El del gran paredón

p21 - Dique La ViñaBien al oeste de Córdoba, donde el Valle de Traslasierra despliega sus mejores vestidos y San Luis asoma la cabeza como invitando a entrar, habita en forma de calma y furia el Dique La Viña. Un coloso que ayuda a los pobladores de la zona en múltiples propósitos y atrae a los viajeros de todo el país. Lo hace a través de una figura que supera las 1.000 hectáreas, y que destaca a partir de paredones de 107 metros (el más alto de Argentina), la central hidroeléctrica a la que le da vida, unas aguas tentadoras y la figura irresistible de las Sierras Grandes materializando el telón de fondo.

El también conocido como Embalse Ingeniero Luis Antonio Medina Allende corporiza un paseo de fuste, que mezcla naturaleza mediterránea con prodigios hechos por la mano del hombre. Se trata de un espacio definido entre los verdores del valle, con el clásico puente de los diques de la provincia como epicentro, unos 300 metros de largo los que cuenta. Desde la baranda, hay que inclinar el cuello hacia abajo y admirar la caída del agua, en singular espectáculo.

Algo de vértigo entra por los ojos, con esos chorros implacables cayendo por un precipicio de concreto, cercanos a puestos de control de EPEC, la empresa estatal que administra el complejo. Ese que a través de la central hidroeléctrica y sus turbinas produce energía para buena parte de las localidades de la zona, como Mina Clavero, Villa Cura Brochero, Nono, Villa Dolores y Villa de las Rosas.

 

Al otro lado

Hacia el otro lado del puente, en cambio, la postal es puro sosiego. Espejo de aguas mansas y hondas (casi 100 metros de profundidad) rodeado de colinas, compadre en verano de las embarcaciones. Acá una moto de agua, allá un kayak y en la costa hombres caña en mano (en materia de pesca, los elementos de seducción de La Viña se llaman pejerreyes, dientudos, carpas y tarariras). Con todo, el lugar está muy lejos de presentar la populosa panorámica de embalses como el río Tercero o el San Roque. Aquí la cosa es más de quietudes, más de Traslasierra.

Como dato histórico, vale destacar que el dique se inauguró en el año 1944, luego de cinco años de trabajo. La idea nació de Ingeniero Medina Allende, pero fue finalmente su colega Fitz Simmons el encargado de la construcción. Para los villamarienses, resultará de interés saber que el por entonces gobernador Amadeo Sabattini (verdadero promotor de los proyectos energéticos) fue quien impulsó la obra.

 

Cómo llegar

El Dique La Viña se encuentra 330 kilómetros al oeste de Villa María. Para visitarlo hace falta sortear el Camino de las Altas Cumbres (al que se accede vía Villa Carlos Paz o Alta Gracia) y llegar a Mina Clavero. Desde la cabecera del valle, se toma la ruta provincial 14 con rumbo sur durante unos 25 kilómetros (allende el poblado de Los Hornillos), y finalmente se desvía por un camino de seis kilómetros hasta arribar a destino.

 

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