Cuando las adversidades y la burocracia no dejan avanzar

Rosa Gloria Mansilla relató su historia a EL DIARIO

La historia de una madre sola, sin empleo estable, pero que no baja los brazos

Rosa Mansilla recibió ayer dos malas noticias: el sello de “denegado” de una jubilación por invalidez que tramita desde hace años y una carta documento de los propietarios de la casa que alquila. Quiere salir adelante, pero se suman los escollos

 

En agosto de este año, la hija de Rosa Gloria Mansilla cumplirá 15 años. La joven no pide mucho: una reunión pequeña en la casa y un book de fotos para el recuerdo, lo que, como se sabe, no es muy económico.

“Tenía la esperanza de que este año saliera la jubilación que vengo tramitando desde 2012, pero ayer me enteré de la peor noticia. No sé cómo voy a hacer para afrontar lo cotidiano y el deseo de cumpleaños de mi hija”, dijo la mujer al ser consultada por EL DIARIO.

Sobre el trámite de la jubilación, si bien no tiene muchos detalles, dijo que ayer fue a ANSES y consultó su expediente. Allí se dio con la noticia de que tiene el sello de “denegado”. “Todavía no perdí las esperanzas, voy a ir a hablar con el titular de ANSES (Gustavo Lazzuri), que me atendió muy bien la primera vez. Espero que pueda salir bien, porque realmente lo necesito”, relató.

Mansilla trabajó entre 2002 y 2010 como administrativa en el Colegio Médico, en una clínica y en un centro de rehabilitación. Los vaivenes de la economía argentina hicieron que, cuando los vientos no eran favorables, se redujera el personal. Así, perdió el trabajo estable que desempeñó durante esos años.

La situación adversa en el terreno laboral fue haciendo mella en su salud y hoy tiene episodios con convulsiones, problemas en un brazo por las heridas que sufrió en un accidente de tránsito, hipertensión y una afección severa en la columna.

Además, el papá de su hija falleció cuando la niña tenía algo más de 1 año.

“No tuve otra que trabajar, a pesar de mis problemas de salud. Tengo una pensión no contributiva de unos 5.000 pesos, que es más o menos lo que pago de alquiler”, explicó.

Se abocó a cuidar a personas mayores para sobrevivir, pero en la última casa en la que se desempeñó llevaron a la abuela a otra ciudad y quedó sin empleo.

“Eso fue en diciembre, y de ahí me fui retrasando en el pago del alquiler”, expresó. Hoy, debe tres meses más algunos servicios y, si bien recibió una ayuda de la Municipalidad para ponerse al día con los pagos, está preocupada por cómo afrontar lo que viene.

“Justo hoy -por ayer-, cuando volvía de ANSES con la noticia de que me habían denegado el trámite, recibo una carta documento de los dueños de la casa, que no me cobran sólo lo que debo, sino además los intereses y no sé cómo voy a hacer”, planteó.

 

El trámite

La mujer relató en dos cartas de lectores la situación que vivió desde 2012 a la fecha con el trámite de jubilación.

Dadas sus afecciones, en la Defensoría Pública la asesoraron para iniciar la jubilación por invalidez. Cuando llega el informe de las comisiones médicas, se lo rechazan indicando que no alcanzaba el porcentaje de discapacidad para acceder al beneficio.

Dijo que ante eso fue a ANSES, donde supuestamente una empleada le recomendó a una abogada.

“El 29 de diciembre de 2017, finalmente había sido aprobado mi trámite, pero como cuestioné públicamente a la abogada -antes de conocer la sentencia-, dado que ella me tuvo con vueltas durante cuatro años, tuve que poner plata para hacer la revisación médica, con un crédito que todavía estoy pagando, y no me quería atender, la letrada renunció y quedé sola sin saber cómo seguir con el trámite”, dijo.

En ese estado de cosas, desde ANSES siguieron el expediente. “Me pedían que renunciara a la pensión no contributiva para ingresar mi trámite. Pero les dije que cómo iba a hacer, es lo único seguro que tengo”, relató. Tal vez por eso o por falta de documentación le pusieron el sello de denegado.

“No entiendo cómo puede ser, dado que en la nueva revisación médica me dijeron que tenía el porcentaje de discapacidad para acceder al retiro, pero no hay caso, las cosas no se dan”, dijo.

A pesar de las malas noticias, todavía tiene ilusiones. Sabe que con 45 años y muchos problemas de salud, no es el trabajo intenso una posibilidad para ganarse la vida. “Igual, sigo buscando, pero la verdadera esperanza para seguir adelante con mi vida y la de mi hija la tengo en la jubilación”, concluyó.

 

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