“Estoy contento con mi carrera, sólo me faltó ser campeón argentino”

Hugo, en su casa de Villa Nueva, dialogando con EL DIARIO

El “Pelado” cumple hoy 60 años. Uno de los boxeadores que marcó una de las mejores épocas de la actividad local. Un campeón sin corona que peleó con los mejores de su época

Quartapelle, tuvo tres entrenadores a lo largo de su carrera: Juan Ledesma, Alcides Rivera y “Paco” Bermúdez
Quartapelle, tuvo tres entrenadores a lo largo de su carrera: Juan Ledesma, Alcides Rivera y “Paco” Bermúdez

Escribe Entrevista Gustavo Ferradans

Fotos María Victoria Araujo

Para todos es el “Pelado”, acá, en Buenos Aires o Mendoza. Uno de esos deportistas que se lucieron sobre un ring con su boxeo estilista, donde expresaba plenamente “el arte de saber pegar, sin dejarse pegar”, buena defensa y estilista, con una mano izquierda que era un sello distintivo para los boxeadores de las escuelas de Francisco “Paco” Bermúdez y de Alcides Rivera.

Hugo Sergio Quartapelle hoy cumple 60 años, y en su casa de barrio Prado Español de Villa Nueva, nos recibió para recordar historias y anécdotas de uno de esos inolvidables boxeadores que tuvo el deporte de los puños de esta ciudad.

Cuenta la historia que cuando el “Maestro” Alcides Rivera abrió su gimnasio, el primer boxeador que tuvo fue Jorge Alassia, y a las dos semanas se sumó el segundo, Hugo Sergio Quartapelle y pocos días después Gustavo Ballas.

El “Pelado” llegó a profesional como superliviano, pero fue como medio mediano donde recorrió su etapa más recordada. Se ganó el respeto de todos y estuvo entre los mejores púgiles argentinos entre la segunda mitad de la década del ´70 y los primeros años de los ´80.

Nació el 15 de noviembre de 1955, en Villa María y comenzó a boxear con apenas 14 ó 15 años. Ya de profesional subía al ring con su bata prolijamente acomodada y la toalla sobre su cuello bien sujeta hacia adelante. Diestro de guardia, pero de zurda prolija, realizó medio centenar de combates profesionales, hasta que colgó los guantes.

Enfrentó a los mejores de su época, entre ellos Ubaldo “Uby” Sacco, a quien le quitó el invicto en el Luna Park, y a otros como “Yeyé” Hernández, Hugo Luero, Julio Melone, Roberto Alfaro, entre otros.

Algo alejado del boxeo, inclusive como espectador, Quartapelle dialogó largamente con EL DIARIO, repasando su historia y anécdotas.

-¿Por qué te pusieron “Pelado”?

-“Me dicen “Pelado” desde que nací. De chiquito tenía la costumbre de chuparme el dedo todo el tiempo y me tiraba el pelo. Por eso me dejaban bien pelado para que no me tirara el cabello. Donde vaya me conocen como “Pelado”, en Buenos Aires, Mendoza, en todos lados. Un tío que era de Río Cuarto, un día me puso un poco de brea en el dedo, para que perdiera esa costumbre de chuparme el dedo todo el día”.

-¿Cuándo empezaste a boxear?

-“Arranqué a pelear de pibe. Tenía 14 ó 15 años. Primero empecé en el Club Huracán, con Juan Ledesma, y uno de Río Tercero el “Peca” Vallar. Esos fueron mis primeros pasos. Cuando dejo ahí me voy de Alcides Rivera. Justo había abierto el gimnasio y el primer pupilo que había tenido era el “Loco” Jorge Alassia. Yo fui el segundo y a la semana llegó Gustavo Ballas.

Yo no sabía nada. Solo tenía una o dos peleas. Yo me paraba firme tiraba dos izquierdas firmes y luego la derecha. Hice con él toda la carrera amateur, creo que fueron como 80 peleas o más. Y luego me hice profesional. Hacía guantes con Alassia, que tenía una izquierda bravísima y me volvía loco. Aprendí muchísimo con Alcides, era muy buen técnico. No era de los técnicos atolondrados. Se fijaba en todo. Y Don Paco Bermúdez, ni hablar”. 

-¿Enseguida te fuiste a Mendoza?

-“Tendría 7 u 8 peleas cuando me fui con Don Paco. Ya había ganado el título Provincial. Creo que después de empatar con Roque Arévalo, me voy a Mendoza. Gustavo ya se había ido con Don “Paco” Bermúdez, a Mendoza, varios años antes. Me llamó Gustavo para ir. Luego lo hablé con Alcides y Don Paco le habló después, para que me dejara ir. En ese tiempo Nicolino Locche había vuelto a boxear e hizo dos o tres peleas. Hacía muchas exhibiciones por todo el país. Ya estaba grande. Cuando llego, era una experiencia tremenda. Había muchos profesionales en el Gimnasio Mocoroa. Aprendí mucho dirigido por Bermúdez. Yo no tenía mucha experiencia. En el gimnasio estaba Manuel González, Nicolino Locche, Agüero, Soria. Apenas llegué hice guantes con los que estaban en mi mismo nivel y luego empecé hacerlo con todos los otros, hasta con Nicolino. Ahí aprendíamos sí o sí. Estos boxeadores eran casi docentes, te enseñaban a trabar, a bloquear, todo. Y luego te agarraba Paco en la bolsa y te mataba entrenando. Me adapté enseguida”

-Vos eras de los boxeadores que subían a un ring muy prolijamente presentado.

-“El Viejo Bermúdez nos exigía que estuviéramos bien presentados. Alcides, igual. Todos debíamos estar impecables. Bien peinados, la bata acomodada y la toalla debía ser blanca. No de cualquier color. Si caías con una floreada el ‘Viejo’ te la sacaba. Inclusive te hacía peinar antes de subir”.

 

-Fuiste protagonista de una gran época para el boxeo nacional. Te tocó pelear con los mejores de esos tiempos.

-“En mi época peleé con todos los mejores, ‘Yeyé’ Hernández, ‘Uby’ Sacco, Roberto Alfaro, Hugo Luero. Luego, cuando ya volví a Villa María, peleé también con Abeldaño. Yo le había puesto ‘Mano de Piedra’, como Roberto Durán, porque pegaba fortísimo. Pero esa noche, le pegué un paseo. Pude pelear con todos en esa época. También Melone y Figueroa, a quién le gané el título provincial. Un boxeador de gran variedad de golpes. Era otras épocas. Había muchos boxeadores de buen nivel en cada categoría. Hago mal en decirlo, tal vez. Había muchos boxeadores buenos en todas las categorías. También había muchos festivales. Acá había cada quince días veladas profesionales en el Salón de los Deportes. A mí me gustaba pelear en el Salón”.

-¿En el Salón tenés alguna pelea que recuerdes particularmente?

-“Nunca me voy a olvidar la pelea que hice con Petrizani. Venía de pelear con Uby. En todo el país se habían suspendido las peleas. Hacía como 40 grados. Era un infierno el Salón. Me deshidraté y casi andaba perdido hablando. Bermúdez me metió vestido debajo de la ducha y me daba líquido para que reaccionara. No se lo deseo a nadie”.

-Hay peleas tuyas que quedaron en el recuerdo de muchos. ¿Con Hernández, en Mar del Plata es una de ellas?

– “Contra ‘Yeyé’ peleé muy afilado. Me tocó en la frente en el segundo round y caí sentado. Desde la lona miro el rincón y el viejo Bermúdez me hace una seña para que me levante. Me levanté y gané el round; y terminé ganando la pelea. Yeyé pegaba muy fuerte.

Recuerdo una anécdota con Edgardo “El Gordo” Astrada (N. de la R.: un recordado docente y periodista local, ya fallecido, que fue muy querido por todos. En los 70 era el anunciador oficial en cada velada). Volvíamos con “El Gordo” desde Mar del Plata, él había ido a cubrir la pelea, y yo le decía en el colectivo. Me duele todo. Pero yo estaba bien entrenado. Me contaban que mi viejo se desmayó viendo la pelea por televisión”.

 -Muchos de los periodistas de mayor trayectoria, cuando hablan de vos, recuerdan una pelea que quedó en la historia del boxeo argentino. Tu primera pelea con Ubaldo “Uby” Sacco.

-“Cuando la agarro no lo hizo en vano. Me acuerdo que mi primera pelea fue dura, porque no me conocía nadie todavía. Bermúdez me llama a su oficina que tenía en el gimnasio y lo primero qué pensé ‘¿qué cagada me mandé?’. Pensé que me iba a retar por algo. Me hizo sentar y me dijo que había salido la pelea con ‘Yeyé’ Hernández. Me dijo que no era fácil pero que si le hacía caso le iba a ganar. La pelea la organizó ‘Tito’ Lectoure. Faltaba un mes y la aceptamos. Entrené muy fuerte y trabajé con dos zurdos de sparring.

 -¿Y la pelea con Sacco?

“Cuando agarramos la pelea con Sacco yo venía de ganarle a Hernández. Fue mi primera pelea en el Luna Park. ‘Uby’ venía bien (estaba invicto con 16 peleas ganadas), Me preparé con Jorge Talquenca, un flaco de brazos largo, ése fue mi sparring. ‘Uby’ no pegaba fuerte, pero mi izquierda era como un ‘pistón’. Los dos boxeábamos lindo. Yo prefería a un boxeador técnico como rival. Los que son ‘zapalleros’ le hacés errar golpes, pero te pueden embocar. Uby tenía buena línea, para hacer una pelea perfecta. Y le gané por puntos”.

-¿Cómo era pelear en el Luna?

-“Pelear en el Luna era otra cosa. El estadio enorme, estaba lleno siempre. Algunos se achicaban, yo lo tomaba tranquilo. En esos años, en la categoría había cada muy buenos boxeadores. Yo estuve muchos años entre el primero y segundo lugar del ranking. En el Luna combatí varias veces. Una de esas peleas fue la del semifondo, cuando Ballas fue campeón del mundo. Vi la pelea al lado del ring, agachado al lado del periodista Cherquis Bialo. Bermúdez me había ordenado que me pusiera ahí para darle indicaciones a Gustavo”.

-¿En tu carrera sólo te faltó de pelear por un título argentino?

-“Sí. Las dos veces que hicimos el desafío. Pero me lesioné ambas veces. Una de ellas tenía el ojo hinchado, porque haciendo guantes con Locche, me pegó en el ojo se me abrieron los tejidos. Yo estoy contento con la carrera que tuve. Conocí muchos lugares, peleé con los mejores y me rocé con gente de alta alcurnia. Nunca pensé que la conocería. Paré en los mejores hoteles gracias al boxeo”.

-¿Por qué dejaste tan joven?

-“Tenía 30 años. Estuve muchos años. Hice muchas peleas. Cuando uno va al gimnasio y le pesa el bolso, ya no tenés ganas de entrenar. Siempre fui de tener un boxeo estilista, y cuando te empiezan a pegar, pensé en colgar los guantes. No me pegaban por estar golpeado, ya no me entrenaba como antes. Mi última pelea que pierdo es en Perú. Me ganó por nocaut. Fue una pelea rara. El pesó como 3 kilos más y yo me pasé por 300 gramos, por eso se hizo la pelea. Había mucha diferencia. Cuando volvíamos le dije a Alcides Rivera durante el viaje en el avión que dejaba de pelear. El sabía que iba a dejar. Luego me dediqué a enseñar”.

-Uno de esos alumnos de Rivera que demostraron tener pasta de docente sos vos. Ahora no te dedicás a eso. ¿Por qué?

-“Yo vengo de esa escuela de Bermúdez. Soy exigente en el entrenamiento. Pero ya no voy a ver boxeo. No hay grandes docentes. Cuando estaba con Alcides lo tenía a Diego ‘Rocky’ Giménez. Lo llevé a varios campeonatos argentinos y fue campeón un par de veces. Pero no podía vivir de eso. Tenía que trabajar. Yo trabajo repartiendo gas todo el día, llego tarde a la noche, cansado luego de cargar y descargar garrafas; pero enseñar fue siempre mi locura. Tal vez en unos años, pueda poner mi propio gimnasio. Pero sería exigente, si me fallan le diría que se dediquen a otra cosa. En el boxeo se sienten los golpes y no me gustaría llevar a un pupilo mal entrenado. En el ring es como decía Bonavena, te sacan el banquito y te quedas solo”.

-¿Qué recuerdos tenés de Bermúdez?

-“Los mejores. Era un técnico exigente, estricto. Uno debía dirigirse a él como maestro. No podías tratarlo con confianza. El trataba a todos de usted. Cuando te retaba y te trataba de usted sabías, ay ni te imaginás. Yo aprendí mucho con él. Vendar, cómo curar un corte. Cuando dejé de pelear me daba los boxeadores para estar en el rincón en algunas peleas. A varios de los que estaban en los primeros planos los atendía yo”.

 -¿Y de Alcides Rivera?

-“Alcides era como un padre para mí. Yo estuve con él desde muy chico. La Escuela de Alcides era muy parecida a la mendocina. El jabeo de izquierda, el esquive”.

-Con Gustavo Ballas empezaron juntos y tenían una gran relación…

-“Con Gustavo hicimos la carrera casi juntos. Estuvimos juntos con Alcides, empezamos casi juntos. Y luego en Mendoza. Eramos muy amigos, aunque ahora nos vemos menos. Tuve un recuerdo lindo el viernes. Me llamó Gustavo, porque estaba con un amigo, Eduardo Benevent, que enseña boxeo en Lincoln. Fue campeón argentino y compañero nuestro en Mendoza. Estaba en una estación de servicios acá en la ciudad. Nos acordamos de un montón de anécdotas”.

-En ese nivel, muchas veces uno gana mucho dinero ¿pero gasta más de lo conveniente?

-“A veces sí. Uno dice, la gasto total en la otra la vuelvo a ganar. Yo he tirado mucha plata. No he ganado fortuna. Pero como la gané la he tirado. Ahora gracias a Dios vivo tranquilo y gano mi dinero, pero laburo”.

-Se te ve poco por los festivales.

-“Hoy casi no miro boxeo. No hay grandes figuras. Me gusta Marcos ‘El Chino’ Maidana, aunque me desilusionó Lucas Matthysse en su última pelea. Tampoco voy a las veladas que hay acá. Cuando llego a casa el viernes a la noche, ya me quedo en casa”.

-¿Tenés que operarte en pocos días?

-“Tengo que operarme en unos días, íbamos de viaje con mi señora, y cuando me cansé me acomodaba la pierna. Luego la pierna que se me iba para un lado. Nunca le di bola. Yo seguí trabajando y no me duele nada. Con el brazo lo mismo. Me tienen que poner una prótesis en la médula. Estoy esperando turno para la cirugía. Me va a operar el doctor Pares. Ya me dijo que tal vez no quedé totalmente bien”.

El grabador se detiene y el “Pelado” respira un tanto aliviado. “Nunca me acostumbré a esto de las notas. Siempre las esquivaba”. Hoy lejos de los rings mantiene su sueño de volver a enseñar boxeo. Mientras tanto, uno cierra los ojos y lo imagina en un ring, poniéndose en guardia y dibujar un camino perfecto con su mano izquierda. Quizás el sello distintivo de la de Alcides Rivera y Don Paco Bermúdez.

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