«Mi Protector», refugio desde el corazón

Los animalitos pueden descansar en las cuchas que les armaron los voluntarios

El lugar que se encuentra en Villa Nueva, desde hace dos años, es sostenido por voluntarios permanentes que trabajan sin ningún interés más que el de encontrarles dueño a los animales. Ya empezaron a donar en la costanera y esperan colaborar con mascoterapia a los niños con discapacidad

Los animalitos pueden descansar en las cuchas que les armaron los voluntarios
Los animalitos pueden descansar en las cuchas que les armaron los voluntarios

Hay lugares que no suelen trascender demasiado en los medios. Parecen silenciosos, pero no por eso dejan de ser vitales, fundamentales, mágicos.

Para los animalitos son lugares salvadores y para la ciudad y la región, lugares imprescindibles.

Uno de éstos se encuentra en el barrio El Vallecito, en Villa Nueva, y se sostiene por el amor incondicional de un grupo de personas que no pierde las esperanzas en un mundo mejor.

“Mi Protector”, tal el nombre del lugar, es “pariente” de “El Potrerito” (que se aboca, más que nada a los caballos), la “Protectora Sarmiento” o el “CAM” de Villa María. Llevan todos la misma sangre, esa que necesita constantemente de la donación o del corazón fuerte para controlar el pulso de la vida.

El refugio se encuentra en el sector nuevo del barrio El Vallecito, en Villa Nueva
El refugio se encuentra en el sector nuevo del barrio El Vallecito, en Villa Nueva

En este caso, “Mi Protector” viene caminando. Arrancó hace dos años en una vieja casona villanovense y poco después se mudó adonde se encuentra actualmente, en calle Almirante Brown, frente a la nueva cancha del club de baby Deportivo América.

Es una agrupación sin fines de lucro que alberga a 35 perros y tres caballos, con el objetivo de que alguna vez todos puedan tener su dueño.

Cecilia Bessone, una de las 20 integrantes, contó ayer que todo nació de la propuesta de una compañera, Silvana Antón, quien presentó la idea por EL DIARIO y fue captando adeptos.

“Ella vino desde afuera a la ciudad, le hicieron una nota y dijo que tenía la intención de abrir un lugar para contener a los animalitos, entonces la acompañamos y aún seguimos”, remarcó Cecilia.

En Villa Nueva, la agrupación recibió una ayuda de la Municipalidad, aunque también de algunos comercios, más allá de los colaboradores permanentes, entonces comenzó a funcionar en una casona que “quedaba lejos”, según reconoce Cecilia. Por ello, hubo que buscar un nuevo lugar y se optó por alquilar ese pequeño campo, al lado de una casa, por la cercanía con Villa María y la comodidad en el acceso.

“Antes no se podía acceder cuando llovía, pero ahora esa zona mejoró y siempre vamos para alimentar a los animalitos”, indicó Cecilia.

Allí se armó prolijamente -y con mucho esfuerzo- cuchitas de madera, cada una con su techo de lona, para cubrir a los animales de las lluvias.

Además de refugio, los perritos reciben el amor de los voluntarios
Además de refugio, los perritos reciben el amor de los voluntarios

De todas maneras, los integrantes de la agrupación siguen laburando contrarreloj porque se avecinan los días más fríos del año y hay que reforzar más el lugar para aplacar el sufrimiento. De hecho, tanto esfuerzo a veces no gana la pelea contra los desmanes de la naturaleza y el corazón de los integrantes de la agrupación queda realmente herido cuando ven morir a algún perrito que nadie adoptó.

Es por ello que “Mi Protector” necesita de la ayuda permanente de la gente.

“Tenemos un veterinario que nos da una mano, nos hace precios con las vacunas y nos atiende a los animales; es una ayuda muy grande, aunque no alcanza para todo lo que hace falta”, sostiene Cecilia. Y, en ese aspecto, avisa que “toda donación de la gente siempre es válida”.

“Lo que más falta diariamente es balanceado, la comida, aunque siempre son bienvenidas las vacunas, los elementos para reforzar el refugio y muchas cosas más”, expresó.

 

Para adoptar

La idea de “Mi Protector”, como la de todos los refugios de la ciudad y el país, es concientizar a la gente para que adopten los perros que pueda y que ese lugar sólo sea provisorio para los animalitos.

En ese contexto, el sábado regalaron perros en la costanera, frente al Polideportivo Guillermo Evans, y hubo una buena respuesta, aunque se dieron los cachorros.

De ahora en más, el primer domingo de cada mes la agrupación volverá a regalar perros en ese lugar, esperando que todos puedan encontrar un dueño.

“Sólo quisieron recibir cachorros, pero estaría bueno que la gente adopte también a los viejitos, que son muy buenos y se vuelven muy fieles al dueño”, señala Cecilia.

Otra propuesta que llevarán a cabo próximamente es la mascoterapia, para ayudar gratuitamente a los niños con discapacidad.

Los números para ayudar a “Mi Protector” o para adoptar son 0353-155623745 (Silvana) y 0353-154194122 (Cecilia).

 

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