Falleció Chiampo, un histórico “guardavallas” de la Liga local

El equipo de Colón del año 1981, en Plaza Ocampo, uno de los tantos notables planteles que integró  Chiampo, ubicado entre los parados  (el cuarto de derecha a izquierda) y con su  tradicional “melena” (foto gentileza Leo Ambrosino)
El equipo de Colón del año 1981, en Plaza Ocampo, uno de los tantos notables planteles que integró Chiampo, ubicado entre los parados (el cuarto de derecha a izquierda) y con su tradicional “melena” (foto gentileza Leo Ambrosino)

Ayer falleció a los 61 años Guillermo el “Loco” Chiampo (nacido en 1955), exarquero de Colón de Arroyo Cabral y reconocida figura del fútbol local durante la década del 70. Tras afrontar una delicada enfermedad, el cabralense colgó los “guantes” para reunirse con otros tantos custodios del arco que lo esperaban en el paraíso de los ídolos.

Entre algunas de las situaciones que marcaron la vida futbolística de Chiampo (quien además atajó en Independiente de Hernando e Independiente de Trelew), sobresalen que fue arquero de la selección de la Liga Villamariense, en tiempos donde los combinados locales se enfrentaban a equipos de Primera división; que casi se dio un pase a Estudiantes de La Plata, que jugaba muy bien con los pies y tenía una gran referencia del espacio en el que se movía; que era un arquero volador, elástico y con capacidad de llegar alto y lejos… un jugador distinto.

Si Miguel Hayas y Miguel Montes, los arqueros referentes por aquel entonces eran ubicados dentro de los parámetros comparables a Santoro, el “Loco” Chiampo se salía del molde como el “Tonio” Carpinteiro, al estilo Gatti.

 

Uno de los mejores

El expresidente de Colón de Arroyo Juan Carlos Amante, en diálogo con EL DIARIO, sostuvo que “fue uno de los mejores que vi en mi vida. Sin dudas le debe pasar lo mismo a muchos memoriosos de Colón. Dueño de un estilo singular para atajar, con gran dominio de los pies, con salidas hasta el punto del penal y siempre ganando arriba. Más allá de medir 1,75 metro, él siempre se quedaba con la pelota. Si no fue el mejor arquero de la historia de la Liga, está entre los mejores tres, sin dudas”.

También indicó que fue el arquero de la primera final de un Provincial que disputó Colón. “Fue en 1979 ante Estudiantes de Río Cuarto. En esa final, Colón cayó 1-0 en Plaza Ocampo con gol de Lucero, mientras que en Río Cuarto el partido terminó 3-3, habiendo marcado Carreña, Giraudo y Arzaú, mientras que para los “celestes” lo habían hecho Rosané, Frontini y el propio Lucero. Como dije anteriormente, hizo historia pese haber jugado poco Colón (no más de cinco años), midiendo 1,75 metro (condición que sería suficiente para no pasar una prueba en tiempos de hoy), y sin ganar un solo título”. Finalmente se refirió la posibilidad que no se dio en Estudiantes de La Plata: “Por ahí se dice que no se concretó porque era bohemio. Lo cierto es que el cura párroco Hargain fue quien lo llevó a Estudiantes, porque le había visto las condiciones. Hay versiones que dicen que se había peleado con un compañero, otras que le contestó mal Zubeldía (entrenador por aquel entonces del “Pincharrata”), y también que lo vinieron a buscar, pero él se escondió porque lo que él quería, era esto”.

Se fue uno de los que cuidaba a Colón y la selección de la Liga desde atrás, desde el fondo, con panorama y visión, con detalles y control de pelota, con el corazón “rojinegro”, con la historia escrita sin títulos, pero con los guantes que hablan por él, incluso por estos días.

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