Alessandra Rampolla, a calzón quitado

La especialista portorriqueña habla en esta nota sobre la educación sexual en las escuelas, las emociones en la pareja y sobre su nuevo rol como modelo de ropa interiorp16-f1-rampolla

Del otro lado de la línea, una voz tenue atiende la llamada mientras espera que el servicio del hotel le acerque un té.

La reconocida sexóloga portorriqueña Alessandra Rampolla, todavía con la garganta afectada, concede una entrevista breve en exclusiva con EL DIARIO previo a su llegada a Villa María.

Esta noche a las 21.30 y en el Teatro Verdi (Hipólito Yrigoyen 329), la especialista brindará la conferencia titulada “Encuentros y desencuentros, del amor a las medias rotas”. Posteriormente, intentará responder a las preguntas del público.

 

En los colegios

-Antes de todo, ¿creés que tanto el público o los medios van por los tabúes que rondan al asunto antes de ir por la parte científica de la sexología?

-Creo que tantos unos como otros van por aquello que les llama la atención y está bien, es entendible. De todos modos, las preguntas más frecuentes tienen que ver con las prácticas habituales a la hora del sexo o cuáles son las situaciones que se presentan en ese momento. Además, yo no me vuelco hacia el trasfondo anatómico sino más bien a los comportamientos y a lo práctico. Como dicen en mi país, me gusta hablar “con arroz con habichuela”, de un modo fácil para una educación sexual en la vida.

-De eso te iba a preguntar: ¿cómo observás el tema de la educación sexual en las escuelas y el rol de los padres en esos casos?

-Por un lado, aplaudo que en Argentina esté el tema en los libros y de a poco se esté implementando, porque no existe algo así casi en toda Latinoamérica. Ni qué hablar de Estados Unidos, donde la educación está dirigida hacia la abstinencia. La cuestión es que la educación sexual debe ser completa e integrada, no limitada. Está hablar desde el punto de vista de la biología, la reproducción, las enfermedades que pueden acarrear las relaciones sexuales, el embarazo, pero también hay que buscarle el costado emocional, psicológico, donde se debe tener en cuenta la presión de los grupos en los adolescentes para el sexo, los valores y el tipo de espiritualidad que cada uno trae desde su casa, ligados a las distintas perspectivas de cada religión. Con respecto a los padres, en la mayoría de los casos se asustan o les da miedo de que se hable de estos temas en los colegios. Hay mucho mito al respecto. Por otro lado, si se habla en las escuelas, es como que se les quita un peso de encima a ellos de hablar. Lo ideal sería que los papás o aquellos que crían a chicos -sobre todo ahora con tantas familias ensambladas y con tíos y abuelos a cargo-, puedan hablar abiertamente del tema porque es su responsabilidad y para que también sus niños puedan debatirlo. Está comprobado que en los países más desarrollados, como los países nórdicos, con una buena educación sexual no hay altos niveles de transmisión de enfermedades o de embarazados adolescentes.

 

“En la relación sexual, no hay que caer en la vagancia”

-Ahora, en referencia a las preguntas más frecuentes en tus charlas, supongo que la primera debe ser “cómo mantener viva la pasión en una pareja de varios años”

-Justamente de eso voy a hablar en la conferencia. De manera general, te digo que hay que mantener la variedad de forma activa y no caer en la trampa de que “como nos conocemos hacemos siempre lo mismo”. No caer en la vagancia total porque eso aburre. Hay que escapar de lo monótono y repetitivo porque es una fórmula segura para el desastre. Ahora, la gente cree que yo en las presentaciones digo gráficamente que “tal pierna debe ir así”, o algo por el estilo y no se trata de eso. Una relación sexual tiene que ver con qué priorizamos y qué no y cómo edificamos las emociones fuera de la cama, previamente. El seguir encontrándonos interesantes, deseados y admirados por el otro. El sentirse especial a pesar de todo conlleva también a nutrir la relación y a compartir sugerencias.

-Hace poco te has animado a ser una modelo de ropa interior con tu nueva figura. ¿No hubo reproches de las “gorditas”, como vos llamabas, que te veían?

-Alguna que otra me ha dicho: “Te vendiste”. Pero la verdad, la obesidad la padecía, no me hacía bien y además quería ser mamá. Me hice un ‘bypass gástrico’ pero no me hice ninguna cirugía posterior para reacomodar algo. Me animé a hacer esa campaña porque yo era la que traía de contrabando la ropa íntima a Argentina ya que aquí no tienen en cuenta que la copa del corpiño y la espalda de cada uno a veces no concuerdan. Las que tenemos senos grandes sabemos que no tienen soporte necesario para lucir la prenda. Y no sabés lo que suma al autoestima verse bien con una lencería adecuada. Para mí fue un reto hacerlo a los 40 años, pero te aseguro que lo hubiese hecho también cuando estaba “gordita”.

Entradas. Desde $280.

Juan Ramón Seia

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