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Unas tres mil personas acompañaron a los trabajadores y artistas en el Comedor de la UNC

El pasado viernes en el Comedor Universitario de la Universidad Nacional de Córdoba, se llevó a cabo la peña solidaria para aportar al fondo de lucha de los trabajadores y las trabajadoras del diario La Mañana de Córdoba

Unas tres mil personas acompañaron a los trabajadores y artistas en el Comedor de la UNC
Unas tres mil personas acompañaron a los trabajadores y artistas en el Comedor de la UNC

Escribe: Juan José Coronel (Especial para EL DIARIO)

El Comedor, repleto como pocas veces. La solidaridad a flor de piel, el arte puesto a disposición para que el ayudar, el resistir y el luchar junto a los colegas de La Mañana de Córdoba, sea con alegría. Para poder defender de esa forma los derechos de los trabajadores de prensa.

Muchos artistas se dieron cita, al igual que unas tres mil personas que llegaron para dar una mano, y dar pelea a esta actualidad que preocupa a todos. Inclusive, a periodistas de otros medios cuyas líneas editoriales distan mucho de las del matutino en cuestión. Rolo Pedrotti, por ejemplo, de Radio Mitre, quien fue el encargado de presentar a las bandas en la primera parte de la Peña y leer adhesiones de solidaridad.

Un tema delicado, muy difícil, donde el dueño no aparece y “no hay dinero para pagar” indemnizaciones de unos veinte trabajadores que están en la calle, y los sueldos a quienes no les llegó la famosa carta documento.

 

Somos nosotros

Uno de los artistas convocados fue Lucas Heredia, con sus temas y su denuncia: “Basta de este Gobierno nacional, hay que salir a la calle. Cuando en Córdoba salió el pueblo y la Universidad hubo un Cordobazo”. Faltaba que cantara “La Canción” o “El tiempo está después”, de Fernando Cabrera, con “los gritos de ternura /pidiendo para entrar”. Faltaban ellos, los trabajadores de La Mañana, que gritaron.

Antes de Raly Barrionuevo, el público los ovacionó al terminar el documento que subieron a leer, repudiando el “avasallamiento de la patronal”.  “Exigimos la reincorporación de nuestros 20 compañeros despedidos, el pago de los salarios atrasados, de nuestros aportes previsionales y de obras sociales retenidos y no abonados” empezaba para luego enfatizar en: “No fuimos ni somos responsables de la línea editorial del diario, que en su primera etapa fue un proyecto periodístico, para que años después lo convirtieran en un proyecto político en beneficio de oscuros intereses llamados Sociedad Anónima, accionistas, testaferros, fideicomisos, entre otras tantas figuras impresentables. No permitiremos que nos callen, no dejaremos nuestro esfuerzo en manos viles. No dejaremos que la patronal nos abandone en su lock out, nos extorsione en la sede del diario ni en sus invitaciones a negociar bajo presión en el Ministerio de Trabajo, donde cada audiencia es una impune repetición de la burla”.

La solicitud para que todos los gobiernos que hayan pautado en el periódico, “tengan la valentía de interpelar a los políticos conocidos y a sus cómplices, que pasaron por nuestro medio, vaciándolo de recursos y contenidos. A ellos les pedimos que dejen de mirar para el costado, aportando claridad y solución a este conflicto, que tiene en vilo a 60 trabajadores y sus familias”. Al finalizar, el “estamos de pie y no daremos un solo paso atrás. Por trabajo, dignidad y justicia!”, resonó tan y tan fuerte, que la emoción y conmoción se apropió del lugar.

Las Pérez Correa, dúo cómico de payasas, oficiaban de presentadoras cuando Raly subió al escenario.  Ey, paisano, fue el primer tema y no por casualidad. Porque todos los que estaban allí, cuando cantó “Pensé que de política no iba a hablar /pero ahora que recuerdo, política hacemos todos al caminar”, lo corearon fuertemente. Porque la historia no es fácil. Y ahora más que nunca es así. “Es lindo estar acá, acompañando a todos los compañeros de La Mañana. Todos los que estamos acá vinimos solidariamente” aseguró.

Somos nosotros, fue uno de los últimos temas que Raly cantó. Eso tampoco fue casualidad. Porque los trabajadores de La Mañana, somos todos. Y en el Comedor, el viernes, todos fuimos hermanos de los que luchan hasta el final.

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