Grito de madres contra los abusos

La pancarta frente al municipio expone el reclamo. Abajo, un grupo de mujeres con el funcionario villamariense, Daniel Massara

Ante la sucesión de varios casos de abusos contra niñas, llevaron el pedido de justicia desde la plaza Nueva Esperanza al edificio municipal y de allí a la sede policial. No hubo respuestas, salvo una risa burlona, aseguraron

La pancarta frente al municipio expone el reclamo. Abajo, un grupo de mujeres con el funcionario villamariense, Daniel Massara
La pancarta frente al municipio expone el reclamo. Abajo, un grupo de mujeres con el funcionario villamariense, Daniel Massara

Las madres se reunieron en la plaza. Se escucharon, dialogaron. Intercambiaron propuestas y broncas. Lamentos y proyectos. Supieron de situaciones y de oídos sordos. Prepararon carteles y marcharon hasta el edificio municipal y luego a la Comisaría. Aseguran que algunos uniformados se les rieron en la cara. Mascullaron la vergüenza ajena, sinsabor de impotencia y prometieron volver a convocarse en la lucha por proteger sus tesoros más amados.

Una treintena de mujeres fueron las que se congregaron en la tarde del domingo en la plaza Nueva Esperanza. Recibieron apoyo de algunos medios de la localidad y de la región y comenzaron una procesión en reclamo de justicia poniendo en alto la voz de basta a los abusos sexuales contra niñas: en poco más de 30 días hubo dos denuncias que tuvieron como víctimas a niñas de 10 y 7 años y la que la semana pasada trascendió, un tercer caso contra una niña de 13 años. Todos sin acceso carnal, pero que llegaron hasta la tentativa de secuestro y amenazas de muerte. Es más, la perversión habría trepado en la versión de un octogenario que luego de dos horas de retener a la menor en su casa, obsequió una bolsa con verduras y juguetes realizados en madera, dando el mensaje oral a transmitir a su madre: “Decile que te lo regaló un hombre buenito”.

 

Valientes

La tarde del domingo fue la del grito, para no quedar sordos. “…En la marcha fuimos pocas las personas valientes que nos sumamos al reclamo en contra de los abusadores de menores. No importa, no sentí vergüenza ni nada. Vergüenza deberían tener las personas que no estuvieron apoyando a madres destruidas por culpa de degenerados…”, consideró en su cuenta de la red social Facebook una de las madres. Y planteó que quizás la escasa participación se debió a “porque no les tocó pasar por lo que nosotras pasamos… Sólo voy a pedir que cuiden mucho a sus niñas, porque les puede pasar a ustedes, y si algún día les ocurre un caso como el nuestro ahí vamos a estar apoyándolas… También quiero decirles que no se deben callar, defiendan a sus hijas”.

Erika, una mamá de las que convocaron, sostuvo que “esto no es joda” y agradeció el acompañamiento de funcionarios del área de Derechos Humanos de la Municipalidad de Villa María, como Daniel Massara, quien asistió a la convocatoria.

Erika llamó a “cuidarse uno al otro y defenderse. Son muchos casos pasados y presentes que salen a la luz”. “Nadie va a reparar el dolor que se siente”, dijo tras lo vivido con su hija.

Desde la plaza, las madres alzaron los carteles reclamando justicia y un final para estos casos. Llegaron hasta la Municipalidad y como ni antes, ni el domingo ni ayer, obtuvieron comunicación con el intendente Orlando Brusa o alguno de sus funcionarios, colgaron en los accesos al edificio la cartelería, para hacer conocer la situación. Lo mismo hicieron unas cuadras después, en la sede de la Subcomisaría. En este punto, las asistentes afirman que recibieron una risa burlona de al menos uno de los integrantes de la fuerza. Y retrucaron, “esto no es joda, pero nadie sale a decir nada porque saben que no estamos mintiendo. Estamos sufriendo mucho”. Incluso apenas se retiraron del lugar descolgaron los carteles.

Los manifestantes no ocultaron su asombro porque en diversos puntos de la localidad se vieron policías dispuestos, en número muy superior a lo habitual, “un refuerzo innecesario, como si fuésemos a hacer algo… Nosotros lo que pedimos es justicia, por nuestras hijas y para frenar diciendo ¡basta a los abusos! ¡Basta!”.

 

El 27 de julio publicamos el caso de una niña de 10 años expuesta, primero, a exhibiciones obscenas y, luego, a un intento de secuestro.

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