Detectaron y denunciaron el robo de decenas de bolsas con pólvora

El pórtico de ingreso a la planta militar local

Una de las hipótesis está relacionada con un eventual robo “hormiga”, pero no se descarta la existencia de un circuito ilegal de venta de municiones

La parte posterior de la Fábrica, cerca del río, precisamente donde hallaron destrozado el alambrado perimetral
La parte posterior de la Fábrica, cerca del río, precisamente donde hallaron destrozado el alambrado perimetral

Autoridades de la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos de Villa María (FMPE) denunciaron ante la Justicia Federal el robo de alrededor de 600 kilos de pólvora, la mitad de los cuales desaparecieron el miércoles pasado, confirmaron fuentes de la mencionada planta industrial estratégica, además de fuentes gremiales de los trabajadores que cumplen tareas en el polvorín.

La presentación fue realizada por el titular de la FMPE, Miguel Toselli, ante la titular de la Fiscalía Federal, María Marta Schianni.

En ese sentido, se informó que actualmente se está llevando a cabo la instrucción de la causa, además de una investigación interna, a los fines de determinar las circunstancias en las que se produjo el robo, aunque se aseguró que fue el miércoles último cuando se detectó el segundo faltante de pólvora.

El pórtico de ingreso a la planta militar local
El pórtico de ingreso a la planta militar local

¿Robo “hormiga”?

Si bien hasta el momento no se informó oficialmente la cantidad exacta de pólvora faltante, las versiones señalan que se trataría de unos 600 kilos que fueron sustraídos en reiterados hechos, por lo que no se descarta que podría tratarse de al menos dos robos perpetrados bajo la modalidad “hormiga”.

La constatación de destrozos provocados en el alambrado perimetral que cierra el predio militar en la parte posterior, prácticamente frente al río Ctalamochita, donde no existen cámaras de seguridad ni personal de custodia, abrieron las sospechas acerca de una nueva sustracción de pólvora.

Al realizarse la inspección se comprobó que en los depósitos habían desaparecido 15 bolsas de 20 kilos de pólvora cada una (es decir, unos 300 kilos del producto).

En tanto, se informó que el martes 3 del corriente ya se había detectado un faltante similar, que también fue denunciado ante la fiscal federal Schianni, por lo que la totalidad de pólvora a granel sustraída hasta mitad de esta semana asciende los 600 kilos.

Toselli, si bien explicó que la pólvora que ha desaparecido se usa para llenar municiones, no estimó el valor económico del producto faltante.

 

Seguridad precaria

Por su parte, desde la Delegación Villa María de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), se denunció que los depósitos están llenos de pólvora y que las autoridades no realizan acciones para venderla, por lo que, por la acumulación de stock, se detuvo la producción.

El gremio también planteó que son precarias las medidas de seguridad en la fábrica, ya que sólo hay guardia en el acceso principal, toda vez que únicamente hay cinco militares para custodiar todo el predio.

 

Circuitos paralelos

En marzo pasado el Ministerio de Defensa denunció irregularidades en la fábrica de armas Fray Luis Beltrán, en Santa Fe, y las autoridades sospechan la existencia de un “circuito paralelo” de venta de municiones e insumos del establecimiento, máxime cuando una auditoría detectó que parte de los fulminantes que figuraban como faltantes en la planta de la vecina provincia aparecieron luego en la de Villa María.

Es más, en la planta de Villa María también se encontraron los 24 mil kilos de pólvora que no estaban en Fray Luis Beltrán, incluso “los remitos de orden interno que violan la normativa de AFIP”, por lo que las sospechan apuntan a que esas triangulaciones entre las distintas dependencias de Fabricaciones Militares ocultaban vías paralelas de comercialización de municiones.

 

Mercado ilegal

En ocasión del operativo que realizó Gendarmería en la planta de Fray Luis Beltrán se encontraron un arsenal en una cochera abandonada que no estaba registrada, además de un faltante de tres millones de municiones 9 milímetros y de 7.62 (calibre del Fusil Automática Liviano, FAL), entre otras irregularidades. 

Durante la misma requisa, los gendarmes se percataron de la existencia de un arsenal completo que no estaba declarado en los registros, en el que había municiones 12.70, 7.62, gases lacrimógenos y espoletas activas de mortero, entre otros.

Por otro lado, la Justicia Federal en Rosario también investiga otro hecho paralelo de faltante de 19.600 balas (9 milímetros y 32), a lo que se añade el faltante de 154 FAL en el Batallón 603, hecho por el cual se suicidó quien se desempeñaba como jefe de la sección Armamento de la Compañía de Abastecimiento, el sargento ayudando Hernán Solís.

Los recurrentes faltantes de armas y municiones en el ex-Batallón 603 y la Fábrica de Armas de Fray Luis Beltrán hacen suponer que había un mecanismo para desviar armamento y municiones al mercado ilegal, al punto que varios lotes de FAL del Ejército con el sello FM aparecieron en manos de narcos en las favelas de Río de Janeiro. 

 

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