Fuerte contrapunto entre la UIA y la CAME por los datos

Industria nacional: ¿quién da más y quién da menos?
Industria nacional: ¿quién da más y quién da menos?
Industria nacional: ¿quién da más y quién da menos?

La Unión Industrial Argentina se metió de lleno en la campaña al hacer público un documento según el cual, entre 2011 y 2014, cerraron mil empresas en el país. La Confederación Argentina de la Mediana Empresa salió al cruce: “La UIA omite que desde 2003 se crearon algo más de 18.500 fábricas”. La interna empresaria y la campaña hacia las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias

La gremial de los industriales lanzó el dato del cierre de establecimientos en el país a mediados de semana. Persianas caídas al ritmo de 250 por año en los últimos cuatro años, sería el resumen. Los datos fueron llevados a grandes titulares por el diario Clarín, con lo que el Gobierno no tardó en salir a cuestionarlos, a solicitar las fuentes, etcétera. La polémica estaba servida en medio de la campaña electoral para las presidenciales y también dentro de una “interna” que vive la entidad, en la que se enfrentan sus filiales de la provincia de Buenos Aires y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (la primera -UIPBA- apoya la designación de Adrián Kaufmann, de Arcor, como presidente, mientras que la segunda -ADIBA- rechaza tal pretensión “sin que se hayan respetado los más mínimos principios de consulta y transparencia que un proceso de tal naturaleza requiere”.

Marcha atrás
Así las cosas, el oficialismo de la UIA retrocedió unos pasos, “le restó hierro a la colada” y suavizó el tema restando veracidad a algunos de los puntos de la nota del matutino de Noble y Magnetto: una fuente de la central fabril dijo que a los datos no los había elaborado el economista de la entidad (Diego Coatz) y que no se trataba de una presentación del VIII Coloquio Industrial realizado en Córdoba.

El Gobierno
La nueva posición “menos férrea” venía precedida por la reacción del jefe de Gabinete y candidato a gobernador bonaerense, Aníbal Fernández, quien dijo que “no dice nada ese número de la UIA”, ya que “habría que ver la comparación con otros momentos, porque siempre va a haber nacimiento y mortandad de empresas, a la par” y que “hay que revisar de qué industrias están hablando”.
La UIA volvió entonces al ruedo para decir que se basaba en datos del Ministerio de Trabajo y que no tenía intencionalidad política, dado que “dicha información, junto a otras que abordan la situación de la industria, es publicada en forma periódica y permanente en los informes que emite la entidad”.

La CAME
Pero no pudo frenar el pronunciamiento de otra entidad que ya venía en marcha. El presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, Osvaldo Cornide, quien tachó “el oportunismo” de la UIA, por “omitir que desde 2003 se crearon más de 18.500 fábricas que dieron empleo a más de medio millón de nuevos trabajadores, y que los mantiene en la actualidad a pesar de la crisis internacional”.
Cornide se refirió de esta forma a lo que Clarín señalaba todavía en su web como “el informe que dio a conocer la UIA en un reciente coloquio en la provincia de Córdoba sobre que entre 2011 y 2014 los establecimientos fabriles pasaron de 60.029 a 59.231 a nivel país.
“La UIA omite en su informe temas importantes porque, en todo caso, no dice que en 2003 los establecimientos eran solamente 41.529” y que “esas casi 20 mil nuevas industrias dieron lugar a la generación de 543.569 nuevos empleos hasta 2013, es decir que el sector siguió generando empleo a pesar de la crisis mundial que también afecta a Argentina y a la región en la que están los principales socios comerciales”, señaló Cornide.
Para el titular de CAME “la industria argentina siguió dando empleo a partir de una crisis mundial y el cierre de industrias que refiere el informe no se relaciona con que haya una desocupación industrial manifiesta”, aunque admitió que “hay una situación de dificultades que se refleja estos últimos años en el mundo”.
“A pesar del contexto internacional, la Argentina ha venido capeando bien el temporal mundial”, insistió el directivo empresarial al resaltar que “el sostenimiento de la demanda del mercado interno permitió el funcionamiento del sector industrial en forma más o menos normal en este período de crisis”.
No es el mejor momento para la industria, pero tampoco el peor. Lo que pasa es que, como siempre, todo depende del color (político) del cristal con el cual se mire.

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