Alumni recuperó la memoria

Martínez ya metió el cabezazo y la pelota se va derechita al gol, a pesar de la estirada del arquero. El delantero volvió a marcar luego de una racha negativa

El equipo villamariense volvió a su mejor imagen como visitante y también al gol de Leandro Martínez para vencer 1-0 a Sarmiento, en Leones, y alcanzar tres puntos importantes

Martínez ya metió el cabezazo y la pelota se va derechita al gol, a pesar de la estirada del arquero. El delantero volvió a marcar luego de una racha negativa
Martínez ya metió el cabezazo y la pelota se va derechita al gol, a pesar de la estirada del arquero. El delantero volvió a marcar luego de una racha negativa

Escriben Juan Manuel Gorno
y Juan Pablo Morre
Fotos de Víctor Alvez
Enviados especiales de EL DIARIO

En esa ruleta por la que rueda Alumni en este Federal B, con un partido malo y otro bueno, cargado de vaivenes, ayer la bola cayó para el lado de la felicidad.

Con el esperado regreso al acierto del 9, Leandro Martínez, y la recuperación de otras virtudes, el equipo villamariense volvió a sonreír como visitante y derrotó 1-0 a Sarmiento de Leones, a quien también dio alcance en la tabla de posiciones del Federal B.

Para completar el combo de la felicidad, el “Fortinero” no recibió goles, salvó la continuidad del entrenador Raúl Maldonado y encontró variantes posicionales que lo hicieron más impredecible que de costumbre. Una gran señal para los tiempos que corren, justo en el inicio de la segunda ronda del campeonato.

Después de mostrar su peor imagen el pasado martes, cuando perdió en San Jorge, el equipo del “Bocha” salió ayer a jugar con la memoria fresca y los pies calientes, de manera tal que Sarmiento empezó sorprendido y cayó en sus redes rápidamente.

Pícaro, Maldonado presentó otra cosa. Puso a Juan Valle y Cristian Garraza bien abiertos, armó un triángulo que se desplegó sigilosamente por el medio (con Juan Aimar, Gastón Kranevitter y César Quiroga) y convenció a los suyos que la historia venía por el encuentro con el compañero.

Así, en una cancha chica, donde los espacios no abundan, el equipo villamariense tuvo más precisión y la acompañó con movilidad, tratando de neutralizar la salida de Sarmiento.

Tres situaciones frente al arco de Gonzalo Vicente marcaron ese funcionamiento de Alumni en los primeros 20 minutos, pero no cambiaron el tanteador porque el gol se hizo desear. Primero, tras una gran maniobra de Martínez, la punta de un botín rival desvió el remate de Cristian Garraza, de frente al arco. Después al propio Martínez le faltó un milímetro para llegar a un centro envenenado desde la derecha, por el primer palo; y finalmente Valle, de cabeza, se lo perdió en soledad, rematando por arriba del travesaño.

Sin poder concretar, el equipo visitante se fue desinflando con el correr de los minutos y Sarmiento encontró –algo tarde- la vuelta del partido.

De todas maneras, la mejor situación del local fue por una mala salida de Nahuel Caler, cuando Sebastián Monesterolo terminó cara a cara con Leonel Luciani y la dilapidó con un remate alto.

De ahí hasta el final de la primera etapa, Alumni perdió la pelota y permitió que Sarmiento lo pusiera en aprietos en un par de oportunidades, una de las cuales fue gol, pero la acción terminó anulada por infracción sobre el arquero.

Además, el propio Luciani alcanzó a salvar muy bien tras un remate de Lucas Piedra y Pellegrino sacó un derechazo cerquita del ángulo.

Va de nuevo
Alumni volvió a organizarse para el segundo tiempo, dispuesto a correr todo en la línea de volantes, donde Quiroga cerraba espacios por delante de los zagueros, Aimar recuperaba pelotas como nunca antes y Kranevitter sorprendía soltándose en ofensiva.

El problema fue que, en las jugadas con pelota detenida, el equipo sufría, pero Sarmiento se perdió una chance de manera increíble, cuando Monesterolo se interpuso a un cabezazo con destino de gol de Giammalva, en un tiro de esquina, y salvó la caída de Luciani.

En la jugada siguiente, Alumni acertó, curiosamente, en una jugada con pelota detenida. Fue después que Vicente enviara al córner un disparo violento de Valle.

En el centro posterior desde la esquina, la pelota cayó sobre el segundo palo y allí reapareció Martínez, vestido nuevamente de goleador para meter el frentazo abajo. La pelota dio en el poste, entró y causó la mayor alegría de Alumni desde la victoria en el clásico ante Estudiantes.

Sarmiento quiso reaccionar, pero sin fútbol, y Alumni no lo pudo liquidar de contragolpe (en una clara que generó Kranevitter con un pase profundo, Aimar le sacó el gol a Martínez).

Maldonado intentó desgastar con réplicas veloces y por eso puso al pibe Patricio Peñaloza (otro regreso que supone una buena noticia), aunque todo el equipo entendió que había que defender como sea.

Sarmiento jamás encontró espacios y la impotencia lo llevó a quejarse de cualquier cosa ante el árbitro, Matías Romero. De hecho, “apretaron” al juez cuando este le mostró muy bien la roja a Gabriel Cedrón por una trompada a Martínez.

Apenas una media vuelta de Monesterolo, con remate muy elevado, llevó riesgo sobre el arco de Alumni antes del final. Y precisamente, detrás de ese arco, los villamarienses que viajaron ya festejaban la victoria, tranquilos porque el alma volvió al cuerpo, así como volvió la memoria en el equipo.

La figura
Leandro Martínez. El delantero recuperó su poder de fuego. Jugó un gran partido, con movilidad, y anotó el gol de la victoria. También se lució el joven Gastón Kranevitter, mientras que Juan Aimar se sacrificó mucho en la recuperación, acertando casi siempre.

El árbitro
Matías Romero. Al juez de Deán Funes le falta oficio. No tuvo en cuenta la ley de ventaja ni la reiteración de faltas; también se dejó llevar por delante cuando, tras la expulsión a Cedrón, lo “apretaron feo” los jugadores de Sarmiento. En la roja estuvo bien, aunque debió echar antes a Cedrón y ni siquiera lo amonestó por una patada de atrás a Martínez.

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