Una historia entre tantas

Escribe Sergio Vaudagnotto
(De nuestra Redacción)

Cientos de personas huyen cada día de la guerra, de la miseria, de la hambruna que todavía hoy deambula por el vientre de gran parte de Africa. Suben a débiles trozos de maderas atados por la esperanza y se lanzan a surfear el Mediterráneo, que engulle a unos cuantos de ellos y se vuelve otro mar Muerto. Y a nadie le importa la tragedia anónima.

No hay listado de víctimas; esos cuerpos hinchados no son reclamados por nadie. Ahora, en las últimas horas, la tragedia tiene un nombre y un apellido y entonces tuvo algún espacio más destacado en los medios europeos. Pero fundamentalmente porque se trató de una muerte distinta, llamativa.

“Murió asfixiado inmigrante que intentaba llegar a España en una valija”. Un titular más atractivo que el repetido que alude a un centenar de tipos dando manotazos de ahogados hasta que llegue algún barco salvador o no. Pero es así nomás la cosa: “Un marroquí de 27 años murió asfixiado cuando trataba de entrar de forma clandestina en España metido en una valija, en un coche a bordo de un ferry, informó la Guardia Civil”.

Resulta que su hermano mayor, de 34 años, había embarcado legalmente con el vehículo a bordo del ferry que unía Melilla (enclave español en Marruecos, Africa) y Almería (sur de España). Y quería una vida mejor para su hermano y lo metió en la valija y al resto ya se los dije. Sólo agregar que al hermano mayor fue detenido e inculpado de homicidio involuntario, qué tanto.

A nosotros no nos importan tanto sus nombres, sino más bien esta cuestión cotidiana, visible e invisibilizada, para que los poderosos no se sientan cobardes al darle vuelta la cara. A principios de mayo, un niño ocho años de Costa de Marfil fue descubierto por la Guardia Civil escondido en otro equipaje en el puesto fronterizo entre Marruecos y Ceuta.

El padre, residente en España, intentaba hacerlo llegar clandestinamente porque su salario era insuficiente para pedir el permiso de residencia para el chico. La imagen de rayos X del niño dentro de la maleta en posición fetal suscitó gran indignación en España y el pequeño obtuvo un permiso de residencia provisional.

Usted, pase. Ustedes no, ya somos muchos; el estado del bienestar y esas cosas. Como lo dijo un viejito cura italiano ya sin cúpula en Bussana Vecchia, “frenan a los pobres porque son incapaces de frenar la pobreza”.

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