“Saludo y comparto la decisión de haber terminado con esta farsa”

La Casa de Villa María en Córdoba, en el centro de la polémica

El extribuno de Cuentas José Naselli expresó que “jamás dicha casa cumplió funciones institucionales, sino que operó como Unidad Básica del candidato a gobernador (Eduardo Accastello) del “Frente para la Derrota”

La Casa de Villa María en Córdoba, en el centro de la polémica
La Casa de Villa María en Córdoba, en el centro de la polémica

Mucho antes que desde el municipio admitieran que era “un gasto innecesario” y en consonancia le dieran de baja, los tribunos de Cuentas José Naselli, Gustavo Maristany y luego Andrea Mussa, advirtieron sobre los motivos reales y detalles ocultos (muchos irregulares) de la Casa de Villa María en Córdoba, proyecto potenciado por el entonces intendente Eduardo Accastello.  

“Saludo y comparto esta decisión de terminar con esta farsa y con el latrocinio permanente de los dineros públicos. Se me antoja como un tímido rayo de luz que pretende alumbrar las cavernas tenebrosas de la gestión más corrupta de la historia de la ciudad”, manifestó Naselli que aunque hoy lejos de la función pública, considero importante dar a conocer su parecer acerca de la temática.

“Hace unos días en un escueto comunicado, se dice que no se va a renovar el contrato de alquiler. Según el matutino que nos anoticia, el jefe de Gabinete Héctor Muñoz: dijo: ‘…la Casa de Córdoba fue pensada como un “espacio institucional…”. Otra vez es más lo que se calla que lo que se dice. Porque nunca supimos qué “espacio institucional cumplió”, manifestó el exvocal del Tribunal de Cuentas, a través de un escrito remitido a nuestra Redacción..

“No es bueno que las afinidades políticas se impongan por sobre la verdad. Se habla de que no se va a renovar el contrato, cuando el mismo vence recién dentro de un año y medio. O sea, estaríamos frente a una renuncia anticipada a los términos contractuales. De ser así, ¿cuánto más le cuesta a los vecinos esta rescisión anticipada?”, manifestó también el referente del Partido Villamariense.

“Al mismo tiempo, habría que despojarse de una buena vez de las caretas y los tapujos, y decir claramente que jamás dicha casa cumplió funciones institucionales, sino que operó como Unidad Básica del candidato del “Frente para la Derrota”, que a pesar de los millones de pesos de los vecinos tirados a la basura, apenas contabilizó un miserable 18% de los votos”, enfatizó el redactor de la misiva.

“Hoy, lejos de los anuncios espectaculares de campaña, se pretende cerrar asépticamente uno de los tantos capítulos vergonzosos de una desaforada ambición por el poder y la gloria. Pero aunque la justicia penal de Villa María tienda una vez mas un manto de piedad y de silencio sobre la profunda ilicitud de estas conductas, la inmoralidad intrínseca de la gestión accastellista jamás será cancelada ni olvidada”, redondeó Naselli.

 

Un poco de historia

Rememorando cómo se gestó la iniciativa que perseguía como meta la apertura de un local en la capital provincial, el extribuno destacó que desde el inicio las situaciones fueron poco claras.

“En julio de 2014, Accastello y su jefe de Gabinete, José Carignano (hoy devenido concejal), enviaron una solicitud para ser autorizados a firmar un contrato de locación de una casa ubicada en el centro de la Ciudad de Córdoba”,

La autorización previa resultaba imprescindible, por tratarse de una contratación directa de un alquiler destinado al funcionamiento (según lo solicitado), de una “repartición municipal”.

De todos modos las cosas arrancarían mal ya que, según Naselli, “se ocultó (deliberadamente), al conocimiento de los tribunos, que, en realidad, violando la Ordenanza respectiva, el contrato ya había sido firmado dos semanas antes, sin autorización alguna, clandestinamente, en la ciudad de Buenos Aires”.

“Una vez más, desde la cúpula del poder, se violaba la institucionalidad y se comprometían las finanzas del municipio (o sea, el dinero de los vecinos), en una maniobra ilícita e ilegitima”, consideró el exfuncionario.

“Se argüían diversas motivaciones en torno a la supuesta utilidad de la “repartición” a instalar. El ‘guitarreo’ justificativo fue impresionante. Pero todos sabían que en realidad, Accastello sólo pretendía erigir allí su cuartel general, en su galopada a la Gobernación”, subrayó.

“Utilizando vericuetos normativos, el espurio contrato fue validado, la mayoría cómplice en el Concejo Deliberante (que sigue atornillada en sus bancas), miró para otro lado. La connivencia y la sumisión política funcionaron a la perfección”, remarcó.

“A partir de allí llovieron órdenes de pago por alquileres, comisiones, mobiliario, máquinas de oficina, insumos, computadoras, boletas de luz, tasas y contribuciones. Ni el doctor Maristany ni la señora Mussa ni yo, nunca aprobamos estos gastos. Se pagaron bajo la responsabilidad personal del intendente en tales casos, o por la utilización del doble voto del presidente doctor Julio Oyola, que jamás objetó acción alguna del Departamento Ejecutivo”, concluyó Naselli.

 

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