Un sueño de democracia

P15-f1Miles de historias, de discusiones, de propuestas buenas o malas, de aciertos y errores, de lealtad y traiciones, de ideas y fracasos se certificaron en el Concejo Deliberante durante años.

Allí se resuelven temas muy importantes para la sociedad y la vida de Villa María, la tercera ciudad más grande de la provincia de Córdoba y una de las más pujantes -según la óptica de propios y extraños- de estos tiempos en todo el territorio argentino.

En ese espacio tan importante, el pasado martes hubo una jornada hermosa, en la que asumieron los nuevos integrantes del Concejo Estudiantil, con cientos de adolescentes haciendo su primera experiencia en el ejercicio de la democracia villamariense.

Los concejales de la ciudad estuvieron junto a los representantes del futuro (esos jóvenes reunidos, de diferentes escuelas), acompañados por padres, maestros y diferentes protagonistas de la ciudad.

En medio de la ceremonia protocolar estaba él… Tiradito sobre la limpieza del piso, apoyado sobre la madera, soñando un sueño que lejos podrá estar del sueño de los pibes, pero que no por ello deja de ser valioso.

Los presentes entendieron que había que respetar al “Negrito” y su perfil de dormilón. Entonces hubo alocuciones, presentaciones, discursos, y el perro siguió allí, como una postal de la ceremonia. Después de todo, ese callejero que está acostumbrado a sufrir porque la calle a veces duele, también debía tener un espacio en el lugar del pueblo, sobre todo en ese recinto donde, de acuerdo a los tiempos que corren, es necesario ocuparse de legislar permanentemente por los animales. 

Y nada mejor que los propios chicos que aspiran a cultivar la democracia, puedan aceptar con naturaleza la presencia del perrito porque, como lo anunció Ghandi, “el progreso moral puede ser juzgado por la forma en que sus animales son tratados”. 

En ese contexto, el nuevo Concejo Estudiantil arrancó el martes con la mejor imagen.

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