El sol del 25 alumbró rostros villamarienses

Escribe Javier Morello (*)
Especial para EL DIARIO

En días como éstos no se pueden hacer números ni conteos ni tomar lista.

Esa tarea queda para los que saben hacerlo y para los días que vienen y los años que vienen, porque lo de este mediodía soleado frente a los Tribunales Federales de la ciudad de Córdoba quedará para la historia.

El sol que este mediodía calienta e ilumina el presente, dará fuerza en los días que vendrán, y se proyecta hacia atrás, haciendo que la época más terrible de la Argentina sea un poco menos oscura, poniendo en claro las atrocidades de la última dictadura.

Y alcanza a todos. Va mucho más allá de los miles de personas que acompañaron la sentencia. Se escucha en todo el país, sirve para el mundo entero saber que se puede juzgar a quienes se adueñen del Estado para convertirse en señores de la vida y la muerte.

Alcanza a todos, digo, y pienso en Villa María; no es día de tomar lista, cuento simplemente a quienes vi, con quienes me crucé.

Vi: una bandera de la Promoción 67 del Rivadavia, con los rostros de Marilen Viola y Eduardo Requena y Esther Felipe. Vi a todos los Felipe, como siempre, reclamando, luchando. Vi a Paula Mónaco. Vi a Jesusa Rodríguez, y escuché a Liliana cantando en el escenario. Vi a Miguel Requena que viajó desde Mendoza, con su hijo, y a Silvina, como siempre acompañada por su marido, el Negro Moreno, y a Luli, su hija. Hablé por teléfono con Soledad García, exdetenida desaparecida, compañera de Eduardo, testigo clave en este y otros juicios, que andaba de acá para allá con una cámara de video recogiendo testimonios. Estuve con Susana Barco, que vino desde la Patagonia con su marido, su hijo y su nieto, para presenciar la sentencia, y lo que es más importante también vino meses atrás para dar su testimonio durante el juicio.

Vi estudiantes, militantes, periodistas de Villa María. Vi un montón de amigos y parientes, vi abrazos y llanto y risa.

Abrazos y llanto y risa por la justicia que se supo conseguir. En estos días los negadores del genocidio hablan de “venganza”. Curiosa venganza ésta que esperó décadas, y se plasma en los Tribunales.

Cada uno de estos juicios afianza la democracia, garantiza los derechos de todos, nos pone como sociedad en un lugar un poquito mejor. Y nos obliga a seguir luchando para que se juzguen los horrores del pasado y desde cada lugar hagamos lo posible para que cada día sea un día soleado como el de hoy.

(*) Realizador y productor audiovisual villamariense. Ayer estuvo presente en Córdoba

 

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