Argentina y Brasil en el Mercosur

Las tribulaciones de la economía de Brasil rebotan directamente en la Argentina, de modo que el retroceso de un punto en el PBI del gran vecino -un resfrío- se siente en nuestro país como una fuerte gripe.

Cuando la economía de Brasil retrocede un punto del PBI declina, aproximadamente, unos 20 mil millones de dólares y le traslada a sus socios del Mercosur la incógnita de cuánto podrá comprar en el futuro. En el segundo semestre del año pasado Brasil retrocedió 2 puntos del PBI respecto de la primera parte de 2014, es decir unos 40 mil millones de dólares que se sustraen del comercio intrabloque.

En el Mercosur el país más perjudicado de los cuatro es, con mucho, la Argentina (que logró un comercio bilateral de 35 mil millones de dólares/año), ya que su socio regional absorbe un tercio de sus exportaciones.

Este es otro rebote serio de la crisis económica internacional, que explica ese retroceso, ya que Brasil no pudo sostener el volumen anterior de sus exportaciones industriales, entre otras cosas por las dificultades de exportar bienes manufacturados y por la disminución de la inversión extranjera directa.

Economistas privados y asesores del Banco do Brasil estiman que este año su país tendrá un crecimiento marginal, en el mejor de los casos, y que en 2017 retrocederá, por lo menos, otros dos puntos respecto de igual período del año anterior, lo que sumará una caída de 4 puntos del PBI, esto es, otros 80 mil millones de dólares, aproximadamente un 15% del producto argentino.

Para equilibrar la balanza comercial (favorable a Brasil desde comienzos de los 90´) no es necesario que Argentina le compre menos a Brasil, sino que le venda más. ¿Cómo hacerlo? Actualmente Brasil importa de extrazona unos 300 mil millones de dólares en bienes y servicios. Entre un cuarto y un tercio de esa demanda podría ser provista por la Argentina. Recíprocamente, Brasil puede proveer buena parte de los insumos (sobre todo máquinas-herramienta) que hoy la Argentina compra fuera del bloque regional.

Se trata, entonces, de aumentar y compensar el comercio bilateral, que así concebido podría pasar de 30 mil a 75 mil millones de dólares. Ese es, hoy, el principal desafío de la integración, cuyo planteo básico podría extenderse no sólo a Bolivia, Paraguay, Venezuela y Uruguay sino también al resto de América del Sur.

Norberto Colominas

 

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