Yrigoyen aprovechó todo

Natanael Guzmán celebra su gol, el primero de la tarde en Tío Pujio
Natanael Guzmán celebra su gol, el primero de la tarde en Tío Pujio
Natanael Guzmán celebra su gol, el primero de la tarde en Tío Pujio

Escribe Pablo Luna Broggi

mbos estaban listos en el andén esperando el vagón de la victoria. Y en el tren había lugar para uno solo. Aquel que no lograra tomarlo quedaría relegado en la tabla de posiciones.

Hipólito Yrigoyen, se presentaba ante su público con un sistema táctico arriesgado y ofensivo: línea de tres en el fondo con Quiroga, Depetris y Peralta; mucha presencia en el mediocampo, mientras que Nieva y Oliva en la gestación de jugadas.

La ausencia de Nicolás García (principio de pubalgia), más Morre y Pereyra (molestias físicas) hacían de Yrigoyen un equipo diezmado.

El conjunto de Vicario venía de perder el clásico ante Sportivo Fútbol Club de Pozo del Molle y se presentaba en el reducto rojo con la intención de ganar para definitivamente meterse en el lote de arriba.

Sin la presencia de José Aimar, pero con la vuelta de su capitán Jorge Servetti, el albo estaba totalmente mentalizado en llevarse los tres puntos de la cancha de Yrigoyen.

El partido comenzó con mucha intensidad. Ambos equipos vivían el cotejo como una final. Se disputó cada pelota como la última. Líneas ordenadas, máxima concentración y el “cuchillo entre los dientes”, parecían ser las consignas que bajaban desde ambos bancos.

En principio, el que insinuaba más era el visitante con Servetti como estandarte: a los 10 minutos ejecutó un tiro libre que se fue rozando el palo izquierdo y minutos más tarde cabeceó el balón por arriba del travesaño. Era el mas inquietante.

Las emociones fuertes llegaron a los 23 minutos de juego cuando Ramos pitó penal para Playosa por una falta de Facundo Depetris (se fue expulsado).

Matías Marenco, se hizo gigante y le tapó el disparo a Jorge Servetti y los dos rebotes que esta jugada generó. El alivio de no verse en desventaja levantó el ánimo de los jugadores locales e Yrigoyen fue en busca de la apertura del marcador.

A los 30 minutos, un contragolpe letal comandado por Guillermo García le posibilitó a Natanael Guzmán marcar el gol y gritar el 1 a 0.

Sportivo, no se quedó entre lamentos y salió rápidamente a buscar el empate. El ex-Alumni, Luca Layús, cabeceó y más allá del esfuerzo de Marenco, el línea Gaspar Romero, marcó el gol y a otra cosa. Era empate y lo más justo por lo que había sido el partido 1 a1 y al descanso.

El complemento tuvo un comienzo muy pobre. Lo mas importante fueron los desbordes de Natanael Guzmán, que siempre buscó el desequilibrio.

Sobre el final, Maximiliano Theiler, apareció desde las sombras y le dio la victoria a Yrigoyen y el boleto al segundo puesto de la zona.

Para Sportivo Playosa, ya era demasiado tarde para revertir el marcador. El “Albo” sintió demasiado la salida de Servetti (lesionado, no salió a jugar el segundo tiempo) y no generó peligro en todo el segundo tiempo.

No supo aprovechar el hombre de más y lo pagó caro.

El Diablo metió la cola y mantiene intactas sus aspiraciones. Para Playosa, vuelta de página rápidamente si pretende pelear por el objetivo máximo.

 

La figura

Maximiliano Theiler. Hizo el gol de la victoria y coronó una actuación personal perfecta. Guzmán, Nievas y Servetti también tuvieron un gran partido hasta que fueron remplazados.

 

El árbitro

Walter Ramos. Discutida actuación del juez del partido. Se le reprochó fuertemente un claro penal obviado a favor de Sportivo Playosa, la expulsión de Depetris y el gol del Albo, el cual aparentemente no había traspasado la línea de gol. En todas las decisiones estuvo involucrado el juez de línea Gaspar Romero.

 

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