Homenajes locales a la música popular

El Coro de la UTN festejó 10 años bajo la batuta de Marcelo Aranda en el Sobral

El viernes en la Usina y el domingo en el Sobral y en el Verdi se plasmaron diversos espectáculos

El Coro de la UTN festejó 10 años bajo la batuta de Marcelo Aranda en el Sobral

Haciendo un detenido repaso por las propuestas artísticas del fin de semana en Villa María se podría señalar que, de modo azaroso, se llevó a cabo un sensible y merecido tributo a la música popular, especialmente a los creadores de la canción hispana.

Ya nos hemos referido en estas páginas a lo acontecido el viernes por la noche en el Teatro Verdi con el destacado espectáculo “Historias con voz”, que otorgó el lujo de escuchar en dupla a Jairo y Juan Carlos Baglietto.

Pero la paleta de iniciativas particulares engalanadas en sonidos del continente, no se detuvo allí sino que tuvo réplicas provechosas en otros ámbitos y por intermedio de grupos de artistas locales que dieron cuenta del semillero de talentos que sorprende en la ciudad.

 

Leticia Soria homenajeó a Ada Falcón en la Usina

Ada por Soria

El viernes por la noche finalizó el ciclo de tres conciertos de “Ada, casi un homenaje”, en la Usina Cultural. Se trató de una apuesta de investigación sobre la vida y obra de la cantante tanguera Ada Falcón, a cargo de la actriz y cantante Leticia Soria y la directora Pía Bernabé. Gracias a la doble habilidad escénica de Soria, la experiencia -completada con Daniel Garcés en guitarra- resultó más que atractiva para el espectador, el que apreció cómo la artista aprovechaba y se desplegaba en los distintos espacios de la antigua casona, como el ensoñador hall circular.

 

El Coro de la UTN

El domingo por la tarde se llevó a cabo el concierto formal del Coro de la UTN Villa María en el auditorio Sobral, titulado “Cantar…es nuestra voz alzada”. No se trataba de una velada más dado que el elenco cumplía diez años de trayectoria bajo las órdenes de Marcelo Aranda, y el director, a su vez, treinta al frente de grupos vocales.

El recital tuvo dos instancias. Por una parte, se desarrolló la puesta propiamente dicha de una agrupación coral, con una interpretación ajustada y armónica de cuasi estándares de coros como “Yo vengo a ofrecer mi corazón” o “Soy pan, soy paz, soy más”, pero también de recorridos nuevos sobre obras de distintas épocas y diversos estilos, tales como una deliciosa versión de “Zona de promesas”, de Soda Stereo, “Zamba del cielo”, de Fito Páez, hasta las yupanquianas “Duerme negrito” y “La areña” (de estreno para el elenco).

Pero también, la velada se permitió pasajes de interpretaciones individuales y a dúo, como en “María va”, “Tell him” (el único tema en inglés de todos los eventos cronicados), por la increíble voz de Silvia Muñoz junto a Carolina Galleguillo, y “Balada para un loco”, por un ovacionado Abel Rosso.

Aranda, en tanto, aprovechó para agradecer a las autoridades universitarias y a los integrantes entre los cuales “algunos viajan hasta 200 kilómetros para ensayar”, y adelantó que a fines de año, el coro participará del álbum “El viaje”, coordinado por el español Juan Carlos Cambas, en el cual formarán parte Teresa Parodi, Chango Spasiuk, Elena Roger y Dulce Pontes, entre otros.

A la misma hora, pero en el Campus de la UNVM, se llevaba adelante un encuentro coral con elencos locales (Nonino y de Abogados) y uno proveniente de Córdoba.

 

El trío Yarán-Tacconi-Rocchetti plasmó el destacado “Versiones 2” junto a invitados

“Versiones 2”

Casi coincidentemente, pero en el Teatro Verdi, se llevó a cabo la puesta de “Versiones 2”, una apuesta impulsada por un grupo local bajo una premisa simple, recrear obras de altísimo valor simbólico, pero a través de una ambientación acorde y una dinámica más que ensayada y aceitada.

Carlos “Negro” Yarán, reconocido por su trayectoria teatral, deslumbró por su manera visceral y apasionada en la interpretación vocal como en “La última curda” o “No olvides que una vez tú fuiste sol”, secundado por una banda de músicos acompañantes (Santiago Tacconi en teclado, César Rocchetti en guitarra, Ignacio Coniglio en bajo y Agustín Milano en percusión), y acoplado a otras voces invitadas.

El abanico cancionero incluyó desde “Gracias a la vida”, de Violeta Parra, pasando por “Halleluja”, de Leonard Cohen, “La última prosa”, de Lisandro Aristimuño, hasta “Como la cigarra” (por las tres vocalistas Agustina Verea, Julieta Abrate y Pilar Arias), y “El témpano” de Abonizio, comprendiendo no solamente todos los músicos sino que además sumando a la pareja de danza de Julieta Tacconi y Roberto Zabala.

Yarán, al final, regaló “Balada para un loco”, con una performance más teatral que la plasmada por Rosso en el Sobral mientras que Lorenzo Tenerani sorprendió con el poema de Lorca “Canción menor”. 

J.R.S.

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