Se trata de los dos primeros libros de “La división de la Naturaleza”, de Escoto Eriúgena (traducidos del latín por Juan Pablo Abraham y Fraschini, y del griego por Blanch, más la colaboración de Lidia Moreira y Cristian Cabrera), el “Teophrastus redivivo” (anónimo del Siglo XVII) y “El vestíbulo del palacio de la Elocuencia” (de Antonio Machoni, monje en la Córdoba jesuita del Siglo XVIII), traducidos estos últimos del latín por el licenciado Juan Kalinowski y el doctor Luis Sánchez.

 

De Villa María y por el patrimonio de Occidente

Respecto a “La división de la naturaleza”, Fraschini apunta que “son cinco libros donde hay muchas citas de escritores cristianos conocidos por todos, como San Agustín, Dionisio Areopagita y Máximo Confesor, pero también de los filósofos paganos como Platón, Aristóteles y Cicerón. En el libro primero, para que te des una idea, hay más de 300 citas. Así que el apéndice nuestro va a superar ampliamente el texto original”.

En cuanto a los dos libros siguientes, escuchemos lo que tiene para decir uno de los traductores, el licenciado y profesor de Letras Clásicas, Juan Kalinowski: “Consideramos que un libro de semejante valor y que arroja tanta luz sobre el ateísmo actual merecía estar al alcance de todo público. Se trata de la primera traducción a cualquier otra lengua que soporta el “Teofrasto resucitado” (en alusión al discípulo ateo de Aristóteles) Y se ha hecho desde los claustros villamarienses”.

Por último, el “Vestíbulo del palacio de la Elocuencia”, del padre Antonio Machoni, es un tratado de estilo y elocuencia (del cómo hablar y del cómo escribir), dirigido en 1739 a los alumnos del Colegio Máximo de Córdoba (es decir, la actual Universidad Nacional). Se trata de una suerte de manual escrito en latín para la formación literaria y cientificista de los egresados. El libro ya está en la imprenta y será un fabuloso hito a la hora de arrojar luz sobre la formación intelectual y humana de los primeros pensadores argentinos.

El final de la nota queda en manos del propio Kalinowski: “Es muy importante la tarea que lleva a cabo la UNVM, que sin adherir al pragmatismo de estos tiempos, sostiene estudios que no siempre son muy populares, como los del Centro Filológico. Es un modo maravilloso de volver a las fuentes humanistas y poner al alcance de la comunidad el patrimonio de Occidente”.

Iván Wielikosielek -Especial UNVM-

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