“Un ejercicio matemático muy simple de entender”

Escribe

Silvia Fernández Avello Periodista, integrante de Comunicadores de Argentina

Lo que les propongo es un ejercicio matemático muy simple.

Vamos a comparar el valor en pesos que por cada dólar recibían los exportadores de granos hasta el 10 de diciembre de 2015 y lo que reciben luego de la devaluación y el recorte y la eliminación de las retenciones:

Soja: antes $6,28, hoy $9,30.

Maíz: antes $7,24, hoy $13,30.

Girasol: antes $6,57, hoy $13,30.

Trigo: antes $6,95, hoy $13,30.

Es decir que en una semana en la que el poder adquisitivo del sueldo del común de los asalariados perdió un 35%, los exportadores ganaron estos porcentajes en sus ingresos:

Soja: 48%.

Maíz: 83%.

Girasol: 102%.

Trigo: 92%.

Esto implicó que el Estado deje de recaudar (por retenciones en estos cuatro granos) casi 130 mil millones de pesos, que quedarán en manos de los grandes productores, mayoritariamente.

Pero no es sólo eso. Las retenciones son un instrumento para desvincular el precio internacional del precio del mercado interno, para proteger los precios en este último.

Expliquémoslo con un ejemplo: un productor de girasol querrá recibir el mismo precio si lo exporta que si lo vende en el mercado interno. Si en este último le ofrecen menos pesos, le convendrá exportar.

El tema es que la semana del 10 de diciembre de 2015 recibía $6,57 por venderlo afuera y ahora recibe $13,30. Por lo tanto, para venderlo en el país exigirá lo mismo que le pagan afuera. Es decir, un 100% más. Y, en consecuencia, el precio del girasol en nuestro país vale hoy el doble. Por lo tanto, es justo señalar que el sentido de las retenciones también era mantener un precio bajo en el mercado interno. Y el Estado recaudaba ingresos para redistribuir.

 

En síntesis, en 10 días, el nuevo Gobierno:

1) Enganchó los precios nacionales a los internacionales, lo que originó el aumento de los cuatro productos en los porcentajes descriptos (entre el 48% y el 102%).

2) Generó una ganancia extraordinaria a los productores en los mismos porcentajes.

3) El Estado dejó de recaudar 130 mil millones de pesos, que sostenían las políticas redistributivas de ingresos.

 

Un último punto:

¿Cómo recuperará el Estado esos ingresos que deja de percibir?

No los reemplaza por otros impuestos, sino bajando el gasto.

Por ejemplo, dejará de pagar subsidios a las empresas de energía. Al dejar de subsidiar, aumentarán las tarifas de luz y gas.

Para concluir, el Estado gastará menos porque usted, lector, pagará lo que antes le era subsidiado.

Y recaudará también menos dinero (al dejar de recibir retenciones), dinero que les quedará a los productores (al campo, pero el de la Rural, no el de los pequeños productores). Es decir, ellos ganan más, usted paga más tarifas, además de tener un menor poder adquisitivo de su salario. Es lo que se define como una redistribución negativa del ingreso.

De las clases medias y populares, a los propietarios de la tierra y del país. Esto vulgarmente es un plan económico de la derecha conservadora. Esto no tiene que ver con la República o la honestidad. Es una cuenta matemática simple, producto de decisiones políticas.

Esta es la política. Con o sin cadena, con o sin soberbia, con o sin las formas que deseas, con o sin patios militantes.

Estas son las consecuencias de las decisiones políticas tomadas en sus escasos días de gestión por Mauricio Macri.

Le decían “campaña del miedo” (del Frente para la Victoria). Para el oficialismo es “sinceramiento de la economía”.

No les crea. No repita su relato.

Es la redistribución negativa de recursos más grande los últimos tiempos. Ahora quizás se entienda que lo que les molestaba del kirchnerismo era esto. Que haya modificado la redistribución de ingresos de manera positiva. Ahora ya recuperaron las ganancias. A costa de su salario.

En unos pocos días.

Perdón por lo largo. Espero se haya entendido.

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