Bañado en agua bendita

Chayanne cautivó a un Anfiteatro totalmente repleto que cantó y bailó todo su recital de pie. El inicio debió retrasarse media hora debido a las condiciones climáticas

P7 ChayanneY se vino el agua nomás. Tras la tormenta matinal del viernes y el calor intenso de la velada sabatina, arreció una intensa lluvia durante la tarde de ayer que provocó el anegamiento de calles, algunas complicaciones en arterias cercanas al Anfiteatro y el retraso en media hora del inicio de la tercera luna del Festival.

No obstante, la destacada grilla logró, por primera vez durante la edición, que se colgara el cartel de «localidades agotadas» desde horas antes del arranque. La presencia estelar de Chayanne como número central y de apertura subió varios peldaños el nivel de cartelera con artistas de convocatoria continental.

Exceptuando a su compatriota Ricky Martin, a quien se le aguarda con ansias para la jornada de mañana, el cantante y bailarín boricua es una estrella selecta en el mercado latino. Incluso, su presencia cimentó probadamente el mote de «internacional» que adoptó el Festival de Peñas, dado que se sumaba en la programación a los españoles Amaia Montero y Alex Ubago. El único representante nacional fue Luciano Pereyra, encargado del cierre.

 

El inicio

La previa, iniciada por el conductor Alberto Luna, contó con la actuación de los ganadores de las peñas de Los Soñadores y de la Agrupación Folklórica Villa María. Los del Camino de Pozo del Molle y Mauro Guiretti de Río Negro, respectivamente, aportaron el pulso folclórico de la noche.

A las 21.30, llegaría el momento en que Miguel «el Gringo» Borsatto plasmara su infaltable arenga de apertura. Visiblemente entusiasmado alentó: «¡Vamos que es domingo de familia!». Frente a un panorama inmejorable con casi todas las butacas ocupadas (aspecto que no había sucedido en las lunas anteriores), el maestro de ceremonias dio a entender la conjunción de dos continentes geográficos y musicales en la velada. Además esgrimió su comentario inicial hilvanando pasajes de canciones de los artistas invitados. «Lo daría todo… porque él ya esté aquí», confió sobre Chayanne. «Quizás… me muero por conocerte», por Ubago y «el vestido rojo» por Pereyra.

Acto seguido ingresaría en escena el ballet Flor de Ceibo y Passion con una colorida y simpática coreografía inspirada en el videoclip de Christina Aguilera, «Candyman». Faltaba únicamente que apareciera la figura portorriqueña que despierta suspiros y, por qué no, algunos que otros alaridos de la platea femenina.

Rony Vargas, en su primera incursión, debió ensayar una extensa introducción debido a que los músicos todavía no se habían apostado en sus lugares. Recordó la niñez del cantante en San Lorenzo, Puerto Rico, cuando su madre solía ver una serie cuyo título utilizó como nombre artístico. A las 21.45 emergió el astro caribeño desde una plataforma central y elevada, entre medio de su vasto conjunto, para interpretar «Quiero bailar contigo» de su último álbum «En todo estaré». Más tarde presentó el tema homónimo del disco, como si fuera la primera vez que lo recreaba en público.

Sí dejó en claro que el concierto que brindara anoche se trataba de la fecha inaugural de la temporada 2016 de recitales. Mientras intentaba secarse la transpiración, debido a la humedad reinante, el artista abonó terreno para una primera parte cadenciosa de «Salomé» que luego conduciría a encender, a puro ritmo frenético, los motores del «Anfi», el cual a esa altura se había mantenido completamente en pie y más que exultante.

«Ustedes mandan y yo obedezco», lanzó como en todas sus últimas presentaciones, a modo de ofrenda a sus incondicionales seguidoras. Los ánimos descendieron sólo un ápice para recobrar la balada «Un siglo sin ti», antes de otorgar espacio a su cuerpo de bailarines (en total, cuatro mujeres y cuatro hombres), mientras él cambiaba de vestuario en la contagiosa «Guajira».

A posterior y distendido, certificó un dueto acústico con su guitarrista para iniciar «Humanos a Marte», cuyo epílogo concretó con una nueva coreografía en escena junto a su elenco.

La progresión de temas comprendía ciertos puntos de contacto con el repertorio brindado en el mes de abril, en el mismo «coloso de cemento», aunque en aquella oportunidad se trataba de un show exclusivo del solista.

En ciertas ocasiones, el cantante interactuó con el público, se acercó a dedicar saludos y besos a las espectadoras más próximas y a deslizar acotaciones jocosas como «¿a quién le gusta bailar apretado y pegado?» o «¿quieren ir a tomar algo y después volver? Yo las voy a esperar aquí».

El derrotero cancionístico iría elevándose en obras reconocidas masivamente como «Y tú te vas», «Lo dejaría todo», «Ay mamá», «Baila baila» (del lejano 1996), «Tu respiración» (que fuera cortina musical de telenovelas), hasta disparar con todos sus cañones de éxtasis en las hipercoreadas «Madre tierra (oye)», «Torero» y «Provócame», su éxito por excelencia de todas las épocas.

La mixtura, probada y más que cautivante de canciones agradables y positivas, un «sex appeal» sobradamente aprobado por mujeres de un amplio margen de edades y una coordinación de movimientos sensuales, lograron cristalizar ese magnetismo que se prolonga con el tiempo.

P8 ARRASA

Consagración de las Arrasa

Luego del excitante show que brindara Chayanne sobre el escenario Hernán Figueroa Reyes, subiría a la plataforma lateral, destinada la Orquesta Estable del Festival, la destacada formación local de Arrasa como Topadora.

En su debut dentro del evento peñero, el grupo compuesto por ocho profesoras y licenciadas de la UNVM tuvo su noche soñada. Debido a complicaciones con el desarmado de la estructura del recital del boricua, las muchachas pudieron extender su recital -al cual le agregaron varios bises-, gracias a su contagioso y alegre ritmo latinoamericano.

A puro carisma y entusiasmo, la formación -que está a punto de lanzar su primer álbum-, redondeó una actuación bisagra tanto para su historial como para los artistas villamarienses dentro del Festival. Hacía mucho que el público festivalero acompañaba con tanta predisposición a una propuesta local.

Con un repertorio que incluyó a piezas cumbres de la cumbia latina y otras rubricadas por su autoría, las chicas recogieron aplausos con «Don Juan», la versión bailable de «Y tú te vas» de Perales, «Tonta», «No me arrepiento de este amor», «Cariñito» y «Vienes y te vas», entre otros.

El grupo está compuesto por: Marianela Chiabrando, de Hernando, en bajo; Eliana Costa, de General Cabrera, en timbaleta, guitarra y rapeo; Romina Viotti, de Las Varillas, en voz y congas; Daniela Benvenuto, de Justiniano Posse, en voz y clarinete, y Janet Rodríguez, de Marcos Juárez, en voz, güiro y maraca, junto a las locales Daniela Arévalo, en tambora; Jésica Durbano, en acordeón, y Daiana Cativelli en guitarra voz y timbaletas.

Debido a que los aspectos técnicos todavía no estaban ajustados, la deliciosa voz de la joven Anita Sibona acompañó a la Orquesta con versiones de «Zamba para no olvidar» y «Juntos a la par».

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