A pesar de la ordenanza, seguirá habiendo estruendos

Las dos empleadas con las que cuenta el único negocio que funciona de forma permanente en la ciudad

 No afectará a las fiestas que incluyan fuegos artificiales ni tampoco al tradicional show que organiza el municipio, aunque sí estarán limitados en cuanto a los ruidos. Apunta a disminuir el uso doméstico, que repercute solo dos veces al año en el ambiente y representa el 40% de las ventas. Hablan representantes de la cámara que agrupa a los comercios del rubro

Las dos empleadas con las que cuenta el único negocio que funciona de forma permanente en la ciudad

Cuando se conoció la iniciativa de la concejala Karina Bruno (Juntos por Villa María) que intentaba prohibir la venta, depósito y comercialización de artículos de pirotecnia en la ciudad, se generó una fuerte expectativa en diversos sectores de la sociedad.

Tal es el caso de los proteccionistas de animales, personas a las que les afectan seriamente los estruendos o simplemente quienes consideran innecesaria la práctica, incluyendo al costoso show de fuegos artificiales que organiza el municipio.

Pero las modificaciones que sufrió el proyecto original de Bruno debilitaron la idea inicial y no habrá muchos cambios en cuanto al uso de la pirotecnia en Villa María.

Esto sin contar que para la elaboración de la normativa ni siquiera se consultó a los responsables del único comercio de la ciudad dedicado a esta actividad ni a la cámara que los agrupa, desde donde pidieron “abrir diálogo” con los concejales.

La ordenanza aprobada el pasado 7 de diciembre prohíbe la venta minorista para uso doméstico -cuestión que repercute en el ambiente solo dos veces al año- pero permite el uso para eventos públicos y privados.

Por ende, se seguirán escuchando los estruendos de casamientos, cumpleaños de 15, egresos, etcétera, una práctica cada vez más frecuente. Eso sí, del total del contenido, solo el 25% podrá ser con estruendos.

 

Punto por punto

La ordenanza plantea que quienes deseen incluir fuegos artificiales en sus eventos (sean públicos o privados) deberán tramitar una habilitación especial ante la Municipalidad al menos siete días antes de su realización.

Ese show de “artificios pirotécnicos y lumínicos” -como lo menciona el texto- tendrá un límite en cuanto a estruendos. No podrán superar el 25% del total del espectáculo.

Esto asegura la existencia de comercios que ofrezcan estos productos, pero podrán hacerlo solo a quienes presenten la habilitación otorgada por el Estado municipal.

Todo esto, claro, en un caso ideal y en un marco de control estricto, parecido al que se debería realizar, por ejemplo, sobre las ventas de bebidas alcohólicas fuera de horario o a menores de edad.

La iniciativa que aprobó el Concejo prevé se instruyan a las distintas áreas municipales para que “adopten las medidas conducentes a garantizar el cumplimiento de la norma, y/o en su defecto, la aplicación de las sanciones que ésta contempla”.

Sabiendo que la ordenanza permite la existencia de locales habilitados, ¿qué tipo de control garantiza que no se venda a particulares? Esto teniendo en cuenta que aún no se logró detener la venta de alcohol fuera de horario o a menores de edad, entonces, ¿cómo lograrán tener éxito con la pirotecnia?

La Municipalidad deberá encargarse de generar una “amplia campaña” de concientización sobre el uso de artículos de pirotecnia, al menos así lo ordena la reciente normativa.

Paradójicamente, el dinero que demandará esa campaña saldrá de lo recolectado con las multas por violar esta legislación, cuestión que sujeta los logros del programa a la cantidad de veces que puedan agarrar “in fraganti” a los infractores.

Teniendo en cuenta que se trata de algo efímero, no son claros los mecanismos que se instrumentarán para detectar y/o denunciar el uso indebido.

En este contexto no serán muchos los cambios palpables desde el momento que empiece a regir la ordenanza.

En condiciones ideales, para las fiestas de Navidad y Año Nuevo de 2018 no se debería escuchar un estruendo en la ciudad, pero para que esto ocurra deberá haber un estricto control.

Exceptuando estos dos momentos del año, los estruendos seguirán siendo una molestia para quienes los sufren, con la diferencia que contarán con un aval del municipio.

Sobre la limitación en los estruendos (no deben superar el 25% del total del show) existe cierta incertidumbre, ya que tampoco está instrumentado el mecanismo para comprobar que los organizadores de eventos cumplan lo pactado en la habilitación solicitada ante el Estado.

Y más pensando en quien formule una denuncia al respecto, que tendrá que alegar sobre algo que se esfuma en el aire en un segundo.

 

Cámara Argentina de Empresas de Fuegos Artificiales

“No fuimos convocados por los concejales”

Así lo expresó Gustavo Consoni, vicepresidente de la Cámara Argentina de Empresas de Fuegos Artificiales (CAEFA) , en diálogo con EL DIARIO.

En Villa María, la empresa Fogomax es la única que tiene un local fijo en el que ofrecen productos de pirotecnia y su encargado, Gabriel González, acudió a la entidad para apelar la normativa.

“Estamos de acuerdo en que no se vendan cosas de estruendo, pero en ningún momento se nos consultó sobre la ordenanza”, comentó.

Durante el año, el 60% de las ventas que se generan en su negocio pertenecen al mercado mayorista, mientras que el 40% restante son de las ventas al por menor.

Pero en vísperas de Navidad y Año Nuevo, “la situación se revierte. El 90% se da por la gente que se acerca a comprar”, detalló Gabriel.

CAEFA presentó un documento ante el Concejo Deliberante de Villa María en el que pide “abrir diálogo” con los ediles, aunque la exposición se realizó cuatro días después de haberse aprobado la ordenanza.

“No hace falta explicarle el gusto popular a los concejales”, enunció el vicepresidente de la institución.

En el texto, manifiestan la intención de “acercar información sobre la actividad y colaborar en el uso responsable de pirotecnia”, al tiempo que piden participar del proceso de discusión.

Amparan su actividad en la Ley Nacional 20.429 y el decreto 302/83 y citan: “Esta actividad lícita genera en el país más de 60.000 empleos directos e indirectos, brindando el sustento a ese número de familias”.

“Es una actividad milenaria, nos sorprende esto viniendo de Villa María, una ciudad que apuesta a un show de fuegos artificiales todos los años”, concluyó Consoni.

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