“El amor es tan débil que a veces la rutina lo doblega”

Para Rodríguez, el amor se siente y luego se construye. “El amor de tanta poesía, de tanta novela, de gente joven, linda, en la vida no es así”, señaló

Escribe Diego Bengoa DE NUESTRA REDACCION

Dijo que el enamoramiento no es eterno, sino sólo la primera fase del amor. Cree que no es cierto que el amor todo lo cura y todo lo puede. Consideró que en este tema hay mucho de poesía

 

Para Rodríguez, el amor se siente y luego se construye. “El amor de tanta poesía, de tanta novela, de gente joven, linda, en la vida no es así”, señaló
Para Rodríguez, el amor se siente y luego se construye. “El amor de tanta poesía, de tanta novela, de gente joven, linda, en la vida no es así”, señaló

– ¿Qué es enamorarse?

– Es la primera fase del amor, que tiene un período de tiempo basado en la pasión, en donde veo al otro idealizado, como lo más hermoso, que todo lo puede. Cuando cae esa fase, queda el amor propiamente dicho, donde reconozco al otro con sus virtudes y defectos. Decido entonces continuar o dejarlo. El enamoramiento nada tiene que ver con el amor, es un período de idealización.

– ¿Entonces uno no puede estar eternamente enamorado de la misma persona?

– Bajo ningún punto de vista. Siempre digo que el amor no merece ningún tipo de análisis, lo que uno debe analizar es a quien se lo da. Que te lleven a declararte el amor frente a la Torre Eiffel es seducción, no es amor. El amor se puede declarar tomando mate. No es posible eternizar el enamoramiento.

– ¿Qué hay de cierto en eso de que uno se enamora una vez en la vida?

– No creo que sea así. En las charlas la gente me pregunta si existe el amor de su vida. Sí, cada persona que llega a tu vida es “el” amor de tu vida, por lo que tendrás tantos amores como tantas personas lleguen a tu vida. Uno no tiene el amor que sueña sino el que necesita. Elegimos en función de una herida. Por eso si llega a tu vida alguien que te golpea, es el amor de tu vida, porque cada persona viene a demostrarte algo y es la función de cada uno saber qué nos mostró. Ese otro viene a mostrarnos algo, una herida que tal vez esté en mi niñez y que tengo que aprender a no dejarme maltratar, a no dejarme golpear, a no dejarme someter.

– También se dice que no hay como el primer amor

– Estamos influenciados por mucha poesía, mucha novela, que poco tienen que ver con el terreno de la realidad cotidiana. El primer amor es la primera marca, el comienzo de un mundo afectivo que luego tendrá sus avatares. Los seres humanos tendemos a recordar las cosas buenas y por eso recordamos al primero como algo tierno, dulce, cariñoso.

“El amor no merece ningún tipo de análisis, lo que uno debe analizar es a quién se lo da”, consideró quien el año pasado dio la charla “La herida de los no amados” y este año hablará de “Aprender a soltar”
“El amor no merece ningún tipo de análisis, lo que uno debe analizar es a quién se lo da”, consideró quien el año pasado dio la charla “La herida de los no amados” y este año hablará de “Aprender a soltar”

– ¿Qué piensa de los reencuentros de parejas luego de otras relaciones?

– Las vueltas tienen sus complicaciones. Si las personas vuelven a estar juntas es porque hay algo del orden de lo no resuelto que necesitan arreglar. Cuando uno se engancha con otro crea un círculo y si esa pareja se rompe por algún motivo uno debe cerrar ese círculo, creando otro círculo, tomando distancia del primer círculo y en el medio se dará el duelo. Cuando esto último no ocurre quedo enganchado, es decir me separé pero no lo solté. Cuando uno se separó y luego se reencuentra es muy probable que nunca se hayan soltado. Es diferente separarse que soltarse.

¿Poder soltar es más difícil si la separación se da en la fase de enamoramiento?

– Sí. Mucha gente cree que porque tuvo menos tiempo con alguien es más fácil olvidar y es lo contrario, porque si se corta de golpe en la etapa de idilio es más difícil.

– ¿Se pueden volver a enamorar cuando iniciaron un vínculo por segunda vez?

– Sí, es una posibilidad. El ser humano tiende a idealizar.

– ¿Puede dar algún consejo a parejas de largos años que están en crisis y prevén separarse? ¿Hay que salvar la relación?

– La gente tiende a confundir dos conceptos: la pareja y el amor. El amor no se discute, lo que se discute es a quién se lo doy. Eso significa que hay muchas personas que se aman y a pesar de amarse no se pueden llevar bien. En lo personal no creo que el amor todo lo puede, lo cura, lo salva. El amor es tan débil que a veces la rutina lo doblega, lo liquida, lo que pasa es que tenemos una concepción muy fresca, de novela, pero se requiere de trabajo, de estrategia, de poner una cuota de cerebro. De hecho hoy sabemos que el amor es una función del cerebro, no del corazón. Cuando el corazón late más fuerte, primero pasó algo por el cerebro.

A veces las personas que se aman no pueden convivir. Cuando uno forma una pareja está haciendo un pacto. Puede ser explícito, hablado o implícito. En el implícito no se habla, se avanza. En líneas generales ocurre que se gustan, se contactan, se forma la pareja y no explicitan, simplemente avanzan y luego se dan cuenta de otras cosas, de que tienen valores, ideas y concepciones diferentes a pesar de que ambos se aman.

– ¿Y qué sucede entonces cuando se aman pero se dan cuenta de que no pueden estar juntos?

– Al amor lo concibo como energía, por lo que creo que todos pueden cambiar por amor. Si mi pareja tiene un comportamiento que me disgusta, y mi planteo es legítimo y se lo hago, si la persona me ama va a lograr cambiar. Si dice que no lo va a cambiar está diciendo de alguna manera que no ama lo suficiente como para hacerlo, siempre y cuando hablemos no de un capricho ni de algo raro. Es muy común que personas que se aman no puedan llevarse bien.

– ¿El ser infiel significa que se dejó de querer?

– Bajo ningún punto de vista, en esto seré tajante. Son dos cosas totalmente diferentes. El amor está amenazado por dos cuestiones: la decepción y la infidelidad, la traición. En el amor no hay garantías. Por más que jure amor eterno, no lo sé porque no depende de mí sino de si lo siento o no. Muchos infieles al ser descubiertos terminan llorando y se dan cuenta que cometieron un error porque no tienen dudas que aman a su marido, pero cometieron una infidelidad.

– ¿Entonces la infidelidad no pone en tela de juicio al amor?

– Para nada. Obviamente que cuando el amor y la fidelidad van de la mano la relación goza de una característica de perfección pero no siempre es así. Vivimos en un mundo acelerado por deseos, bombardeado mediáticamente por lo joven, lo lindo y uno puede ceder. La infidelidad es un punto de crisis, lo que pasa es que en esta sociedad para el hombre es casi un delito que la mujer lo haga y la mujer lo toma de manera diferente. Es un punto de crisis, está quien perdona y quien no y en donde la pareja se disuelve.

– ¿Qué pasa cuando se incorpora a un tercero en una relación sexual? ¿Esto pone en duda el amor de la pareja?

– Aunque lo que diga caiga como una bomba para los lectores, no. La infidelidad es una decisión de salir de un pacto determinado. Se rompió un pacto que en esta sociedad es de exclusividad. Ese pacto ha vencido y tenemos que ver si podemos reformularlo, con un elemento que se dio que fue la infidelidad. Cuando incluye al otro en la decisión, la decisión entonces es de ambos.

– ¿Se construye el amor o se siente?

– Se siente pero luego se construye. El amor de tanta poesía, de tanta novela, de gente joven, linda, en la vida no es así, porque en la realidad la gente trabaja, tiene problemas, malhumores. Requiere de una construcción diaria y habrá que entender que mientras el hombre es más visual la mujer es auditiva, por eso necesita que le hablen. Si entendiéramos esto, cada uno tiene que hacer un esfuerzo para dar lo que el otro desea y sería más fructífero.

– ¿Se puede ser amigo de la pareja?

– No creo que deba ser así. En la amistad se goza de características que tienen que ver con la incondicionalidad, y en la pareja eso te termina liquidando. Incondicionalidad es amar “a pesar de”. Obvio que hay una cuestión de amistad dando vueltas, pero mi pareja no va a decir que le gusta tal, porque por más sincero que sea no va a caer bien.

– ¿Y serlo después del amor?

– A veces. Si uno se separa cuando estaba enamorado debe tomar distancia. Es el duelo. Probablemente cuando finalice el duelo recién allí puedan tener ciertos lazos de amistad, mientras tanto no. Además, por más que la separación sea de común acuerdo, siempre hay alguien que deja y alguien que es dejado, y ante eso el dejado ante una proximidad termina confundiendo amistad con amor. Por eso es necesario la distancia, la oxigenación.

– ¿Qué reflexiones puede hacer sobre parejas que tienen vínculo con sus ex? ¿Cómo se maneja esto cuando una de las partes no está de acuerdo con ese lazo?

– Cada vez que iniciamos nuevas relaciones, debemos saber que la relación comienza desde ahora en adelante. Esto implica reconocer, saber y aceptar que venimos con un pasado donde también están los ex. Algunos han quedado en el camino del mero recuerdo, y con otros se mantiene un vínculo amistoso. Cuando esto es debidamente presentado a la nueva pareja, ésta ha de tener que aceptar, dentro de un marco de madurez y confianza, que tenga algún tipo de contacto, sobre todo si hay hijos o incluso algún proyecto. Claro que para ello debemos haber resuelto que el vínculo que nos unió ya no está más y que lo que queda ahora es otro tipo de relación.

Para la aceptación del vínculo con una relación pasada debo actuar con madurez, no usar a mi ex como una provocación a mi pareja actual y que los contactos con mi ex sean los necesarios, que no haya secretos. Todo parte de un pacto y en todo pacto dos son los que deciden. Quizás se pongan de acuerdo, quizás no.

– ¿Qué hay de cierto en ese presunto complejo vinculado a los padres cuando se elige a alguien mucho más chico o mucho más grande?

– Esta pregunta merece mucho análisis pero podemos decir que elegimos en función de nuestras heridas. Y nuestros heridores son los padres, no por malos. Venimos de un vientre materno, nacemos, cuando somos expulsados es la separación y en esa separación andamos por la vida buscando sentirnos unidos como en el vientre materno, por eso buscamos sentirnos unidos con novios, amantes, amigos. Desde este lugar la herida es absolutamente humana, pero vendrán otras heridas y tienen que ver con la forma de crianza, la forma en que vemos la pareja de nuestros padres y desde ese lugar, por identificación u oposición, elegiremos pareja. Es muy común que llegue gente a mi consultorio que dice que se engancha con gente casada y se queja por eso, pero no es que el universo conspire contra ella sino que elige gente que tiene un compromiso seguramente porque en su infancia hubo algo que la direccionó en esta cuestión. Y uno tiene que buscar terapéuticamente el patrón que la hace elegir de esa manera, porque uno no puede equivocarse recurrentemente si no hay algo debajo.

– ¿Pero se puede tener una relación con alguien más chico o más grande?

– Claro que sí. Pero tendrán que saber que uno debe bajar un escalón y el otro subirlo, hacer ese esfuerzo. Requiere saber amoldarse y entender al otro, pero es posible.

– Parte de la sociedad cuestiona las diferencias de edades en las parejas

– La sociedad tiene miramientos bastante crueles y en el terreno de los afectos es bastante hipócrita, de hecho los índices de infidelidad son terriblemente altos pero la sociedad se escandaliza cuando se entera de algo en ese aspecto.

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