Un clásico bajo cero

Arrieta despeja como puede con la derecha. El volante de Rivadavia aportó algo de interesante dentro de lo poco que se vio en el partido

El duelo cabralense no fue de nadie. Con pocas situaciones frente a los arcos y falta de ideas, Colón y Rivadavia empataron sin goles y quedaron en deuda. El “Verde”, con DT interino, hizo mejor los deberes

Arrieta despeja como puede con la derecha. El volante de Rivadavia aportó algo de interesante dentro de lo poco que se vio en el partido
Arrieta despeja como puede con la derecha. El volante de Rivadavia aportó algo de interesante dentro de lo poco que se vio en el partido

Escribe Juan Manuel Gorno

Hubo peores clásicos en Arroyo Cabral, aunque el de ayer está claramente en el lote de los “olvidables” que, por capricho del resultado, lo pone entre los más mediocres.

El 0 a 0 entre Colón y Rivadavia dejó encima pocas soluciones a las urgencias de ambos equipos, que ven cómo la Zona Sur ya dejó de ser monopolio de ellos como hace un buen tiempo.

Claro que de acuerdo a los problemas de cada uno, se podría decir que Rivadavia, por la forma que afrontó la previa del encuentro, dejó una mejor imagen y se llevó un punto que lo puede utilizar como punto de referencia, algo para ver cómo soportó la renuncia de su entrenador -José Villegas- poco antes de jugar en la cancha del Rojinegro.

Después de todo, era Colón quien asomaba mejor en los pronósticos, por ser local, por tener una mejor posición en la tabla (la tercera) y por una mayor experiencia en la sumatoria de sus hombres.

Quizás el equipo de Daniel Abate Daga se sorprendió de la propuesta del Verde, ayer bien dirigido por Luis Rodríguez.

Sin vacilaciones ni temores, Rivadavia fue más prolijo en el adelantamiento de sus jugadores, ganó en el medio y hasta se animó en ataque, más allá de las pocas situaciones contabilizadas frente a los arcos.

A los 4 minutos nomás, esa osadía del Verde se vio reflejada cuando Daniel Vaglio la bajó de pecho en el área y remató a quemarropa del arquero Federico Pedernera, que salvó con el pecho.

La velocidad del pibe Dylan Arrieta (atrevido, picante para filtrarse por sorpresa y con buena respuesta física en el ida y vuelta) era una de las cuestiones valiosas de Rivadavia, que anticipaba con la marca desde atrás y se sostenía con la recuperación de Nicolás Mascambroni y Mayco Ardissino, entre otros.

Colón se vio envuelto en una encrucijada porque no ganaba las divididas y tampoco podía tener la pelota con criterio.

Como prueba está lo que generó hasta los 30 minutos: ningún tiro al arco. Su ilusión dependía entonces de alguna jugada en pelota detenida, una materia que José Navarro rinde por pegada, pero cada centro no pasó la línea de lo riesgoso.

A pesar de ello, tuvo una sola chance Colón, a los 31 minutos, cuando Matías Sambrana recibió en el área y la bajó con la mano, pero el árbitro no la vio y Kevin Plaza sacó un tiro cruzado que fue muy bien atajado, con una mano, por Emiliano Rodríguez.

A esa altura, Rivadavia había mermado en su rendimiento cuando se apagó su intensidad, pero además, luego sintió la salida de Natanael Casale, quien aportaba distribución desde tres cuartos de cancha en adelante. Además, el diez del Verde había probado dos veces al arco, exigiendo a Pedernera.

De todas maneras, lo más peligroso de Rivadavia fue un centro de Ardissino, en tiro libre, que Arrieta no pudo conectar con más dirección por el segundo palo y la pelota cayó en las manos del portero.

 

Y no entró

El arranque del segundo tiempo ofreció lo más emotivo del clásico porque los dos equipos se perdieron goles increíbles, que pudieron haber mejorado la tónica del partido.

Al minuto, un nuevo tiro libre de Navarro le quedó servida a Pablo Alvarez, pero el experimentado zaguero de Colón, prácticamente debajo del arco, le pegó abajo a la pelota y la mandó arriba del travesaño.

La respuesta de Rivadavia, un par de minutos después, la tuvo en un contragolpe que parecía letal por el arranque y la resolución de Arrieta, que le sacó dos metros a su marcador en la corrida y se escapó por derecha para dejar a Gino Salvatori de frente al arquero, pero el remate del otro joven pegó en un central que se cruzó en el área chica.

Al no entrar la pelota en ningún arco, el partido no se abrió como hubiese pretendido el público que soportaba el frío detrás del alambrado.

Hubo otras situaciones, es cierto, como un remate de Arrieta por encima del travesaño y otro, en este caso de Colón, de Kevin Plaza, en tiro libre, que besó el parante superior.

Sin embargo, daba la sensación que el cero no podía modificarse con claridad.

Las lagunas de “Suruno” Fernández (siempre distinto, pero en cuentagotas), las pocas sociedades que encontró Navarro y la impericia en ofensiva desde la línea de volantes dejaron a Colón lejos de una victoria que hubiese significado mucho en la lucha por la clasificación.

Al juvenil Rivadavia todo le costó el doble (además de Casale, tuvo que salir lesionado el arquero Emiliano Rodríguez) y, quizás por ello, se fue sabiendo que no desentonó, aunque eso sirva de poco para sacarlo del último puesto.

 

La figura

Dylan Arrieta. El volante de Rivadavia fue lo más interesante del partido. Su velocidad y su desparpajo por la derecha desequilibraron a la defensa de Colón. Dio un pase-gol que su compañero Salvatori no pudo aprovechar.

 

El árbitro

Franco Rodríguez. No tuvo problemas para llevar adelante el partido y trató de controlarlo con las tarjetas amarillas. Le faltó una mayor precisión en sus asistentes, sobre todo de Daniel Astrada, quien vio una agresión física y sin pelota enfrente suyo y la dejó pasar. Así la justicia se hace injusta.

 

Ultimo momento: Romero, nuevo DT de Rivadavia

Después del clásico disputado en Arroyo Cabral, la dirigencia de Rivadavia logró confirmar quién será el nuevo técnico del equipo: Christian Romero.

El exentrenador de Deportivo Argentino, donde tuvo un marcado éxito en la formación de jugadores que terminaron dando la vuelta olímpica, acordó anoche con la directiva del Verde tomar las riendas de un equipo que se quedó sin DT luego de la partida de José Villegas.

Romero llegará entonces para llevar a cabo lo mismo que hizo en Argentino, en cuanto a la promoción de los juveniles, muchos de los cuales tienen futuro y necesitan aprender.

 

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