La fórmula de europeos

En algunos países, la mascota es tratada como un ser humano más y las leyes por maltrato son muy duras. En Rusia, los perros hasta se toman el metro para trasladarse

Leyes a favor de los animales, constantes campañas de esterilización y la acción comunitaria de organizaciones pro defensa animal hicieron que Holanda mantenga en la actualidad una población canina en las calles de cero, según informó el portal Faunatura el pasado 30 de abril de 2016.

Para lograr tal resultado, el país europeo adoptó un criterio de derecho sobre los animales callejeros similar al de los seres humanos, es decir, todo can que pertenezca a una familia debe ser tratado como si fuera un integrante más del hogar y no sólo como su mascota. Más aún, cuando en Holanda existe un cuerpo legal que ampara los derechos de los animales de manera tajante y sin excepciones, como es el caso de la Ley de Salud y Bienestar Animal. Dicha legislación contempla sanciones de hasta 19 mil dólares y tres años de prisión para cualquier persona que atente contra la integridad de una mascota. Sin embargo, según el portal Perro Contento, el logro de Holanda no pasa tanto por la posibilidad de sancionar a los ciudadanos que pongan en peligro la vida del animal.

La educación ciudadana fue clave para que la comunión entre leyes, esterilización y refugios dé resultado. Por ejemplo, si una persona encuentra un animal solo en las calles de Holanda se puede poner en contacto con las asociaciones encargadas y el perro estará de inmediato en un refugio, ya sea esperando por su dueño o por un futuro adoptante.

Precisamente, lo que se busca con ello es fomentar la cultura del bienestar animal, lo que se traduce a que ningún animal viva en situación de calle.

 

Grecia y Rusia

Grecia es otro ejemplo del ejercicio del bienestar animal. Según el portal Vippet, los perros callejeros de Atenas forman parte del paisaje urbano de la ciudad.

Lo que no necesariamente significa un problema, sino un ejercicio de sus derechos animales, pues los cuadrúpedos son de propiedad pública, es decir, de la Municipalidad. Los miles de perros que transitan por las calles atenienses, según Vippet, se encuentran perfectamente identificados por sus placas, desparasitados y con los cuidados de salud respectivos. La parte alimenticia corre por cuenta de los ciudadanos atenienses, además de protegerlos en las épocas de frío durante el invierno en los meses de octubre a marzo. En Rusia, existe una situación similar de convivencia entre seres humanos y población animal. Según el portal La Voz del Muro, los perros callejeros de Moscú son capaces de tomar el metro para dirigirse a lugares donde puedan ser alimentados.

 

Más info en: www.elcomercio.com

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