El corazón mirando al sur

El equipo santacruceño es sensación en el fútbol de salón patagónico

En la capital de Santa Cruz existe un equipo de fútbol de salón que juega con el nombre y los colores del “Fortinero”, gracias a un villamariense que se crió en “Villa Aurora”

El equipo santacruceño es sensación en el fútbol de salón patagónico
El equipo santacruceño es sensación en el fútbol de salón patagónico

Hay clubes que se magnifican con sus filiales y sus organizaciones a lo largo de todo el país. Y por lo general son las entidades de Primera división o la B Nacional, que cuentan con mayor cartel y un sostén mediático que los hace conocidos en cada rincón del territorio argentino.

Sin embargo, están también aquellos que plasman su nombre en otros lugares gracias a la pasión de sus hinchas locales que emigran y que desean seguir cerca de sus colores favoritos.

El caso se dio con Alumni de esta ciudad, que tiene una gran representatividad bien al sur, a más de 2.500 kilómetros, nada menos que en Río Gallegos.

En la capital de Santa Cruz, el equipo más encumbrado de fútbol de salón, que viene de ser campeón en la liga sureña, se llama Alumni y tiene los colores rojo y blanco, en homenaje al “Fortinero” de Villa María.

Todo se dio por un exhabitante de “Villa Aurora”, Fernando Pagola, quien partió desde joven hacia la ciudad patagónica, pero mantuvo encendida la llama de la pasión por el barrio que lo vio nacer.

“Yo nací y me crié atrás del viejo Hospital Pasteur, así que soy del barrio Lamadrid y siempre fui hincha de Alumni”, cuenta Pagola.

“Vine al sur a hacer la colimba, y me quedó trabajando”, comenta.

En Villa María, Pagola dijo jugar en la sexta división de Sarmiento (“junto a los Carpené”), cuando la cancha se encontraba en los terrenos de la Terminal de Omnibus, pero desde entonces se escapaba para ir a los partidos de Alumni.

“Yo veía a Vilella, a ‘Cacho’ Ferreyra… Recuerdo mucho a los campeonatos del 76”, sostiene Fernando.

“Prácticamente vivíamos en la Boca del Tigre, disfrutando de cómo jugaba la ‘Chancha’ De Miguel, entre tantos de esos jugadores de la época, sin olvidarme del ‘Nene’ Mirada”, añadió.

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Un quiebre

Cuando el villamariense se instaló en el sur del país continuó haciendo deportes, pero tuvo un problema de salud que le impidió seguir.

“Me detectaron cáncer de riñón y dejé el deporte, pero mis hijos (mellizos de 28 años y otro de 24) se dedicaron de lleno y yo siempre colaboré con ellos”, afirmó.

Cuando Fernando y sus hijos armaron el equipo oficial para jugar la liga de fútbol de salón, no dudaron en el nombre ni en los colores de la camiseta. Se tenía que llamar Alumni, con el rojo y blanco a bastones.

“Siempre les hablé del club de mi barrio y ellos conocieron cuando viajamos a Villa María para visitar a los amigos”, entre los que sobresale la familia del “Pato” Delfino, según indica Pagola.

 

Campeones

Días atrás, Alumni de Río Gallegos se coronó campeón de la liga de fútbol de salón en el sur y dejó en claro que juega como los dioses.

El propio “Pato” Delfino fue testigo del juego del “fortinero” santacruceño y no dudó en decir que “los chicos la rompen”.

Pagola cuenta que se recorren hasta 400 kilómetros para jugar un partido de liga, pero lo hacen “con entusiasmo” y “con las ganas de crecer”.

“Hacemos locros, empanadas y así también nos cubrimos los gastos del torneo que el equipo jugó hace algunos meses en Mar del Plata, donde llegamos a la final”, afirmó Pagola.

Se sabe, la elección del fútbol de salón tiene que ver con el contexto en una ciudad donde manejar la pelota al aire libre, por los fuertes vientos, suele ser una misión imposible.

Otros impedimentos tienen que ver con la vida cotidiana, a tal punto que Fernando descansa 15 días y trabaja luego 15 días continuos en un campamento de una petrolera.

A pesar de todo, el plantel también suele aprovechar sus buenos días para jugar en cancha grande y es por ello que Pagola dijo que su sueño es “hacer un amistoso contra el Alumni villamariense, en Plaza Ocampo”.

Ese sueño podrá cumplirse pronto, ya que durante la semana pasada, Fernando recibió el visto bueno del presidente del club local: José Vilella, el mismo que veía detrás del alambrado.

 

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