Condenaron a 10 años de prisión al abusador de dos menores

Carlos Sebastián Bazán, ayer, en la Cámara del Crimen, esperando escuchar la sentencia del Tribunal

Un joven de 26 años  fue sentenciado con la pena mínima que prevé la Ley para delitos sexuales sin acceso carnal. Al haber confesado los hechos que se le atribuían, el juicio fue abreviado

Carlos Sebastián Bazán, ayer, en la Cámara del Crimen, esperando escuchar la sentencia del Tribunal
Carlos Sebastián Bazán, ayer, en la Cámara del Crimen, esperando escuchar la sentencia del Tribunal

Carlos Sebastián Bazán (26), fue condenado por abuso sexual sin acceso carnal y corrupción de menores, a 10 años de cárcel, pena mínima que prevé la ley para este tipo delitos.

El joven, albañil de oficio, confesó ante la Fiscalía haber abusado de dos integrantes de su entorno familiar.

Dada la confesión del acusado de los hechos que se le atribuían, el juicio se realizó mediante la modalidad abreviada, omitiendo citar a los testigos.

Tanto el fiscal de Cámara, Francisco Márquez, como el abogado defensor de Bazán, Jorge Bustos, acordaron en pedir la mínima pena para este tipo de delitos: 10 años de prisión, que finalmente fue la condena que impuso el camarista Félix Martínez.

 

Los hechos

Todo comenzó cuando una maestra de Ballesteros, atenta a los problemas que viven sus alumnos y alumnas, escuchó el relato de una pequeña que le contó su peor pesadilla: un hombre de la familia la incomodaba con tocamientos y otras acciones de índole sexual, sin acceso carnal.

La docente no dudó y llamó a los padres, quienes radicaron la denuncia por abuso sexual.

Tras esa presentación judicial, Carlos Sebastián Bazán, un albañil de James Craik fue detenido en diciembre de 2014.

Al inicio de la investigación se comprobó que la niña no era la única víctima, sino que otra menor del mismo entorno familiar había sufrido lo mismo. Según pudo saber EL DIARIO, los hechos que llevaron a juicio a Bazán ocurrieron de manera continuada entre los años 2011 y 2014, cuando la más pequeña de las víctimas, con apenas 9 de años, se animó a contarle a la maestra lo que estaba viviendo.

Su martirio comenzó cuando ella tenía seis años y la segunda víctima 14. Las familias de las pequeñas viven en Ballesteros y el victimario es de James Craik.

Según consta en la acusación, los hechos se dieron en ambas localidades, cuando se visitaban los parientes.

Sobre Bazán, es menester señalar que es un albañil no calificado («media cuchara», se definió) y analfabeto.

 

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