Grupo local llega hoy a los Andes para homenajear al milagro de 1972

Medina expresó que más allá de la tragedia, esta historia “tiene un mensaje de superación humana muy grande” y dijo que “lo único que tenían era a Dios”

Vecinos de las dos Villas acamparán este fin de semana en donde por 72 días estuvieron codo a codo con la muerte los pasajeros de un avión

Medina expresó que más allá de la tragedia, esta historia “tiene un mensaje de superación humana muy grande” y dijo que “lo único que tenían era a Dios”

El viernes 13 de octubre de 1972, el vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya, con 40 pasajeros y 5 tripulantes, se estrelló en un risco de la cordillera de los Andes en Mendoza a 3.500 metros del nivel del mar.

Conocido popularmente como el “Milagro de los Andes”, tras 71 y 72 días sobrevivieron 16 personas. Fallecieron 29.

En el avión iba el equipo de rugby Old Christians, formado por alumnos del colegio uruguayo Stella Maris.

A 45 años de la tragedia, hoy llegarán al lugar del milagro 11 personas, de Villa Nueva y Villa María, para rendir homenaje a “este acto heroico”.

“Al acordarnos que en ese lugar cayó un avión y sobrevivieron 16 personas en condiciones completamente extremas nos hizo plantear el ir y rendir homenaje a esto que fue la experiencia humana límite más fuerte del siglo XX”, explicó Domingo Medina a EL DIARIO.

Recordó que “cayeron en octubre con una temperatura de 30 grados bajo cero, con nieve, sin nada de comida, ni de agua, frente a un entorno completamente agreste”.

“No tenían ropa ni comida, tuvieron que ingeniársela para sobrevivir, lo vimos como una gran experiencia humana donde tuvieron que sacar lo más profundo de uno”, remarcó.

El entrevistado indicó que “había que superar el día a día, por eso la gran valoración del momento ya que era un regalo ante tanto infierno, era estar en la nada sin nada y tomar decisiones contra la moral, como fue comer a sus propios compañeros fallecidos para lograr la subsistencia en un ambiente completamente adverso”.

“Tenían determinadas cosas por grupos para hacer, para mantener la moral en alto o para desarrollar cosas tan simples como descongelar agua, caminar en la nieve y no hundirse, armar grupos de salida para encontrar una salida, era el día a día”, enunció.

Y habló de la sucesión de pérdidas, rememorando el alud que se llevó varias vidas cuando ya llevaban muchos días en el lugar.

Para ilustrar la magnitud de la tragedia, Medina señaló que con su grupo local llegan casi medio siglo después con todo el equipamiento necesario, “y así y todo te genera cansancio”, recalcando que “el ambiente es agreste y difícil, ellos no tenían casi ropa, era un viaje de fin de semana a un partido de rugby y nada más, chicos de la edad nuestra que tuvieron que sobrevivir tomando decisiones fuertes”.

Expresó que más allá de la tragedia, esta historia “tiene un mensaje de superación humana muy grande”. “La única cordillera que tenés sos vos mismo y saberla pasar es el gran desafío”, indicó.

Los once vecinos de estas Villas pasarán este fin de semana en el lugar, acampando en el Valle de las Lágrimas.

Creyente, Medina aclaró que más allá de su sentimiento personal, “ellos tuvieron una fe muy firme, eran parte del rugby cristiano, según cuentan rezaban el rosario a la tarde, era casi como una necesidad de poder encontrarse con Dios y aplacar una tragedia, lo único que tenían era a Dios”.

“No fue solo una cuestión humana, sino que estuvieron acompañados y unidos en una cuestión espiritual que hasta el día de hoy los embarca como compañeros de vida”, finalizó.

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