En las antípodas


Por el Peregrino Impertinente

“Cualquier habitante del globo terrestre con respecto a otro que more en lugar diametralmente opuesto” dice sobre la palabra “antípoda” la Real Academia Española. Pero qué sabe la vieja esta sobre lengua castellana, cuando queda claro que la verdad de la milanesa te la da Wikipedia: “Lugar de la superficie terrestre diametralmente opuesto a otro lado de una posición en particular; es decir, el lugar de la superficie terrestre más alejado”, explica la enciclopedia virtual sobre el término en cuestión y le creemos sin chistar, aunque lo más probable es que la confusa definición haya nacido de algún gordo noctámbulo en calzoncillos, menos confiable que obispo en jardín de infantes. Toda esta introducción vacía y sin sentido como la vida misma, viene a cuento de Anhui, una provincia de China que en rigor está ubicada en las antípodas de Córdoba. O sea, que si uno cava un pozo en línea recta desde Salsipuedes y le da meta pala durante años, saldría en el citado distrito oriental. “¿Qué es una pala?”, se pregunta el 90% de los lectores, lo que da por tierra con el ejemplo y de paso explica la languidez de la renta per cápita criolla. En fin, que al menos resulta provechoso conocer algo de nuestras antípodas. Por ejemplo, que Anhui habita en el centro-este del país asiático, que es surcada por los ríos Yangtsé y Huai, y que en el sur aloja los preciosos montes Huang. También, que tiene un territorio de aproximadamente 140 mil kilómetros cuadrados (un poco menos que la provincia de Córdoba), donde viven 60 millones de tipos que odian el fernet y el cuarteto, pero más los chistes del tipo “¿Cómo se dice trombosis cerebral en chino?”.

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