Algo más que un lapso de Lobo

Todos los locales a celebrar con Rosales, autor del primer gol. Tres minutos después llegaría el segundo

Apertura – 10ma. fecha – Interzonal C y D

Argentino marcó dos veces en tres minutos para vencer 2-0 a Juventud. Le sobró partido para manejar la pelota y liquidar la historia antes de tiempo. No se engaña y juega a lo que quiere

Escribe Beto Arce

Por abajo, con criterio, y sin traicionar al manual de estilo que le da identidad. Difícilmente Argentino juegue a otra cosa que no sea con este concepto, independientemente del rival. Sin embargo, Juventud tiró sus cartas de entrada y la mano ya estuvo entonces casi jugada, dejando en claro que había desventaja técnica y sobre todo una diferencia que tarde o temprano se iba a reflejar en el marcador.

Se animó al inicio el equipo de Dutto, tratando de jugar lejos de su arco y planteando el partido en modo espera. Claramente no fue la mejor elección, aunque solo un milagro podría haber torcido la historia del resultado final.

Argentino es una identidad de juego, que aunque algunos nombres roten o ingresen juveniles, no cambiará de método. Toca, reparte, se asocia, desnivela, y por sobre todas las cosas es paciente, sabe que su momento llegará.

Una línea de tres defensores le permitió incluso darle terreno a Rojas (uno de esos tres) llegar hasta la última línea para levantar centro. Juventud se desorientó mucho ante la versatilidad del Lobo y fue perdiendo confianza en la lucha por mantener su terreno en paz.

Probó con un gran remate Agustín Moreno encontrando la respuesta de Pérez el camino, luego de una profunda asistencia de Andrada sobre los 22 m. El propio Pelé dispuso de una oportunidad inmejorable cuando su zurdazo se elevó por encima del travesaño a los 27 m.

La tarde nos encontraba frotando las manos a la salida de ese tiro de esquina a los 30 m que sería decisivo. Las nubes cubrían la intermitente fuente de luz, y el gol aún estaba frío. Sin embargo el cielo dejó ver un brillo que calentó el corazón y el botín derecho de Rosales para que el domingo sonriera. Tan feliz se puso el domingo que dejó un despeje a medias en la puerta del área para que el defensor llenara la cara externa de pelota con efecto y la alegría viajara al ángulo. Una sensacional conquista que infló como pocas veces ese arco del fondo del Nicolás Avellaneda. El partido se abría así, para siempre.

Apenas tres minutos más tarde la historia comenzaría a cerrarse, tan rápido como se abrió. Desde otro tiro de esquina, Díaz frotó la lámpara y la puso en posición de Fuente que con un impecable frentazo en elevación marcó el 2-0 mientras las nubes esta vez cubrían la luz de esperanza de Juventud. En solo tres minutos la cuestión pasaba a otro plano. A la diferencia que había en cuanto al trato de la pelota y su criterio para hacerlo, se sumaba un resultado muy cuesta arriba para los de Ausonia. Una buena combinación de su frente ofensivo fue detenida por un claro offside. “Dejala, ahora que hicimos tres pases seguidos la cortás”, bajó desde la tribuna visitante que no se mostró ajena al análisis del juego y por consiguiente lo sufrió.

En el complemento Argentino se dio el lujo de que el Rayo Cortez se diera un gustazo: volver a las canchas después de un año de ausencia tras una grave lesión.

El delantero pisó su suelo y comenzó a pedirla como siempre. El rodaje le dará lo que le falta y él ofrendará lo que le sobra para ser uno de los más peligrosos de este fútbol. Una buena noticia.

Intentó el Lana Díaz con un remate que controló Pérez en dos tiempos a los 18 m, buscó Matías Rojas con un cabezazo que fue desviado al córner a los 28 m y perdió la única posibilidad el elenco de Ausonia con un frentazo apenas desviado del ingresado Ballut a los 39 m.

Ganó Argentino, caminando, con su manual bajo el brazo aunque sin apurar ni esforzar la máquina. Hizo lo que tenía que hacer y no encontró obstáculos en el camino. Con solo un instante de intensidad y claridad dio cuenta de su rival, y ya piensa en los dos duros escollos que le avecinan. A veces las historias son largas e innecesarias, otras son cortas y se pueden abrir y cerrar, en tres minutos…

 

La figura – Claudio Díaz

Se destacó por su habitual compromiso con la pelota. El día no fue fácil para desplegar todo el fútbol que Argentino puede dar, pero siempre lo intentó e incluso regulando la máquina. Aunque no haya peligro y el resultado otorgue tranquilidad, siempre es mejor que la tenga él.

 

El árbitro – Jorge Verón

Llevó el control de un correcto partido sin sobresaltos. Le alcanzó para dirigir caminando. Apenas unas amarillas le pusieron una tibia acción a su tarea. Limpio arbitraje, y un resultado que complementó su trabajo.

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