«Hace 30 años que anhelo encontrar a mi madre»

Marcela Migliavacca en la actualidad

Marcela Migliavacca nació en Villa María, en la casa de la partera Morelo de Baird. Fraguaron su verdadera identidad y por eso busca a su madre biológica, que sería de esta ciudad y que actualmente, tendría entre 58 y 65 años

Una pelea con un novio de la adolescencia abrió la puerta a una búsqueda que comenzó hace 30 años, cuando Marcela Luján Migliavacca se enteró de que no era hija de sus padres de crianza y desde entonces espera encontrar a su familia biológica.

“A los 14 años, peleando con mi primer novio, él me dijo que era adoptada para lastimarme”, relató Marcela a EL DIARIO.

El exnovio insistió: “Buscá en tu partida de nacimiento” y así fue que pudo determinar, según los datos, que nació en la calle Lisandro de la Torre 235, de Villa María, con la partera María Morelo de Baird. Según dice esa partida, eran las dos de la tarde del 2 de mayo de 1971.

Ahora, tras 30 años de búsqueda, sabe que la obstetra ya fallecida engañaba a las jóvenes madres diciendo que el bebé había muerto, o mintiendo el sexo, para evitar que se encontraran.

Esa red de mentiras es la que trata de desenmarañar Marcela Migliavacca, una mujer policía que actualmente vive en Chilibroste, que es madre y abuela y que se crió en Bell Ville en el seno de una familia amorosa. “Por más que siempre estuve acompañada, me pasa como a todos los que son adoptados. Sentís una soledad que no se va”, dijo.

“Vivo esa ausencia con esperanza de encontrar a mi madre biológica, ya son 30 años que busco y es como buscar una aguja en un pajar. Pero para mí no hay imposibles y tengo mucha fe en Dios. Todos buscamos y queremos saber a quién nos parecemos, eso es lo que moviliza en primer medida”.

 

Los primeros pasos de la búsqueda

Tras la frase del exnovio, Marcela comenzó su búsqueda. Lo primero que hizo, cuando tenía 19 años, fue ubicar personalmente a la obstetra. “Ella telefónicamente se ofreció a ayudarme y a cotejar mis datos con unos archivos o con sus ayudantes. Con mucha esperanza viajé a Villa María y nos encontramos: todo fue en vano, adujo secreto profesional y no me ayudó en nada”, recordó.

Después siguió preguntando a sus padres, a quienes agradece infinitamente el amor brindado “Yo siempre me pongo en el lugar de otro y entiendo que en esa época era distinto, había otros conceptos en torno a la adopción. Recién cuando fui adulta, me contaron algo. En definitiva, me dijeron que fueron a buscarme una madrugada, que al preguntar por mi madre biológica la obstetra sólo les dijo que era joven, soltera y estudiante y que los padres de ella la obligaban a entregarme porque en esa época era un pecado ser madre sola. Sé que ella no había querido entregarme, es todo lo que supieron”.

 

La trama de la mentira

Marcela sigue su vida adelante, pero jamás abandonó la búsqueda. En la investigación que siguió adelante pudo encontrar a personas que pasan por la misma situación y compartiendo información pudo saber cómo se manejaba la obstetra Baird. “Fue una mujer que se dedicaba a la venta de bebés como un negocio. También hacía abortos clandestinos con los que ganaba mucho dinero. Sé que falleció hace seis años”, dijo.

“Mis padres de crianza me dieron lo mejor que pudieron y me amaron mucho a su manera. Yo sé que esto de sustituir la identidad en realidad se llama apropiación, pero yo no tengo nada en contra de ellos. Tuve una vida maravillosa a su lado, por eso no inicié una búsqueda a nivel judicial, porque la principal implicada está muerta y sólo vive una enfermera que se hacía llamar «la negra Mary», cuyo nombre es María de Gómez, que también estaba en el negocio. No me interesa perder tiempo, sino ver lo positivo entre tanto negociado que se hacía aprovechándose de la necesidad de adoptar niños por un lado, y de las madres solas que eran forzadas por vergüenza a dar a sus hijos”, expresó.

 

Los datos

Tras 30 años de búsqueda sabe que su nacimiento estuvo rodeado de mentiras. “Pude haber nacido entre abril y junio de 1971. A mi madre biológica le habrían dicho que nació un varón y muerto, dado que el parto fue complicado por los nervios que tenía al tener que entregarme. Con esas mentiras, evitaron que me buscara, porque sé que ella no quería dejarme”.

“Tengo algunos indicios de que mi madre supuestamente ya no viviría en Villa María, sino que posiblemente haya emigrado a Córdoba capital o a otra ciudad. Actualmente, debe tener entre 58 y 65 años. Es todo lo que puedo aportar”, señaló.

Quien pueda dar algún dato sobre su identidad biológica, tiene como vía de comunicación el muro de Facebook (ver recuadro) y así acortar el tiempo que falta para que Marcela pueda abrazarse con aquella mujer que le dio la vida.

 

Por un banco genético más amplio

Marcela Migliavacca informó que en Argentina son tres millones de personas que tienen una identidad sustituida, es decir, que en sus registros figuran como hijos biológicos de sus padres adoptivos.

“Queremos saber nuestros orígenes, porque no entramos en el rango de búsquedas de abuelas de Plaza de Mayo y necesitamos contar con un banco genético que tenga conexión internacional, para que se esclarezcan estos casos”, dijo.

Para impulsar esa iniciativa, hizo un pedido a través de change.org, que es un sitio donde se pueden sumar adhesiones para conseguir un fin tendiente al bien común. El pedido es para la creación de un banco genético. “Los invito a todos a que lo firmen”, dijo.

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