Siembra directa e inundaciones

Las inundaciones son motivo de debate en el país. Lo que está claro, es que perjudica a todos
Las inundaciones son motivo de debate en el país. Lo que está claro, es que perjudica a todos
Las inundaciones son motivo de debate en el país. Lo que está claro, es que perjudica a todos

A raíz de las últimas inundaciones, varios funcionarios plantearon que una de las razones de que los suelos no absorvan más agua es la implementación en Argentina de la Siembra Directa.

Frente a ello, desde la Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa (Aapresid), indicaron que una de las principales preocupaciones de la entidad tiene que ver con la conservación del suelo y con el fin de derribar un mito indicaron que al contrario de lo que se dijo, esa técnica de sembrado precisamente ayuda al cuidado de la tirra.

Para evitar que desde cada sector social o político del país se culpe al otro por las inundaciones, la organización emitió un comunicado técnico explicando la importancia de preservar la cobertura del suelo.

“La Siembra Directa es la técnica que dio origen a esta institución y que revolucionó el campo y la agroindustria en el país. La aplicación de este método ayuda a prevenir inundaciones. ¿Por qué?

María Beatriz “Pilu” Giraudo, presidenta de Aapresid, explica que este método ayuda a evitar escurrimientos de agua e inundaciones. Este sistema que no remueve el suelo y lo mantiene cubierto con residuos de la cosecha anterior mejora las condiciones para amortiguar la caída de la lluvia y hace que el suelo se convierta en una esponja que absorbe y guarda el agua de lluvia”, informaron.

Según David Roggero, directivo y miembro de la Regional Laboulaye “este sistema permite un mejor y más rápido movimiento del agua y el aire a través de los poros del suelo. Al no mover la tierra, los poros son más grandes y estables que en la agricultura tradicional.”

Frente a esas afirmaciones técnicas, aseveran que “la siembra directa NO es un factor que provoque inundaciones, sino por el contrario contribuye a que esto no suceda.

Los suelos desnudos (sin cobertura) y desmenuzados por el efecto de las labranzas(de la antigua agricultura) son los que se impermeabilizan apenas comienza la lluvia, acumulan agua en superficie y comienzan a escurrir perdiendo agua y suelo”.

A la hora de plantear alternativas, Giraudo advierte que “la capacidad de cada suelo tiene un límite”. Por tal motivo, es fundamental contar con obras para el manejo de los excedentes de agua que deben ser planificados a nivel de cuenca y construídos desde el lugar más bajo (que recibe agua) hacia el más alto (que vuelca agua).

Es decir las decisiones políticas firmes para llevar a cabo las obras antes de que lleguen los desastres. En general son obras interprovinciales”, afirmaron desde la entidad.

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