“Hoy todo el mundo sabe qué es AFUCO”

“AFUCO es un lugar en el que una vez que entrás, no podés salir. Siempre digo que la gente de 60 años que va a jugar a la pelota, si no tuviera pasión, seguramente no lo estaría haciendo”, describió

El directivo dejará esta noche la Presidencia de la entidad (lo remplazará Sergio Bustamante) tras la Asamblea que se realizará en el salón ubicado en el predio. “Cumplí un ciclo”, indicó, y reconoció que seguirá trabajando desde el “lugar que me toque”

“AFUCO es un lugar en el que una vez que entrás, no podés salir. Siempre digo que la gente de 60 años que va a jugar a la pelota, si no tuviera pasión, seguramente no lo estaría haciendo”, describió
“AFUCO es un lugar en el que una vez que entrás, no podés salir. Siempre digo que la gente de 60 años que va a jugar a la pelota, si no tuviera pasión, seguramente no lo estaría haciendo”, describió

Después de “caminar de punta a punta” la Asociación de Fútbol Comercial (AFUCO) por más de dos décadas, Diego Bencivenga (foto) dejará esta noche su cargo como presidente de la entidad tras seis años porque “se cumplió un ciclo” y con la satisfacción que el torneo actualmente tenga el “reconocimiento” de toda la sociedad de Villa María.

En su remplazo asumirá Sergio Bustamante, quien viene trabajando los últimos años con la actual comisión y encabeza la lista única (compuesta por actuales directivos y caras nuevas) que se presentará en la Asamblea a realizarse hoy, a las 21, en el salón ubicado en el predio de Club Sarmiento y que, además de la renovación de autoridades, tendrá la presentación de Memoria y Balance de los últimos tres períodos.

Bencivenga se sumó a AFUCO en el 96 y a partir de allí se desempeñó como delegado, vocal suplente y titular, integrante del Tribunal de Penas, secretario, vicepresidente y, en los últimos seis años, presidente, por lo que reconoció que “seguirá ligado” a la entidad sin ocupar un cargo principal y con el “desafío” de trabajar en la posibilidad de lograr “la mutual de AFUCO”.

Así lo remarcó ayer en diálogo con EL DIARIO, donde dejó conceptos acerca de todos los temas, tanto en la faz personal como institucional.

-¿Por qué dejás la Presidencia de AFUCO?

-Considero que hay un ciclo cumplido. Ya van seis años que soy presidente y siempre hay que transmitir que se sumen nuevas ideas, gente nueva a trabajar y uno desde otro lugar tratar de seguir aportando lo mejor que puede dar por la institución.

-Por lo que decís, vas a continuar ligado a la institución. ¿Desde qué lugar?

-La idea es seguir ligado y no tengo ninguna aspiración de nada, al contrario, lo que pretendo es que gente nueva ocupe cargos preponderantes para que se vayan haciendo y compenetrando más con AFUCO. Como ya se lo planteé a la comisión actual y de la cual seguramente muchos seguirán estando, la idea primordial es, desde el lugar que me toque, intentar formar la mutual. De ahí a que se pueda lograr, sólo el tiempo lo va a decir, pero voy a dedicarme de lleno a la posibilidad de crear una mutual para la Asociación de Fútbol Comercial y con el objetivo de generarle beneficios de todo tipo a los asociados, principalmente en lo que corresponde a la salud.

-¿Qué opinión tenés sobre la actualidad de AFUCO?

-Como siempre digo, AFUCO es un relojito que funciona solo. Es un torneo que año tras año ha ido mejorando cualquier falencia que podría haber tenido y para eso fue muy importante la continuidad de las conducciones. Todos los presidentes que han ido agarrando continuaron con lo que se venía realizando correctamente y mejorando otras cosas. Creo que ese es el mayor éxito de AFUCO.

Después, los tiempos han ido cambiando. En las reuniones de las épocas de Carlos Airaldi, Roberto Pérez y, al principio, de Carlos Acosta, todos los delegados nos juntábamos en una mesa redonda y nos poníamos hablar, debatir y opinar de AFUCO. Y hoy eso se torna más complicado porque tenemos chicos de 20 años y personas mayores de 60 y cinco categorías participando. Entonces, la diversidad y la cantidad hace muy difícil juntarlos. Por lo que hay que hacer hincapié en los delegados, que bajen el mensaje de que se trata un partido de fútbol y que el premio es relativo. Uno entiende que el fútbol genera pasión, pero hay que remarcar los límites y quien lo exceda sabe la sanción que recibe. Ese trabajo nos corresponde a todos: comisión, tribunal, delegados, jugadores y también a los árbitros, de quienes necesitamos el mayor acompañamiento, y respetando a quienes están dentro de la cancha porque son los que hacen posible que todo esto se lleve adelante.

-¿Qué balance hacés de tu gestión?

-Hemos apuntado a que AFUCO trascienda sus límites y sea reconocida también por la ciudad de Villa María. Por ahí, en AFUCO estábamos muy encerrados en nosotros mismos porque, como dije recién, era un relojito que funcionaba solo. Pero este último tiempo nos hemos encargado en darle trascendencia y mostrarla a la sociedad villamariense, de la la región y también hemos estado jugando por todos lados del país. Y uno ha notado ese reconocimiento desde la misma sociedad de Villa María, de la faz política de la ciudad y de diferentes lados. Hoy todo el mundo sabe qué es AFUCO o cuando le nombran el torneo sabe de qué se trata. Además, fuimos adaptándonos a los tiempos, que han cambiado, como el hecho de tener un seguro, la ambulancia, los estudios médicos.

En el haber me quedó la espina de no haber conseguir un espacio propio para AFUCO, aunque sabía que era tal vez una utopía lograrlo porque la institución no dispone de fondos propios para adquirir las 10 ó 12 hectáreas que se necesitan para funcionar. De todas maneras, uno no cesa en el esfuerzo y, desde el lugar que me toque, haré lo que pueda para lograr que AFUCO tenga su propio lugar.

-Se habla mucho del movimiento económico de AFUCO. ¿Qué decís al respecto?

-Los números de AFUCO son muy fáciles de conocer. Los que juegan o participan lo saben muy bien. La institución tiene tres tipos de ingresos: inscripción, lo que se llama la cuota societaria y el seguro. En el caso del seguro, lo que se cobra va directamente al pago de esa prestación. Con la inscripción se cubre todo lo que es el funcionamiento y organización de los torneos, y con la cuota social se paga el alquiler del predio, las pequeñas obras que se realizan y también algunos gastos que origina la participación en torneos provinciales y nacionales. Como ejemplo, en los egresos, semanas atrás jugamos sábado y domingo y después volvimos a repetir fecha el miércoles y se abonó casi 65 mil pesos de árbitros. Y a eso hay que sumarle los gastos de mantenimiento, ambulancia, el pago a los dos empleados que tiene la entidad, los servicios, la cuota social al Club Sarmiento, la cuota del alquiler y más costos que abarca la realización de los campeonatos.

-¿Cómo considerás las relaciones que han tenido en tu Presidencia con el Club Sarmiento y otras entidades deportivas de la ciudad?

-Siempre hemos sido muy abiertos con todas las instituciones. Con el Club Sarmiento nos tocó lidiar en un momento que no fue bueno porque las autoridades que asumieron en 2009 por ahí nos quitaron el lugar que teníamos en el club y en el último tiempo, lamentablemente, no pudimos llevar adelante proyectos en conjunto porque no nos miraban como a una institución hermana, cuando AFUCO siempre miró de esa manera a Sarmiento. Amén de eso, y de cualquier discusión, la relación dirigencial fue buena. Después con todas las entidades de Villa María estamos bien y siempre hemos estado en contacto. Con la Liga Villamariense, pese a cualquier chisporroteo que hemos tenido, el diálogo nunca se cortó. Además, no hemos tenido problemas con el Amistad, la Liga de Baby o cualquier otra entidad de la ciudad.

-Y, como cierre, ¿qué esperás de la nueva conducción?

-Lo que uno pretende es que esta nueva conducción continúe lo que se venía haciendo, que trabaje todo lo que pueda en cuanto a infraestructura y funcionamiento de los campeonatos de AFUCO. Que se sostenga el cariño y amor que tenemos por AFUCO los que hoy estamos conduciendo y también con el deseo de que surjan ideas nuevas y superadoras que, seguramente, estaremos acompañando desde el lugar que nos toque.

 

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