Busqued, en la mente de un asesino

Carlos Busqued junto al psicólogo local Néstor Ribotta, el jueves pasado en la Medioteca

El escritor nacido en Chaco y radicado en Buenos Aires contó sobre el proceso de investigación acerca de su nuevo libro, que cuenta la vida de un asesino que meses después de Malvinas mató a cuatro taxistas en Mataderos

Carlos Busqued junto al psicólogo local Néstor Ribotta, el jueves pasado en la Medioteca
Carlos Busqued junto al psicólogo local Néstor Ribotta, el jueves pasado en la Medioteca

No fue casualidad que Carlos Busqued, autor de “Bajo este sol tremendo” (novela finalista del premio Herralde y ahora llevada al cine por Adrián Caetano), haya sido presentado al público el pasado jueves por un psicólogo.

Es que al decir de Néstor Ribotta, del servicio de Salud Mental del Hospital Pasteur, “el libro que está terminando Carlos es de un grandísimo interés para nuestra profesión, ya que el personaje a quien entrevistó tiene en jaque a todo el poder psiquiátrico”.

Busqued inició su charla señalando que “sobre el proceso de escritura de una novela no puedo decir mucho, ya que escribí una sola y la sufrí durante cuatro años. Ahora voy por la segunda y también la estoy sufriendo, pero desde hace cinco. Lo que han tenido en común ambos procesos es la búsqueda de un orden. Y reconozco dos etapas: la búsqueda de la historia y el modo en que se la voy a contar al lector”.

Sin embargo, entre ambas obras surgió un tercer libro, una biografía novelada que saldrá a fin de año, “Magnetizado”, y que se volvió tema central de su charla.

 

Septiembre de 1982

“Mientras avanzaba en mi segunda novela, me encontré con un caso policial que no era famoso y que no había quedado en la memoria colectiva ni particular de nadie. Fueron cuatro asesinatos que ocurrieron en septiembre de 1982 en el barrio de Mataderos a cuatro taxistas. Y sorprende que no queden testigos de esa época, que los vecinos se hayan mudado y que no haya familiares del asesino. Ni siquiera el hermano que lo entregó y al que nadie volvió a ver. En estos 34 años nadie ha ido a visitar a Ricardo al Penal de Ezeiza ni en el Neuro. Los psiquiatras que conocieron a su familia murieron, y casi que no hay otra manera de absorber la historia que a través de su palabra y los recortes periodísticos. Pero en septiembre de 1982, ¿qué significaban cuatro taxistas asesinados a quemarropa tres meses después de Malvinas? ¡Era una mariconada! Y sospecho que fue una de las razones por la cual los crímenes pasaron desapercibidos”.

 

El Truman Capote de Ezeiza

El escritor entrevistó al asesino durante unas 60 horas en el penal de Ezeiza y se encontró con unas 700 páginas de pura información; como hizo Truman Capote para escribir “A sangre fría” o el francés Emmanuele Carrére para “El adversario”. Sin embargo, Busqued señala que “fui muy cuidadoso a la hora de editar ese material porque en el discurso de una persona con aparentes problemas mentales, cada palabra podía ser decisiva. Mi idea era contar la historia desde su punto de vista y mi intervención sólo sería la edición. Tuve que ordenar los datos mezclados sobre su infancia, su absorción de la brujería y entender que el satanismo nunca fue el móvil del crimen. Tras desechar material, me encontré con la historia y el modo de ser contada, donde yo dotaría de fluidez la prosa de Ricardo. En lo temático, me concentraría en la locura y en la soledad del proceso, al cual relacioné con un cuadro de Escher que se llama ‘Galería de grabado’. Se trata de una imagen distorsionada donde alguien que mira un paisaje está, efectivamente, dentro de ese mismo paisaje”.

Y Busqued comparó el cuadro de Escher con un testimonio estremecedor del asesino, cuando tras balear a una de las víctimas dijo que “un par de ojos desconocidos lo estaban mirando”. Luego entendió que era su propia mirada en el espejo retrovisor del taxi. A partir de ese momento y siguiendo una minuciosa constante, el asesino comprobó que la víctima no tenía signos vitales, se fumó dos cigarrillos y se fue a comer a un restaurante. Allí, según dijo, los cubiertos se le pegaban a las manos como si él estuviera “magnetizado”. Hasta que corroboró que esa sensación se debía a que aún tenía sangre en los dedos. Al rato llegaron más taxistas diciendo que iban a ahorcar al criminal y uno mostró incluso cómo haría el nudo, mientras el “magnetizado” pagaba la cuenta.

“Curiosamente -concluyó Busqued-, tras varios años internado en un neuropsiquiátrico, no se ha podido establecer claramente si Ricardo tiene o no algún padecimiento mental, ya que se ha escapado al esquema de la esquizofrenia y de la psicopatía por completo. Tampoco lo he podido ver como un monstruo, ya que no encuentro regodeo alguno en sus crímenes. Para mí, Ricardo no tiene maldad. Su soledad, tan inmensa, es un misterio fascinante e insondable”.

Iván Wielikosielek -Especial-

Por haber tenido que suspender actividades
El municipio le pidió disculpas a la SADE
La entidad literaria no pudo hacer buena parte de sus propuestas por superposición de eventos

En el marco del festival, la SADE Villa María tenía una serie de actividades previstas desde el lunes al jueves pasado. Por superposición de eventos con otras propuestas, la entidad local debió suspender gran parte de la grilla.

Por ejemplo, no se pudieron realizar homenajes a los autores “No olvidados”, ni la disertación de Mario Tamagno sobre “San Martín y las mujeres de su época”. Por tal motivo, Damián Truccone (como uno de los organizadores de la muestra) solicitó dialogar con el presidente de la SADE, Luis Luján, y pedir las disculpas correspondientes.

En su lugar, el municipio se comprometió a solventar los gastos de una jornada especial a desarrollarse el jueves 3 de noviembre en la Medioteca, con la presencia del escritor santiagueño Antonio Cruz y en el marco del cierre del ciclo “Puqui Charras”. A su vez, adelantó que para el año próximo se incluirá a la SADE en los festejos por los 150 años de la ciudad. Luján sugirió realizar el primer Congreso Nacional de Literatura Autóctona.

 

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