Hoy inicia el Jubileo de la Misericordia

A las 10.30, marcharán desde la Capilla San Antonio hacia la Catedral, donde se abrirá la “Puerta Santa”, como hizo el Papa en Roma
A las 10.30, marcharán desde la Capilla  San Antonio hacia la Catedral, donde se abrirá la “Puerta Santa”, como hizo el Papa en Roma
A las 10.30, marcharán desde la Capilla San Antonio hacia la Catedral, donde se abrirá la “Puerta Santa”, como hizo el Papa en Roma

Sobre la actividad que se realizará hoy para dar inicio a un período especial de perdón, Samuel Jofré, obispo de la Diócesis escribió: “El Papa Francisco dispuso que el Jubileo de la Misericordia se abriera en cada catedral este domingo.

Nosotros nos reuniremos en la capilla del Colegio San Antonio a las 10.30, para marchar en Procesión hasta la Catedral. Allí procederé a abrir la llamada ‘Puerta Santa’ para luego celebrar la Santa Misa de 11. El Papa lo hizo en Roma el pasado día 8. A la tarde, a las 20, haré el mismo gesto en el Santuario diocesano de la Virgen de la Merced en Saladillo y el próximo domingo 20, a las 20, lo haré en el Santuario de la Divina Misericordia en Río Tercero.

La ‘Puerta Santa’´representa a Cristo y es un símbolo típico de todo Jubileo. Jesús nos posibilita el ingreso a la intimidad divina, al cielo y por eso El se llama a sí mismo la puerta (Evangelio de San Juan 10, 7). La gracia del Jubileo nunca suple la propia conversión, pero sí busca facilitar al máximo la remisión de las culpas suscitando así la esperanza necesaria del perdón. También la Iglesia es máximamente generosa con las indulgencias en este tiempo, por lo que podemos pensar que muchas almas del Purgatorio entrarán al cielo durante este Jubileo gracias a nuestros sufragios. Así se cumplirán las palabras de Jesús de que hay gran fiesta en el cielo por los pecadores que vuelven.

Este Jubileo ha sido motivado por la particular necesidad que nuestro mundo experimenta de la Misericordia Divina. Vivimos en un mundo fragmentado, herido y conflictuado, sin paz. El Papa nos invita a que ofrezcamos generosamente esa paz de Cristo al mundo, con especial delicadeza y ternura, por medio del perdón de Dios que la Iglesia tiene la tarea de administrar”.

 

Print Friendly, PDF & Email