Se impuso la lista opositora a la actual conducción de la entidad

El juez Alberto Domenech fue el presidente de la mesa electoral de Villa María

Asociación de Magistrados – Integran la nómina ganadora los locales Cecilia Fernández y Arturo Ferreyra

El grupo encabezado por el camarista Luis Pauloni ganó por 30 votos las elecciones de la Asociación de Magistrados de la Provincia. En Villa María también obtuvo diferencia de votos a favor de esa lista

El viernes último, los funcionarios judiciales activos y jubilados fueron a las urnas para elegir las autoridades de la Asociación de Magistrados de la Provincia. Se presentaron dos nóminas: la encabezada por el actual presidente, Mario Capdevila, que llevó el nombre de “Acción y Participación”, y por otra parte la lista denominada “Independencia”, que llevaba como principal candidato a Luis Pauloni, exjuez de Bell Ville, quien también presidió la entidad entre 2010 y 2015.

El resultado general da como ganadora a esta última, con una diferencia de 30 votos, dado que obtuvo 386 frente a los 256 de Capdevila.

En la urna de Villa María la diferencia fue de seis votos a favor de Pauloni (28 a 22).

En la nómina ganadora, por el estamento de jubilados fue como candidata la exjueza Cecilia Fernández, por el de los secretarios Marta Bosio y por el de los magistrados Arturo Ferreyra.

En “Acción y Participación”, los candidatos locales fueron Félix Martínez (estamento de magistrados), Guillermo Pico (secretarios) y Luis Juez (jubilados).

 

Propuestas

“Tenemos propuestas superadoras en algunos temas que son importantes tanto para los activos como para los pasivos”, dijo Cecilia Fernández a EL DIARIO.

Uno de los aspectos es el de la capacitación atendiendo las necesidades de magistrados de toda la provincia: “Pauloni hizo casi toda su carrera en el interior y sabe las necesidades que tenemos, porque es una realidad que es como si hubiera dos Justicias, una en capital con todos los recursos de las grandes urbes y la otra en el interior, que a medida que más lejos están de la capital, cuentan con menos medios”, planteó.

“Imaginate que para asistir a una capacitación en Córdoba, un juez que muchas veces es el único en su localidad tiene que perder todo un día viajando. Hay que desarrollar actividades en el interior”, insistió.

Esperan propiciar “genuinos foros de encuentro y formación entre pares, con programas de capacitación horizontales programados sobre encuestas de interés, sin lugar a protagonismos individuales y sin costos adicionales”, y por otra parte, como una velada crítica al uso de fondos de la actual conducción, aseguran que van a “avanzar con un uso razonable de nuestras disponibilidades económicas… No admitiremos en la gestión el uso de fondos desviado, incorrecto o dirigido a crear dentro de nuestra institución, bolsones de privilegios o prebendas”.

 

Edificio de Tribunales

Fernández estuvo en otras oportunidades integrando el Directorio de la Asociación y además, con una carrera como juez en Villa María y cumpliendo durante muchos años la función de superintendente, sabe que uno de los problemas que está en la agenda de hoy es el edificio de los Tribunales.

Al respecto, señaló que “Ferreyra está trabajando en el tema, con algunas propuestas interesantes. Vamos a acompañar el reclamo, que por cierto no es nuevo”, dijo.

En ese punto, recordó que en su función de superintendente “lamentablemente el Tribunal Superior no nos escuchó, salvo para algunos arreglos elementales, como el de cambiar el cableado cuando las paredes tenían electricidad. Es así que seguimos viviendo una situación delicada, porque en caso de un incendio, un terremoto, no hay forma de evacuar los pisos altos, que es adonde más cantidad de gente asiste”, concluyó.

 

Historias mínimas con gestos que mejoran el día

Esta historia ocurrió ayer al mediodía en la confitería de la calle General Paz al 100, al lado del Banco Nación. Un lector la contó a la Redacción para valorizar la actitud de la dueña y el personal del lugar. El hecho ocurrió cuando un niño de unos 5 años, de apariencia humilde, ingresó al local con un billete de 10 pesos en la mano. Viendo la heladera con masas finas y otras delicias, iba eligiendo varias masas para comprar “por toda esa plata”. No sabía que no le alcanzaba.

Sin embargo, la solidaridad genuina y anónima, esa que pocas veces es noticia, hizo que un cliente le dijera a la vendedora que él pagaba la compra que hiciera el niño. Pero la mujer, con la anuencia de la encargada, no quiso cobrar lo que llevó el niño para disfrutar.

Pero no terminó allí. Al minuto, el niño volvió con su hermanito, eligiendo eufórico más exquisiteces de la heladera. La dueña de la panadería no dudó. Había regalado la primer dulzura de la mañana y lo volvió a hacer. Pero esta vez exigió un pago para la segunda compra: “Si me das un beso, llevate lo que más te gusta”. Así fue que los niños salieron no sólo con las dulzuras de la panadería, sino con el cariño de la mujer pegado en la piel.

Son gestos mínimos que cambian el día, pero que sumados, seguro podrían mejorar el mundo.

 

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